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Tendencias científicas: El arrullo —que no rugido— de los dinosaurios

Un reciente artículo sugiere que la voz de los dinosaurios se parecía a la de sus descendientes, las aves. Por tanto, lejos de emitir ese rugido tan característico, estos «terroríficos lagartos» prehistóricos arrullarían, gruñirían o ulularían.
Tendencias científicas: El arrullo —que no rugido— de los dinosaurios
La imagen de un poderoso tiranosaurio rex o un temible velocirraptor, probablemente las dos estrellas de la franquicia de Parque Jurásico, está asociada irremediablemente a rugidos aterradores, como corresponde a los depredadores despiadados que hemos visto perseguir a sus presas humanas en los cuatro éxitos de taquilla de la saga. Lo que muchos ignoran es que el rugido del tiranosaurio de Parque Jurásico sonaba en realidad como una mezcla de los barritos de una cría de elefante, los bufidos de un tigre y los gorgoteos de un caimán. Por su parte, los inconfundibles y espeluznantes graznidos del velocirraptor más bien se asemejaban a una combinación de chillidos de delfín, bramidos de morsa, siseos de ganso, la llamada de cortejo de la cigüeña africana, el apareo de las tortugas y los gruñidos de un humano.

En resumidas cuentas, los creadores de esta saga aplicaron una buena dosis de creatividad cuando imaginaron los sonidos que emitían los dinosaurios. Asimismo, muchas de las representaciones de los dinosaurios que siguen pisando fuerte en Hollywood responden a una imagen ya obsoleta. Así, los paleontólogos consideran que muchos dinosaurios, incluido el tiranosaurio rex, estaban cubiertos de plumas y no de escamas. Un equipo de investigadores de Estados Unidos y Canadá sostiene que, muy probablemente, los dinosaurios emitían un sonido parecido al arrullo de una paloma o el gruñido nasal de un avestruz, muy alejado de los que proferiría un mamífero.

Los investigadores llegaron a esta conclusión tras recabar información sobre las voces de numerosos arcosaurios vivos en la actualidad, un grupo al que pertenecen tanto ciertas aves como cocodrilos. Muchas especies ya extintas, como los dinosaurios, se consideran miembros de la familia de los arcosaurios. A continuación, los socios clasificaron en varios grupos los sonidos, incluidos los realizados con la boca cerrada. Las aves pequeñas, como los gorriones o los pinzones, no emiten este tipo de sonidos, pero otras de mayores dimensiones, como la paloma, el avestruz o el casuario neozelandés, sí poseen esta habilidad. La investigación apunta a que las habilidades vocálicas de los dinosaurios de gran tamaño habrían sido similares.

No obstante, dado que este rasgo no es común a todas las aves, cabe suponer que evolucionó de forma independiente en distintos grupos de animales. Más concretamente, apareció en dieciséis linajes del reino animal, entre los que se incluyen los cocodrilos y las aves, por lo que podrían haberlo desarrollado los dinosaurios. «Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que permitió demostrar que los sonidos emitidos con la boca cerrada sufrieron evoluciones sucesivas. Ello parece indicar que se trata de una característica bastante fácil de adquirir e incorporar a los rituales de cortejo», afirmó Tobias Riede, experto en Psicología de la Universidad de Midwestern y autor principal del artículo publicado en la revista Evolution.

Obviamente, los investigadores se encontraron ante el escollo de que los órganos del aparato fonador, al estar compuestos por tejidos blandos, no se fosilizan como lo hacen las estructuras óseas. Según sugiere la anatomía de las aves, es bastante probable que, al igual que estas, los dinosaurios no tuviesen cuerdas vocales sino sacos aéreos, es decir, órganos similares a la laringe de los humanos pero bifurcados y alojados en un punto más profundo del tórax. Por consiguiente, si la voz de los dinosaurios era parecida a la de las aves, quizás recordase a la de las especies más grandes e intimidantes que existen en nuestros días, como los avestruces y los casuarios. La llamada de apareamiento del avestruz es un zumbido grave que poco tiene que ver con el rugido feroz al que nos tiene acostumbrados Hollywood.

Los seguidores de Parque Jurásico pueden hallar consuelo en el hecho de que los directores no erraron completamente el tiro con las voces de los reptiles protagonistas de sus películas. En la primera y memorable entrega de la saga, los ruidos que profieren los velocirraptores antes de asaltar al guarda del parque —Robert Muldoon— en la selva se asemejan al áspero siseo de los gansos. Según se desprende del estudio, este sonido podría acercarse bastante a la realidad.

Fuente: Basado en noticias aparecidas en medios

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Países

  • Canadá, Estados Unidos
Número de registro: 125819 / Última actualización el: 2016-07-14
Categoría: Tendencias científicas
Proveedor: ec