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Los biotecnólogos ambientales necesitan «salir del laboratorio»

Si la biotecnología tiene mucho que ofrecer al sector agrícola, también queda mucho por hacer en la sensibilización del público sobre los beneficios de la «biotecnología ambiental».

Éste fue el mensaje central de la audiencia pública, celebrada en el Parlamento Europeo el 10...
Los biotecnólogos ambientales necesitan «salir del laboratorio»
Si la biotecnología tiene mucho que ofrecer al sector agrícola, también queda mucho por hacer en la sensibilización del público sobre los beneficios de la «biotecnología ambiental».

Éste fue el mensaje central de la audiencia pública, celebrada en el Parlamento Europeo el 10 de octubre, sobre las perspectivas y retos de la biotecnología en la agricultura europea.

Los expertos reunidos en esta ocasión remarcaron algunas de las ventajas que ofrece la biotecnología al sector agrícola, desde la resistencia de cultivos a plagas hasta la optimización del valor nutricional de cultivos, pasando por la reducción de plazos de producción.

Así y todo, la agricultura «verde» en Europa sigue escasamente valorada y reconocida. De un reciente estudio del Eurobarómetro se desprende que la opinión positiva que los europeos tienen de la tecnología contrasta con el escepticismo manifestado respecto al valor de los organismos modificados genéticamente. La causa de ello estriba en gran medida en el hecho de que el consumidor desconoce los beneficios de los transgénicos; sólo conoce los riesgos que entrañan. La mayoría de los oradores ha coincidido en la necesidad de ampliar la información y educación para sensibilizar al público sobre el lado positivo de la biotecnología en el sector agrícola. «Los científicos tienen la responsabilidad de salir del laboratorio», comentó la eurodiputada irlandesa Mairead McGuinness.

David Hill es agricultor en la localidad británica de Norfolk. Ha venido participando en ensayos de remolacha azucarera modificada genéticamente, que han dado como resultado la reducción de las necesidades de riego, con lo que sus cultivos transgénicos presentan un impacto ambiental inferior. Afirmó a Noticias CORDIS que la mayoría de la gente, una vez explicada la temática, se queda convencida. «Hablando con la gente y explicándoles el tema, muchos se sorprenden de que siga habiendo discusión», dijo.

Ewen Mullins, del Centro de Investigación de Cultivos de Teagasc (Irlanda), ha tenido una experiencia parecida. «Los consumidores no perciben con claridad los beneficios de los cultivos transgénicos», comentó en la sesión. «Una vez enterados de las ventajas de estos productos, se ven sorprendidos y animados».

Ahora bien, el proceso de información y educación, tan necesario para ayudar a la opinión pública a formarse una opinión más cabal de los transgénicos, requerirá tiempo. Entre tanto, tanto los consumidores como los agricultores seguirán exigiendo alimentos y semillas no modificados genéticamente. El desarrollo de estrategias de coexistencia entre cultivos transgénicos y tradicionales es una tarea extremadamente complicada. Si bien es cierto que algunos cultivos pueden coexistir mejor que otros, también lo es que se siguen cuestionando muchos de los datos relativos, entre otros temas de interés, a la distancia que puede recorrer el polen, por ejemplo.

¿Quién debe asumir el coste de las medidas de coexistencia? y ¿en quién debe recaer la carga de la prueba de ausencia de elementos modificados genéticamente? son algunas de las preguntas planteadas. Además, las partes interesadas, reclamando más atención para el resto de la cadena de transformación y suministro, hacen hincapié en el transporte y el almacenamiento.

Fuente: Participación de Noticias CORDIS en una audiencia del Parlamento Europeo sobre biotecnología agrícola

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