El objetivo de la política de cohesión, que se aplica por medio de los Fondos Estructurales, es reforzar la cohesión económica y social mediante la rectificación de los principales desequilibrios regionales, contribuyendo al desarrollo y al ajuste estructural de la economía a nivel regional. De este modo, se apoyan las prioridades de la Comunidad, y en especial la relacionada con la necesidad de reforzar la competitividad y la innovación. En otras palabras, las iniciativas de IDT y el apoyo a la innovación son medios para alcanzar otros fines y no representan objetivos en sí mismos.
La otra diferencia fundamental que existe entre la política de cohesión y el 7PM y el PIC es que la gestión y la programación están descentralizadas, esto es, la aplicación y adjudicación de los fondos a proyectos corresponden a las autoridades de gestión de los Estados miembros en lugar de a la Comisión.
La política de cohesión tiene un papel esencial en la promoción a largo plazo de la actividad de la UE en materia de investigación e innovación, tanto a través del planteamiento basado en la inversión para el fomento del desarrollo económico como a través de la formulación de políticas y los métodos de implantación y de evaluación que promueve. La política de cohesión permite a los organismos públicos implantar programas a medio y largo plazo cimentados en un planteamiento estratégico, en la asociación con los agentes clave, en el aprendizaje mutuo de forma organizada y en acciones coherentes que respaldan el programa de reformas de Lisboa. Este enfoque permite prestar un apoyo integrado en distintos aspectos de la modernización socioeconómica (incluida la unificación de las medidas de promoción de la creación de empresas y de la investigación), aunque cada programa operativo se adapta a las necesidades y oportunidades de su región.
Promueve la experimentación mediante planteamientos innovadores y el intercambio de experiencias en el ámbito de la UE, lo que facilita y fomenta el aprendizaje y la innovación social en las administraciones, las organizaciones y las empresas. Por su diseño y el modo en que se gestionan, los programas de la política de cohesión también fomentan la creación de asociaciones entre organismos públicos de distinto nivel, entre agentes públicos y privados, y entre entidades gubernamentales y no gubernamentales.
La política de cohesión también actúa a nivel regional, por lo que sus programas resultan especialmente efectivos para promover la innovación, dado que en este ámbito se consigue la proximidad que resulta tan imprescindible para estimular la interacción entre productores, usuarios y mediadores del conocimiento.
Los tres fondos más importantes que financian actividades de investigación e innovación son:
El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER): para estimular la competitividad ayudando a las regiones a anticipar y promover el cambio económico a través de la innovación y la promoción de la sociedad del conocimiento, la iniciativa empresarial y la protección del medio ambiente, y a través de un acceso más amplio a los mismos. Otro de sus objetivos es el fomento de la cooperación transfronteriza por medio de iniciativas conjuntas a nivel local y regional; de la cooperación transnacional orientada a la consecución de un desarrollo territorial uniforme, y de la cooperación interregional y el intercambio de experiencias.
El Fondo de Cohesión: dirigido a los Estados miembros y regiones menos desarrollados, es decir, aquellos Estados miembros cuya Renta Nacional Bruta sea inferior al 90 % de la media europea podrán beneficiarse del Fondo de Cohesión. Éste financia acciones relacionadas con las redes transeuropeas de transporte y el medio ambiente en el marco de las prioridades de la política comunitaria de protección del medio ambiente definidas en el programa de política y acción en materia de medio ambiente. Tales prioridades incluyen la eficiencia energética y las energías renovables; los ferrocarriles; el transporte marítimo y fluvial; los sistemas de transporte intermodal y su interoperabilidad; la gestión del tráfico terrestre, marítimo y aéreo; los medios de transporte urbano limpios y el transporte público. El Fondo de Cohesión no es estrictamente un «Fondo Estructural», pero dado que desde el 2007 su programación se elabora conjuntamente con la del FEDER, la diferencia entre ambos no es muy relevante para los beneficiarios.
El Fondo Social Europeo (FSE): para estimular la competitividad y el empleo ayudando a Estados miembros y regiones a adaptar a sus trabajadores, empresas y emprendedores para mejorar la anticipación y la gestión positiva del cambio económico, principalmente a través de medidas para fomentar la educación permanente y aumentar la inversión en recursos humanos; para desarrollar la formación y las competencias; para difundir las tecnologías de la información y la comunicación, el aprendizaje electrónico o e-learning y las tecnologías respetuosas con el medio ambiente; y para promover la innovación y la creación de empresas.
