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Flores y el auge de los mamíferos

Un consorcio de la Unión Europea investigó si el auge de los mamíferos posterior a la desaparición de los dinosaurios refleja realmente cambios en la vegetación. El estudio puso de manifiesto que algunos mamíferos se especializaron para habitar en árboles de manera simultánea a que se produjera un incremento en la complejidad de la vegetación de los hábitats.
Flores y el auge de los mamíferos
La evolución de los mamíferos y los dinosaurios se produjo prácticamente de forma paralela, aunque los dinosaurios dominaron la Tierra durante doscientos millones de años mientras que los mamíferos eran pequeños e inofensivos. La explicación más habitual es que la presencia de los dinosaurios limitó la evolución de los mamíferos debido a la depredación y la competencia por los hábitats.

El proyecto financiado con fondos europeos MDKPAD (The radiation of modern mammals: Release from dinosaur incumbency or response to environmental change?) evaluó una teoría diferente, relacionada con la proliferación de angiospermas —o plantas florales— durante los últimos diez millones de años de la supremacía de los dinosaurios. Las angiospermas habían comenzado a crear sus propios microhábitats, que llegaron a alcanzar el nivel de complejidad actual, lo que se asocia a la dominación de los mamíferos. Los investigadores analizaron la posibilidad de que fuera el cambio en el grado de complejidad de los hábitats de las angiospermas, y no la desaparición de los dinosaurios, el factor que impulsó el auge de los mamíferos.

Con el fin de indagar en esta teoría, los investigadores se plantearon si el comportamiento de los mamíferos se modificó a la par que cambiaban los hábitats. La cuestión fundamental radicaba en determinar si existía una relación entre las modificaciones en la vegetación y el hecho de que los mamíferos dejaran de vivir principalmente en la tierra para pasar a ser arbóreos en su mayoría.

Los datos necesarios para esclarecer este interrogante se obtuvieron mediante análisis anatómicos de esqueletos fósiles pertenecientes a mamíferos del Cretácico Superior. El equipo fotografió la anatomía de mamíferos vivos de los que se conocen sus hábitos y de las partes más relevantes de los fósiles: las articulaciones. Un análisis estadístico de ochenta y cuatro grupos de mamíferos reveló que la anatomía determina el comportamiento. El equipo pudo clasificar los grupos seleccionados como terrestres, semiarbóreos y arbóreos con un grado razonable de certidumbre.

Los mamíferos del Cretácico Superior y el Cenozoico —periodo posterior a los dinosaurios— estaban muy generalizados y eran en su mayoría semiarbóreos. Sin embargo, durante los últimos diez millones de años del Cretático, unas pocas especies especializadas para habitar en los árboles evolucionaron. Los resultados corresponden a una investigación desarrollada por otro equipo y centrada en cambios en las preferencias alimentarias. La información relativa al esqueleto y la dentadura revela la existencia de una transición ecológica correlacionada con los cambios en las plantas forales.

Otra vertiente del trabajo implicó la transferencia de conocimientos entre los investigadores con compañeros europeos y estudiantes. Los investigadores supervisaron a estudiantes universitarios y postgraduados e impartieron enseñanza formal e informal.

La labor de MDKPAD demostró que, en el Cretácico superior, un pequeño número de especies de mamíferos experimentó cambios que aparentemente guardan correlación con las alteraciones en el grado de complejidad de la vegetación, aunque aún debe confirmarse si dicha correlación explica el auge de los mamíferos tras la extinción de los dinosaurios.

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Palabras clave

Mamíferos, dinosaurio, cambios en la vegetación, complejidad del hábitat, MDKPAD, angiospermas
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