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Un nuevo cálculo reduce la velocidad de rotación del núcleo interno terrestre

Una nueva investigación financiada con fondos comunitarios ha ofrecido una estimación bastante fidedigna de la velocidad de rotación del núcleo terrestre y sugiere que éste se desplaza a una velocidad mucho menor de lo que se pensaba. No obstante, dicha velocidad sigue siendo ...
Un nuevo cálculo reduce la velocidad de rotación del núcleo interno terrestre
Una nueva investigación financiada con fondos comunitarios ha ofrecido una estimación bastante fidedigna de la velocidad de rotación del núcleo terrestre y sugiere que éste se desplaza a una velocidad mucho menor de lo que se pensaba. No obstante, dicha velocidad sigue siendo superior a la del resto del planeta. Los descubrimientos realizados se han publicado en la revista Nature Geoscience y son producto del proyecto EARTH CORE STRUCTURE («Composición y temperatura del núcleo interno de la Tierra a partir de oscilaciones sísmicas libres»), financiado a través de una subvención de inicio del Consejo Europeo de Investigación (CEI) por valor de 1,2 millones de euros a través del Séptimo Programa Marco (7PM). Esta información permitirá corregir los valores empleados normalmente en los modelos correspondientes, que se consideraban muy superiores a los movimientos de rotación del núcleo terrestre. Si los modelos estuvieran basados en datos erróneos habría que corregir todos los cálculos anteriores en función de estos hallazgos.

Investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) indicaron que las estimaciones anteriores sobre la velocidad de rotación del núcleo, establecidas en un grado más al año que el resto del planeta, están muy alejadas de la realidad. Según sus datos, el núcleo se mueve en la actualidad un grado cada millón de años más rápido. El equipo calculó la velocidad de rotación a partir del desplazamiento de los límites del núcleo y el ritmo de crecimiento del núcleo interno.

Lauren Waszek, doctorando del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, informó: «Las velocidades mayores de rotación son incompatibles con los hemisferios observados en el núcleo interno debido a que no daría tiempo a que se solidificasen las diferencias en la estructura. Este aspecto había estado sometido a debate pues las dos propiedades eran mutuamente excluyentes. No obstante, hemos calculado la velocidad de rotación a partir de la evolución de la estructura hemisférica y así nuestro estudio es el primero en el que los hemisferios y la rotación son inherentemente compatibles.»

La comunidad científica es consciente de que el núcleo interno crece al solidificarse material del núcleo externo líquido sobre su superficie. Mediante este proceso, indicaron los investigadores, se solidifica en la estructura del núcleo interno una diferencia en la velocidad hemisférica este oeste.

El equipo comparó la velocidad de distintas ondas sísmicas al atravesar el núcleo interno con la de otras reflejadas por su superficie. Así pudieron determinar la estructura de velocidad de los 90 km más próximos a la superficie del núcleo interno. Con esta información establecieron la velocidad de los hemisferios este y oeste del mismo.

«El núcleo de roca sólida de la Tierra se descubrió por vez primera mediante la observación de ondas PKiKP, una onda sísmica que atraviesa el manto y el núcleo externo antes de rebotar en la frontera abrupta del núcleo interno», indicaron los autores. Compuesto en su mayor parte por hierro, el núcleo interno crece debido al enfriamiento del planeta y la solidificación de material del núcleo externo en la frontera del núcleo interno. Como resultado se obtiene una estructura más profunda y antigua.

«Aunque la historia térmica del núcleo interno aún está sometida a debate, sí que hay consenso sobre su estructura superior, manteniéndose que es fruto de procesos que han sucedido en el pasado reciente, sobre el que poseemos gran cantidad de conocimientos», escribieron los investigadores. «La variación entre el tiempo y la profundidad resultante en la zona superior del núcleo interno es clave para la investigación de cualquier tipo de cambio en el entorno de la región limítrofe del núcleo interno asociada con la superrotación del mismo.»

El núcleo interno, ubicado a 5.200 km bajo la superficie terrestre, influye de forma decisiva en la superficie. El calor emitido durante la solidificación, al crecer el núcleo interno, provoca la convección en el fluido del núcleo externo. Esta convección genera el campo geomagnético planetario que nos protege de la radiación solar y en definitiva garantiza el desarrollo de vida en la Tierra.

«Este resultado es la primera observación que muestra una velocidad de rotación tan lenta», indica la Sra. Waszek. «Por tanto proporciona un valor confirmado que puede utilizarse en simuladores para modelar la convección del fluido del núcleo externo de la Tierra y aportar más datos sobre la evolución de nuestro campo magnético.»

Fuente: Nature Geoscience; Universidad de Cambridge

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