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Biomarcadores para la parálisis cerebral

La parálisis cerebral (PC) es la discapacidad física más común en la infancia. El tratamiento temprano es crucial para minimizar la discapacidad a largo plazo y maximizar el potencial funcional de los niños afectados.
Biomarcadores para la parálisis cerebral
La PC es provocada por una lesión no progresiva del cerebro durante el desarrollo fetal o infantil y los niños afectados padecen déficits sensoriomotrices de por vida que requieren una asistencia constante. En estas fases tempranas del desarrollo, el cerebro presenta una gran plasticidad, lo que permite desviaciones de la vía preestablecida de organización cerebral. Su reprogramación limita el potencial funcional máximo que teóricamente puede ser alcanzado, por tanto es necesario comprender mejor las alteraciones en la estructura y la extensión de las conexiones neuronales en el sistema sensoriomotriz.

Las técnicas de imagen por resonancia magnética (IRM) se emplean frecuentemente para diagnosticar la PC, si bien los protocolos de clasificación existentes que vinculan la localización de la lesión con la severidad de los déficits sensoriomotrices tienen una capacidad de predicción limitada. Los investigadores del proyecto financiado por la Unión Europea SEMORE-CP (Identifying structural and functional biomarkers of the brain indicating sensorimotor recovery in cerebral palsy) se propusieron desarrollar un tratamiento específico para niños con PC basado en el tipo específico de daño cerebral que presentan. En este contexto, estos trabajaron para identificar biomarcadores neurales que predicen la alteración sensoriomotriz en niños y adolescentes con PC unilateral.

Los investigadores evaluaron biomarcadores de la red sensoriomotriz mediante análisis estructurales y de conectividad funcional. Concretamente, estos emplearon como biomarcador la ocurrencia de los movimientos reflejo en niños con PC unilateral junto con el tipo de lesión cerebral subyacente y la correspondiente funcionalidad de las extremidades superiores.

Para cuantificar los movimientos reflejo, los investigadores desarrollaron un dispositivo que mide la fuerza de agarre, el dispositivo GriFT, con el que se evaluó a más de ciento setenta niños con PC. Además, se correlacionó la frecuencia de los movimientos reflejo con el patrón de la red sensoriomotriz empleando la estimulación craneal magnética o la IRM en niños o adolescentes con PC unilateral. Este método permite en esencia observar la respuesta muscular en la mano paralizada tras la estimulación del hemisferio cerebral sano o lesionado. Los resultados señalaron de manera inequívoca que los movimientos reflejo en la mano paralizada estaban relacionados con la lesión cerebral subyacente, facilitando así la clasificación de los pacientes en diferentes grupos.

En conjunto, la identificación de biomarcadores neurales clínicamente relevantes que exceden con mucho la capacidad de las evaluaciones clínicas convencionales proporciona un medio para adaptar la rehabilitación sensoriomotriz a las necesidades específicas de los pacientes con PC.

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Palabras clave

Parálisis cerebral, IRM, SEMORE-CP, movimientos reflejo, dispositivo GriFT
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