Estos tres fondos contribuyen a tres objetivos: «Convergencia», «Competitividad regional y empleo» y «Cooperación territorial europea»:
El fin último del objetivo «Convergencia» es promover las condiciones y los factores necesarios para el crecimiento con el fin de alcanzar una convergencia real de los Estados miembros y regiones de la UE menos desarrollados. Este objetivo abarca 84 regiones de 17 Estados miembros. La población total de estas regiones asciende a 154 millones, y su PIB per cápita es inferior al 75 % de la media comunitaria. Por otra parte, se han retirado progresivamente de este objetivo 16 regiones más, con un total de 16,4 millones de habitantes y un PIB per cápita ligeramente por encima del umbral. El objetivo «Convergencia» dispone de 282 800 millones, lo que supone el 81,5 % del presupuesto total.
Aparte de las regiones de convergencia, el objetivo «Competitividad regional y empleo» pretende fortalecer la competitividad, hacer a las regiones más atractivas y fomentar el empleo adoptando una doble perspectiva. Por un lado, los programas de desarrollo ayudarán a las regiones a anticipar y promover el cambio económico a través de la innovación y la promoción de la sociedad del conocimiento, la iniciativa empresarial y la protección del medio ambiente, así como mediante un acceso más amplio a los mismos. Por el otro, se generará más y mejor empleo mediante la adaptación de los trabajadores y la inversión en recursos humanos. Este objetivo incluye a 168 regiones de Estados miembros de la UE, que en conjunto cuentan con 314 millones de habitantes. Trece de estas regiones, con un total de 19 millones de habitantes, están en proceso de «transición» y reciben unas ayudas específicas debido a su condición anterior de regiones «Objetivo 1». La cantidad destinada al objetivo «Competitividad regional y empleo» asciende a 55 000 millones de euros, algo menos del 16 % del presupuesto total, de los cuales 11 400 millones están destinados a las regiones «en transición». Hay diecinueve Estados miembros de la UE con regiones incluidas en este objetivo.
El propósito del objetivo «Cooperación territorial europea» es el fomento de la cooperación transfronteriza por medio de iniciativas a nivel local y regional; de la cooperación transnacional orientada a la consecución de un desarrollo territorial uniforme y de la cooperación interregional y el intercambio de experiencias. Este objetivo es el resultado de la experiencia adquirida a través de INTERREG, la iniciativa comunitaria que le precedió.
La cooperación transfronteriza contempla toda acción conjunta entre regiones que compartan fronteras terrestres o marítimas, como por ejemplo Alemania-Polonia o Francia-Reino Unido.
La cooperación transnacional comprende toda actividad conjunta entre territorios adyacentes de gran extensión, como por ejemplo la zona del Mar Báltico, el Espacio Alpino o Europa Sudoccidental).
La cooperación interregional, el trabajo en red y el intercambio de experiencias dentro de la Comunidad Europea se financian a través de dos programas: «INTERREG IVC» (proyectos de cooperación interregional concretos) y «URBACT» (trabajo en red e intercambio de experiencias relacionados con el desarrollo urbano integrado).
Para las empresas e investigadores en busca de oportunidades de financiación, estas diferencias entre objetivos y fondos no resultan significativas. Fueron relevantes durante las negociaciones que tuvieron lugar entre la Comisión y los Estados miembros/regiones para diseñar los programas operativos, sus prioridades y las condiciones para la financiación. Para obtener información detallada acerca de las condiciones y tipos de financiación, es necesario consultar el contenido del/de los programa(s) operativo(s) de la región en la que se encuentre el solicitante.
Según la información suministrada por las autoridades de gestión de los Estados miembros y regiones durante la fase de planificación del periodo de programación 2007-2013, la financiación comunitaria destinada a la innovación y la investigación para dicho periodo asciende a unos 86 000 millones de euros1, que suponen casi un 25 % del nuevo paquete financiero para los veintisiete Estados miembros. De esta cantidad:
50 000 millones de euros están asignados a I+D e innovación en un sentido estricto. De esta cifra, 10 200 millones están destinados a infraestructuras de investigación y desarrollo tecnológico y centros de competencia; 9 000 millones a inversiones en empresas directamente relacionadas con la investigación; 5 800 millones a actividades de IDT de centros de investigación; 5 700 millones a asesoramiento en materia de IDT, especialmente para las PYME; 5 600 millones a la transferencia de tecnología y la mejora de las redes de cooperación; 4 900 millones al desarrollo de las capacidades de las personas en el campo de la investigación y la innovación; y 2 600 millones al asesoramiento a las PYME para la promoción de productos y procesos de producción respetuosos con el medio ambiente;
8 300 millones de euros están destinados a la iniciativa empresarial, de los cuales 5 200 millones van dirigidos a servicios de asesoramiento avanzado para empresas y 3 200 millones a fomentar el autoempleo y la creación de empresas. A éstos se suman unos 13 600 millones para otras inversiones en empresas, no necesariamente relacionadas con la innovación;
14 500 millones van dirigidos al capital humano, de los cuales 9 700 millones son para el desarrollo de sistemas y estrategias de educación permanente en empresas, formación y servicios para empleados orientados a potenciar su adaptabilidad y promover la iniciativa empresarial y el cambio; 2 800 millones están destinados al desarrollo de servicios especiales para el empleo, la formación y el apoyo para la reestructuración y el desarrollo de sistemas que anticipen las necesidades de capacitación del futuro, y 1 900 millones son para el diseño y la difusión de formas de organización del trabajo innovadoras y más productivas.
