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Un enfoque educativo novedoso para minimizar los problemas de conducta entre estudiantes

En Estados Unidos se ha ideado un enfoque educativo para hacer frente a los problemas de conducta en escuelas gracias a adoptar una estrategia más inclusiva y comprensiva a la hora de abordar dichos problemas que también ha resultado fructífero en Chipre. Las implicaciones positivas de este enfoque para los sistemas escolares europeos son considerables.
Un enfoque educativo novedoso para minimizar los problemas de conducta entre estudiantes
La educación de los estudiantes implica un buen número de desafíos, en especial a la hora de integrar a alumnos con necesidades especiales de diversa índole, como los que provienen de entornos desfavorecidos o pertenecen a familias de inmigrantes. Los problemas de conducta, desde la falta de puntualidad hasta los comportamientos de abuso a los compañeros, también se cuentan entre estos retos. Para abordarlos se requiere una perspectiva inclusiva a nivel social que integre e implique a los estudiantes y docentes de manera positiva y eficaz.

Ante esta situación, el proyecto financiado con fondos europeos ESPISE-3P (Establishing safe, positive, inclusive school environments: The three-tiered prevention paradigm) implantó un nuevo marco denominado Schoolwide Positive Behaviour Support (SWPBS, «refuerzo de las conductas positivas en los centros escolares») que ofrece un enfoque preventivo para la disciplina escolar. Desarrollado en Estados Unidos, este marco propugna una estrategia basada en cuestiones relacionadas con la prevención, el análisis conductual aplicado y la gestión organizativa.

A fin de demostrar su eficacia, el marco se implantó en escuelas de primaria de Carolina del Norte (Estados Unidos) y Chipre. Además, el equipo del proyecto creó, puso a prueba y perfeccionó un modelo adaptado a las características culturales de Chipre para implantarlo en sus escuelas de primaria. Tras esto, ESPISE-3P definió los elementos clave para propiciar una adopción exitosa del SWPBS, simplificando las prácticas comunes a nivel de escuela y adecuando el lenguaje de los profesores para ofrecer a los estudiantes una comunicación correctora y positiva.

En Chipre, el marco se implantó en dos centros de enseñanza primaria, y los resultados reflejaron una reducción del 40 % en los problemas de conducta.

La integridad del proceso de implantación del SWPBS en estas escuelas varió entre un 67 y un 77 %. El nuevo marco permitió al personal docente aplicar un enfoque más acogedor e inclusivo a la hora de tratar a la totalidad los estudiantes en lugar de la tradicional estrategia punitiva y basada en medidas de reacción ante los problemas. Esta estrategia redefinió y amplió el papel que desempeñan los comités de disciplina escolar locales, que pasaron a emplear una estrategia positiva y centrada en la resolución de conflictos que reduce los problemas de conducta y favorece la socialización.

Esto se materializó en un mayor rendimiento escolar, una menor necesidad de buscar ayuda externa para atajar problemas de disciplina graves y mejores condiciones socioeconómicas en las escuelas. La investigación efectuada por el proyecto ha sido crucial para ayudar a los responsables políticos y al Ministerio de Educación de Chipre a asignar recursos y fondos de cara a asistir a los estudiantes más necesitados a nivel académico y social. También ayudará a los grupos de apoyo a los docentes como puedan ser los sindicatos de profesores y las organizaciones de padres a fin de mejorar el modelo educativo.

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Palabras clave

Educación, estudiante, problemas de conducta, escuelas, ESPISE-3P, Schoolwide Positive Behaviour Support
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