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l establecimiento de objetivos es una forma idónea de centrarse en objetivos particulares. El desafío en realidad consiste en medir los resultados. El objetivo de Lisboa, por ejemplo, está explicado con palabras sencillas: hacer que Europa se convierta en la economía más competitiva y dinámica del mundo en el año 2010. Pero evaluar los avances hacia este objetivo es más difícil. Implica la recopilación y el análisis de más de 60 indicadores económicos y sociales diferentes en los 15 Estados miembros actuales (UE-15) y los diez países adherentes.
El último Informe anual sobre la competitividad y el Cuadro de indicadores de la política de empresa(1), publicados en noviembre de 2003 por la Dirección General de Empresa de la Comisión se centran en algunos aspectos cruciales del pilar económico de la estrategia de Lisboa, tales como los avances de la productividad y la situación del entorno empresarial. Por desgracia, sus resultados no son muy prometedores. Los últimos años han sido difíciles para las empresas europeas.
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Gráfica 1: Evolución del PIB per cápita, productividad por persona empleada y productividad por hora trabajada en la UE, con relación a los Estados Unidos (EE.UU.=100)
 Fuente: Cálculos de WIFO y CEPII utilizando datos del Groningen Growth and Development Centre. |
Poca productividad
La tendencia más preocupante destacada por el Informe sobre la competitividad es la disminución del crecimiento de la productividad en Europa. En el periodo 2001-2002 en la UE de los quince, el crecimiento medio de la productividad por trabajador fue del 0,4%, mientras que la productividad por hora fue del 0,9%. "Por primera vez, fuimos capaces de incluir el indicador de productividad por hora(2)", manifiesta George Lemonidis de la Dirección General de Empresa. "Es una medida mejor de la productividad que la de por persona empleada y permite un análisis más rico de los avances en el PIB de la UE en comparación con el PIB de los EE.UU.".
El crecimiento de la productividad en los Estados Unidos fue de alrededor del 1,6% para ambas medidas en el mismo periodo, según indica el informe. Aunque la diferencia en el nivel de vida, medido por el PIB per cápita, sigue siendo la misma entre Europa y los Estados Unidos, se debe principalmente al mayor crecimiento de la población en los Estados Unidos. El informe deja claro que la desaceleración del crecimiento de la productividad en la UE, la disminución en las horas trabajadas por persona empleada en la Unión y el casi estancamiento en el total de las horas trabajadas en los últimos 30 años en la UE, no coinciden con nuestras expectativas para mejorar nuestras condiciones de vida.
La ampliación de la Unión en mayo también tendrá un impacto significativo en la posición de competitividad de Europa. La productividad de la Europa de los veinticinco será menor que la de la Europa de los quince, pero se espera que aumente rápidamente conforme vayan mejorando los países adherentes. El informe señala que estas naciones tienen ventajas competitivas significativas en términos de costes de mano de obra por unidad. No obstante, hay un riesgo de que estos países adherentes que tienen bajos niveles de productividad y que compiten esencialmente gracias a los bajos costes de mano de obra se vean encerrados en modelos de producción caracterizados por la utilización intensiva de mano de obra o de recursos naturales.
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Gráfica 2: Gasto en las TIC como porcentaje del PIB
 Fuente: EITO (2003), más los cálculos de la Dirección General de Empresa corrigiendo los tipos de cambio. |
¿Las TIC al rescate?
El Informe sobre la competitividad pone de relieve la contribución de las tecnologías de la información y de la comunicación en el crecimiento de la productividad y ofrece pistas sobre cómo las prácticas de e-business (comercio electrónico) transforman las empresas. Mientras tanto, el Cuadro de indicadores, controla en una base anual la utilización de las TIC en las economías europeas a través de seis indicadores que incluyen el número de usuarios de Internet por 10.000 habitantes y la incorporación del acceso a la banda ancha.