Más de 2 000 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 27 % del presupuesto total para la cooperación territorial, están destinados a financiar actividades relacionadas con la investigación y la innovación.
Los recursos se distribuyen uniformemente entre los Estados miembros. La Comisión concede una suma anual aproximada por Estado miembro. Teniendo en cuenta los programas operativos de las regiones y Estados miembros, parece evidente que se harán aportaciones sustanciales a nivel nacional y regional para complementar la financiación comunitaria y estimular la inversión en innovación del sector privado. En este sentido, en el marco de las Ayudas Estatales de Investigación y Desarrollo e Innovación, las subvenciones combinadas de la UE y de los Estados miembros pueden alcanzar hasta el 35 % de la inversión destinada a la innovación en materia de procesos y organización en las empresas pequeñas2. Esto podría suponer la duplicación de la ayuda estatal/regional disponible.
Es de especial interés la iniciativa JEREMIE, cuyo objetivo es mejorar el acceso a la financiación por parte de las PYME a nivel regional. JEREMIE es un mecanismo predefinido para administrar de forma efectiva los presupuestos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) destinados a financiar a las PYME. Este mecanismo contribuye a efectuar la transición de las subvenciones a productos financieros más sostenibles para las PYME. En el marco de esta iniciativa, el FEI ayuda a las regiones a transformar las subvenciones en productos financieros como el capital de riesgo, las garantías y la microfinanciación. La adopción de la iniciativa JEREMIE es opcional y no todas las regiones y Estados miembros la han incluido en sus programas.
Prácticamente todos los agentes relacionados con la investigación y la innovación (empresas, universidades, organismos de transferencia de tecnología, agrupaciones, institutos de educación superior, etc.) pueden solicitar estas ayudas, dependiendo de los programas e iniciativas que establezca el Estado miembro o región para el tema y el tipo de solicitante.
No se debe solicitar financiación de los Fondos Estructurales directamente a la Comisión.
Los Fondos Estructurales se distribuyen por medio de un sistema descentralizado basado en la responsabilidad conjunta de la Comisión Europea y los Estados miembros. Previa negociación, la Comisión aprueba los programas operativos que proponen los Estados miembros y distribuye los recursos. Los Estados miembros y sus respectivas regiones gestionan e implantan los programas, y se encargan de seleccionar, supervisar y evaluar los proyectos. Para cada programa operativo, los Estados miembros nombran una autoridad de gestión, es decir, un organismo público o entidad pública o privada de ámbito nacional, regional o local. En la sección dedicada a los Fondos Estructurales del Anexo 6 se recogen los enlaces a los resúmenes de los programas operativos y una lista de las autoridades de gestión.
Para solicitar financiación de los FE, es necesario ponerse en contacto con la autoridad de gestión pertinente o consultar en sus páginas web las convocatorias de propuestas y anuncios de licitación, así como los requisitos de elegibilidad y financiación y los procedimientos de adjudicación, esto es, los procedimientos abiertos de solicitud, la selección de proyectos, las convocatorias de propuestas para temas específicos, los concursos con plazos fijos, etc.
Los Comités de Seguimiento de cada programa operativo acuerdan los criterios de selección de proyectos y los publican en las páginas de las autoridades de gestión, entre otros sitios. Estos criterios se utilizarán para evaluar los proyectos. Es conveniente recordar, además, que los proyectos de investigación o innovación que se presenten a un programa de los Fondos Estructurales se evaluarán teniendo en cuenta su capacidad para contribuir al desarrollo económico del Estado miembro o región, además de por su calidad desde el punto de vista científico y tecnológico.
Por otra parte, los instrumentos financieros de JEREMIE no se conceden directamente a PYME. Por consiguiente, las PYME no deben solicitar apoyo financiero de la iniciativa JEREMIE al FEI ni a la Comisión. Las PYME interesadas en la financiación podrán consultar cuáles son los intermediarios financieros de su país y ponerse en contacto con ellos en el momento en que su Estado miembro o región entre a formar parte de la iniciativa JEREMIE y los dé a conocer.
Las categorías de gastos para actividades de I+D e innovación de los Fondos Estructurales se explican en el documento de trabajo interno «Regions delivering Innovation through Cohesion Policy» (SEC(2007)1547). Las cantidades que se han mencionado anteriormente pueden variar ligeramente dependiendo de la puesta en marcha efectiva a lo largo del periodo de programación.
Punto 5.5 del Marco comunitario sobre ayudas estatales de investigación y desarrollo e innovación (2006/C 323/01).
Última actualización: 2012-07-27