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El aprendizaje de idiomas de los niños, a estudio

Estudios recientes muestran que los niños pueden dominar dos idiomas con la misma facilidad que aquellos que hablan solo uno. Investigadores europeos han aplicado técnicas neurocientíficas sofisticadas para comprobar si los más pequeños tienen realmente esta facilidad de aprendizaje.
El aprendizaje de idiomas de los niños, a estudio
En estudios anteriores se mantenía que la tarea de asociar dos palabras a un objeto generaba un retraso en el procesamiento debido al mayor esfuerzo cognitivo necesario. Otros estudios posteriores desecharon esta hipótesis y el proyecto INFANTBILINGUALBRAIN (Language learning in monolingual and bilingual infants: evidence from electrophysiological and optical signals) investigó el modo en el que los niños monolingües y bilingües aprenden idiomas y la zona encefálica que emplean para tal fin.

Gracias a la participación de niños de seis y ocho meses —monolingües de alemán y bilingües de alemán e italiano— se llevó a cabo un estudio sobre el aprendizaje del idioma que constó de un examen previo, un periodo de formación y un examen posterior. Durante los dos exámenes se introdujeron en pseudopalabras normas fonotácticas acústicas nativas (en alemán) y no nativas (por ejemplo en eslovaco) en los dos grupos. La fonotáctica describe las posibles combinaciones fonéticas de palabras de un idioma. Durante la fase intermedia, se emparejaron tanto de forma correcta como incorrecta pseudopalabras nativas y no nativas con pseudoobjetos.

Para comprobar los mecanismos de procesamiento neuronal, en INFANTBILINGUALBRAIN se empleó simultáneamente electroencefalografía (EEG) y espectroscopia de infrarrojo cercano funcional (fNIRS). La EEG es capaz de detectar mecanismos de procesamiento del lenguaje con rapidez y la fNIRS identifica las zonas encefálicas involucradas.

Los resultados mostraron que ambos grupos aprendieron pseudopalabras y por tanto son capaces de aprender a partir de una formación semántica. No obstante, la fNIRS confirmó estudios anteriores que apuntaban a que ambos hemisferios son necesarios, pero que una vez aprendido el idioma, solo se emplea uno, tal y como sucede en la fase de adulto.

Los bilingües aprovechan la formación semántica de normas familiares y la escucha pasiva para aprender las normas de los idiomas no nativos. Además tienden a mostrar una lateralización en el hemisferio izquierdo más similar a la de los adultos, un hecho sorprendente a esta tierna edad. Aun así, los bilingües de dieciocho meses mostraron dificultades en la formación semántica ambiciosa y en algunos casos emplearon ambos hemisferios o no mostraron indicios de modulación.

Es más, los resultados de la EEG en niños bilingües de dieciocho meses apuntan a una sensibilidad mayor antes los objetos no enseñados que los monolingües, lo que a su vez implica que se benefician de la presentación acústica pasiva en mayor medida que de la formación semántica compleja.

Los resultados de INFANTBILINGUALBRAIN poseen implicaciones sociales de gran calado pues apuntan a que no existen diferencias apreciables en el modo en el que aprenden idiomas tanto los niños monolingües como los bilingües. La edad es importante y debe tenerse en cuenta a la hora de establecer entornos de aprendizaje del lenguaje para cada grupo. Los resultados de la investigación serán de utilidad para aprovechar al máximo los beneficios del aprendizaje de idiomas en guarderías e incluso en el hogar.

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Palabras clave

Lenguaje, niños, monolingües, bilingües, formación semántica, escucha pasiva
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