Según aparece en el Cuadro de indicadores: "La utilización de las TIC representa una medida de modernización por parte de las empresas, y los bajos resultados de la UE en el crecimiento de la productividad reflejan en parte la debilidad en el ritmo de dicha modernización. Los últimos datos indican que la UE está reduciendo distancias con los Estados Unidos en términos de gasto en TIC, una vez que se alcanza un cierto umbral es probable que el impacto de las TIC se plasme en los datos de productividad europeos". Suecia, Irlanda, el Reino Unido, Dinamarca y Finlandia, todos han invertido en las TIC un mayor porcentaje del PIB que los Estados Unidos en 2002, aunque casi todos los Estados miembros invirtieron menos en 2002 que en 2001.
De forma más general, el Cuadro de indicadores de la política de empresa revela que aunque el entorno empresarial de la Unión en general ha estado mejorando lentamente, no hay ninguna indicación de que el desfase entre la UE y los Estados Unidos se haya estado reduciendo. La UE está acercándose en algunas áreas (capital humano, adopción de las tecnologías de la información y de la comunicación) pero en otras (espíritu emprendedor, mercados financieros, innovación) el desfase sigue siendo tan grande como lo era hace cinco años. Además, como el ejemplo de la penetración de la banda ancha lo deja claro, países como Corea, Taiwán o Canadá parece que progresan más rápidamente que la Unión Europea en áreas claves que determinan la futura competitividad. Buenas prácticas
El Informe anual sobre la competitividad y todo el proceso del Cuadro de indicadores (que incluye el gemelo Cuadro de indicadores de la innovación(3) que analiza los indicadores desde la perspectiva de creación y transferencia de conocimientos) contribuyen a subrayar las áreas de políticas que Europa tiene que abordar para mejorar sus resultados de innovación. A pesar de las áreas de progreso destacadas en el Cuadro de indicadores, las deficiencias de Europa en los resultados de la competitividad tendrán un efecto negativo sobre la sociedad. Lemonidis manifiesta: "Estamos pagando el precio de un crecimiento lento. Tenemos un aumento más pausado en los ingresos reales y en los niveles de vida. No estamos utilizando nuestros recursos plenamente: de hecho, estamos desperdiciándolos. También tendremos que considerar ambiciones menores para la sociedad ya que no podemos financiar las políticas correspondientes en su justa medida".
La evaluación comparativa anual no sólo informa sobre los avances sino también los fomenta, al proporcionar una valiosa herramienta para la mejora de las empresas europeas. Lemonidi sugiere: "Uno puede pensar que está actuando bien, pero si otros están actuando mucho mejor, el desfase relativo entre los resultados puede estar aumentando. Tarde o temprano habrá que emprender acciones correctivas. El análisis comparativo, al destacar las áreas en las que los resultados de los Estados miembros son peores, aumenta la presión política para que se tomen medidas e incluso ofrece ideas y prácticas que han funcionado en otros lugares. La evaluación comparativa puede ser un instrumento para mejorar el entorno empresarial y, de ahí los resultados económicos al identificar y difundir las buenas prácticas".
La eficacia de la evaluación comparativa se observa en las mejoras espectaculares logradas en los últimos años en el tiempo y los costos necesarios para registrar las nuevas empresas: un área subrayada por el Cuadro de indicadores de la política de empresa en 2000, 2001 y 2002. Además, la mayoría de los Estados miembros está ahora empeñada en especificar objetivos en las áreas políticas cubiertas por el Cuadro de indicadores, dentro del proyecto de "objetivos cuantitativos" del Cuadro de indicadores.
Dicho progreso debería proporcionar consuelo a los responsables políticos que lean el Informe sobre la competitividad y el Cuadro de indicadores de la política de empresa con desesperación. Lemonidis manifiesta: "No todo es negativo. Europa tiene un gran potencial. Tanto el Informe como el Cuadro de indicadores ponen de relieve la variedad de situaciones y de resultados en los países europeos. Lo más positivo es que algunos de los mejores países del mundo están en Europa. Podemos aprender de ellos y dejar que los demás se inspiren en sus logros".
(1) Ambos se pueden descargar en: http://europa.eu.int/comm/enterprise/ enterprise_policy/competitiveness/index.htm (2) Véase: "¿Mejor de lo que parece?", edición 6/02. (3) Véase: "Europa: en busca de la excelencia", edición 1/04.
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