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Estudiar los restos de la civilización de Star Carr antes de que sea demasiado tarde

Conocido como el yacimiento mesolítico de mayor riqueza e importancia de Gran Bretaña, Star Carr sigue albergando numerosos secretos que los arqueólogos ansían revelar antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, la desecación de la turba, la fluctuación de las capas freáticas y los niveles de acidez sin precedentes están dañando el yacimiento a una velocidad preocupante.
Estudiar los restos de la civilización de Star Carr antes de que sea demasiado tarde
Hace más de diez mil años, los cazadores-recolectores de la zona de Yorkshire (Reino Unido) acusaron el rápido calentamiento global que marcó el final de la última glaciación y que, con toda probabilidad, transformó su estilo de vida de forma radical. Desde principios de la década de 1940, arqueólogos de todo el mundo han recopilado objetos y datos empíricos de esta civilización antigua y, en estos momentos, el proyecto POSTGLACIAL (After the Ice: Postglacial hunter-gatherer lifeways) está empleando métodos vanguardistas de análisis científico a nivel biomolecular para sacar a la luz distintas actividades de artesanía, interacción entre oficios, subsistencia y simbolismo.

Nicky Milner, coordinadora del proyecto, nos narra su carrera contra el reloj y la importancia del yacimiento para la comunidad científica.

¿Por qué es importante conocer en mayor profundidad las repercusiones del final de la última glaciación para los cazadores-recolectores?

Estamos estudiando un periodo de tiempo (10 000-8 000 a. de C.) en el que el clima experimentó grandes fluctuaciones. Nuestro objetivo era comprender cómo vivía el ser humano en esta época y descubrir cómo reaccionó ante el cambio climático y medioambiental. Al principio del Holoceno, se produjo un aumento espectacular y rapidísimo de la temperatura que se notó con fuerza en la Europa septentrional y que creó nuevos entornos hacia los que pudo desplazarse el ser humano. Los humanos que se asentaron en estas tierras al final de la última glaciación son nuestros antepasados.

Describe usted su investigación como una carrera contra el tiempo. ¿Cuánto éxito diría que ha tenido POSTGLACIAL en esta carrera?

Por desgracia, sabemos muy poco de este periodo y la información más interesante proviene de yacimientos con conservación orgánica, que suelen situarse en turberas en las que la ausencia de oxígeno preserva plantas, huesos y cornamentas. Aparte de encontrar yacimientos arqueológicos con objetos extraños hechos con materiales orgánicos que nos muestran el modo de vida de estas personas hace muchos miles de años, nos brindan acceso a un registro climático y medioambiental de gran definición a nivel local.

Sin embargo, debido a los cambios en las capas freáticas, las turberas están desapareciendo o se están deteriorando. Por lo que respecta a nuestro yacimiento, Star Carr, hemos excavado todo lo que hemos podido con los recursos que teníamos y hemos extraído testigos de los depósitos antiguos de turba para reconstruir las condiciones climáticas y medioambientales, por lo que hemos logrado salvar una parte de este registro tan importante que ha cambiado sobremanera nuestras interpretaciones. Ahora bien, los restos que quedan se perderán en las próximas décadas, y lo que resulta más preocupante es que en toda Europa existen muchos yacimientos a los que les sucederá lo mismo: el patrimonio de la Edad de Piedra europea está desapareciendo sin remedio de debajo de nuestros pies. Por eso decimos que, gracias a los fondos europeos, hemos tenido éxito en nuestra carrera contra el tiempo en Star Carr, pero cabe recordar que podría tratarse de un problema grave y persistente para muchos yacimientos europeos en turberas.

¿Tiene la impresión de que exista la posibilidad de sacar a la luz todos los misterios del yacimiento?

Lamentablemente, no. Con nuestras excavaciones, apenas hemos empezado a arañar la superficie, puesto que, en total, debe de quedar por excavar un 90 % del yacimiento. Ahora bien, lo que nos propusimos fue examinar una zona de gran riqueza arqueológica mediante un amplio abanico de técnicas y planteamientos forenses innovadores para recrear cómo habría sido la vida hace once mil años.

¿Qué nos puede contar sobre las conclusiones extraídas hasta la fecha?

Gracias a los fondos europeos, hemos conseguido excavar una zona extensa del asentamiento al borde del lago y hemos realizado algunos descubrimientos extraordinarios: hace once mil años, los humanos construían casas en terreno seco (las viviendas más antiguas descubiertas en Gran Bretaña) sobre grandes plataformas en la orilla del lago (el trabajo de carpintería más antiguo conocido en Europa) y hemos desenterrado algunos objetos muy extraños e intrigantes, por ejemplo un colgante grabado que se ha convertido en la obra mesolítica más antigua del territorio británico. También hemos encontrado tocados confeccionados con cráneos de ciervo común que se cree que se empleaban en prácticas rituales.

Además, un equipo científico trabaja en estos momentos con los datos climáticos y medioambientales para unirlos a la datación del yacimiento por carbono radiactivo y saber de qué modo afectaron los cambios en el clima y el medio ambiente a los humanos de entre el 10 000 y el 8 000 a. de C.

¿Cuáles son las lecciones más importantes que se pueden extraer en relación con el cambio climático actual?

Seguimos inmersos en el proceso de aunar todos nuestros datos, pero lo interesante será ver cómo reaccionaron las personas a estos cambios climáticos y medioambientales en el pasado, su resistencia en esa tesitura. ¿Cómo adaptaron sus tecnologías? ¿Hasta qué punto se vieron obligados a desplazarse debido a los cambios? Aunque físicamente se trataba de personas iguales a nosotros, se comportaban de forma muy distinta y poseían un conjunto diferente de destrezas y herramientas; por ejemplo, vivían de la caza y de los alimentos que recolectaban y no conocían la cerámica, pero eran ingeniosos y supieron adaptarse. Por eso resulta difícil establecer una comparación con los tiempos actuales, aunque es cierto que serviría de caso de estudio interesante para analizar con detenimiento lo que está ocurriendo en nuestros días.

¿Cuáles son sus planes para después del proyecto? ¿Se plantean seguir con esta investigación?

Desgraciadamente, es posible que la nuestra sea la última investigación en Star Carr por culpa del rápido deterioro de los depósitos, pero hay otros yacimientos que se pueden estudiar y que arrojarían más luz sobre este periodo. Estos seres humanos eran nuestros antepasados, se asentaron en el norte de Europa y se observan numerosas conexiones con nuestra vida actual: construían casas, vivían con perros domesticados, vestían joyas, etcétera. El descubrimiento de estos datos arqueológicos tan interesantes brinda a todos los europeos la oportunidad de mirar al pasado y comprender de dónde vienen. No obstante, esta labor sigue siendo una carrera contra el tiempo, habida cuenta de que el deterioro de las turberas sigue adelante.

POSTGLACIAL
Financiado con arreglo a FP7-IDEAS-ERC.
http://cordis.europa.eu/project/rcn/102040_es.html

Fuente: Entrevista publicada en la revista de resultados research*eu nº 59, pp. 22-23

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