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Predecir el mecanismo de acción infantil

En las interacciones sociales desempeña un papel determinante el poder predecir las acciones de los demás. Sin embargo, el mecanismo en el que se basa esta predicción es motivo de debate.
Predecir el mecanismo de acción infantil
Según la teoría de la cuenta de simulación (simulation account), las órdenes motoras que se usan para predecir las consecuencias sensoriales de las acciones propias se usan también para predecir las acciones de los demás. Por su parte, la teoría de la racionalidad preconiza que las predicciones de las acciones de los demás se fundamentan en reglas abstractas y congénitas.

Con el fin de solucionar esta controversia, el proyecto financiado con fondos europeos PREDICTING INFANTS (Infants predicting own and others’ actions: the neurocognitive development of action prediction) se dedicó a realizar estudios en los que hizo un seguimiento del movimiento de los ojos y las manos en niños muy pequeños. En concreto, se mostró a niños de catorce meses de edad vídeos breves de una persona —en forma de puntos de luz— que caminaba hacia un objeto, estiraba el brazo y lo agarraba. Mediante seguimiento ocular bidimensional se constató que los niños miraban el objeto en cuestión antes de que se completase la acción, lo que es indicativo de que preveían la acción que iba a realizar la persona.

En un segundo estudio, los investigadores utilizaron los movimientos de la cabeza como indicadores con que predecir el propósito de la acción observada. En este caso, los niños observaron a un actor que construía una torre con anillas; su mirada se grabó en vídeo. Cuando resultaba visible la cabeza del actor, la capacidad de predicción de los niños fue más lenta, de lo que se desprende que se valieron de los movimientos de las manos como indicio primordial para prever el propósito de las acciones observadas.

En un estudio de interacción, niños de seis meses de edad observaron a un individuo que desplazaba su mirada desde una posición central a un objeto ubicado a la izquierda o a la derecha para después agarrar ese objeto. De manera coherente con otros estudios, no se observó seguimiento con la mirada a esta tierna edad, pero el contacto visual con el individuo mostrado en el experimento sí que ralentizó la acción de los bebés de recoger el objeto.

Otros estudios más mostraron que los bebés emplearon tanto la información visual como la táctil al iniciar el movimiento de agarrar con la mano, lo que indica que se fundamentan en los mismos canales de información sensorial. Los investigadores apreciaron también que los bebés se valían de la visión para controlar su postura, aparte de información sobre el sentido de la posición.

En conjunto, el estudio PREDICTING INFANTS proporcionó información de gran relevancia sobre el mecanismo por el que los niños prevén el propósito de determinada acción. Sus resultados acercan un poco más a la comunidad científica hacia una comprensión de si las predicciones sobre las acciones propias y de los demás se desarrollan de forma sincrónica durante la infancia.

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Palabras clave

Acción, PREDICTING INFANTS, bebé, seguimiento ocular, movimiento de la cabeza
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