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¿La obra no puede representarse? La censura teatral en Gran Bretaña a principios de la Edad Moderna

La censura de los medios de comunicación y las artes sigue siendo, incluso en los países democráticos, una práctica tremendamente controvertida y que ha existido desde que se crearan las primeras sociedades políticas. La Unión Europea ha financiado un proyecto dedicado al estudio de la historia de la censura teatral en Gran Bretaña durante el siglo XVIII y principios del siglo XIX que ha aportado valiosa información sobre la evolución de un instrumento de represión política que sigue vigente en nuestros días.
¿La obra no puede representarse? La censura teatral en Gran Bretaña a principios de la Edad Moderna
El objetivo del proyecto THEATRE CENSORSHIP, financiado con fondos europeos, era reunir dos archivos, uno sito en Estados Unidos y el otro en Reino Unido, para confeccionar un relato cronológico de la censura teatral durante el periodo enmarcado entre dos leyes: la Ley de licencia teatral (Stage Licensing Act) de 1737 y la Ley de teatros (Theatres Act) de 1843.

Esta iniciativa pone de relieve que la censura teatral era, por una parte, muy irregular, dado que el sistema dependía de una única figura, el «Examiner of Plays», o censor teatral, que no siempre actuaba de forma coherente, y, por otra, sistemática, en tanto en cuanto los ataques personales, la crítica política y el material de naturaleza sexual eran vetados con bastante frecuencia.

«Nos referimos a la censura en un sentido amplio, como todo acto de supresión amparado por la ley e impuesto a los teatros con licencia —otorgada por la Corona—, que debían presentar todas las obras nuevas ante el censor teatral, designado por el lord Chambelán», explicó David O’Shaughnessy, profesor del Trinity College de Dublín y coordinador del proyecto. «Pero también contemplamos las formas informales de autocensura que aplicaban los propios dramaturgos, directores de teatros, e incluso actores, para no desatar las iras del censor».

Como ocurrió a lo largo de todo el siglo XX, la censura en los primeros años de la Edad Moderna era aún más férrea en tiempos de revueltas políticas o conflictos internacionales, como la Revolución francesa, que, con sus profundas repercusiones, dominó el último cuarto del siglo XVIII y se extendió rápidamente por toda Europa. Una de las siete obras objeto de estudio, «The Whim», de la dramaturga lady Eglantine Wallace, fue víctima de la ansiedad provocada por estos acontecimientos catastróficos.

En esta comedia, lord Crotchett celebra una fiesta saturnalia en la que los sirvientes pasan a convertirse en los señores de la casa. «Estos aprovechan la ocasión para dar rienda suelta a sus opiniones sobre las clases dominantes —que retratan como disolutas, degeneradas, tiranas y corruptas—, por lo que no es de extrañar que la obra no obtuviese la licencia pertinente», argumentó O’Shaughnessy. Indignada, lady Wallace publicó la obra con un extenso prólogo en el que criticaba duramente al censor teatral y defendía su trabajo, antes de dejar el país para instalarse en la Europa continental.

El éxito del proyecto descansa en dos conjuntos de manuscritos. El primero, la Colección Lambert de la Biblioteca Huntington de Los Ángeles, es el compendio más importante del mundo de manuscritos de teatro británico de los siglos XVIII y XIX, y comprende aproximadamente 2 600 guiones y otros documentos relacionados de la época. «Pueden apreciarse hasta los comentarios y fragmentos eliminados por el censor en el texto y sus márgenes», afirmó O’Shaughnessy.

El segundo conjunto de documentos es el archivo Lord Chamberlain’s Plays, perteneciente a los fondos de la Biblioteca Británica de Londres y que constituye su colección de manuscritos más extensa. «Sin embargo, no están catalogadas todas sus obras», comentó O’Shaughnessy. «La colección de la Biblioteca Británica es, sencillamente, inmensa. Es difícil saber cuántas obras de teatro contiene pero hay decenas de miles de hojas de manuscritos. También utilizamos fuentes secundarias para analizar un amplio abanico de obras teatrales e identificar las que mejor ilustran los distintos motivos por los que actuaba la censura durante este periodo».

Está previsto organizar dos congresos internacionales durante el proyecto, uno que ya tuvo lugar en Dublín, en febrero de 2017, y otro que se celebrará en Los Ángeles en enero de 2018. Actualmente, O’Shaughnessy trabaja además en otro proyecto Marie Curie, «The History Play and the British Enlightenment, 1750-1815», sucesor directo de THEATRE CENSORSHIP. «Pusimos en marcha esta iniciativa porque a raíz de THEATRE CENSORSHIP nos percatamos de que las obras históricas atraían la atención del censor de manera particular», concluyó.

Palabras clave

THEATRE CENSORSHIP, censura, obras de teatro, archivos, «Examiner of Plays», censor teatral
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