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Células terapéuticas obtenidas mediante ingeniería genética

En los últimos avances técnicos capitales en materia de biotecnología ha estado la clave de la rápida expansión de la terapia génica. La manipulación y modificación de genes dentro de una célula abre un mundo totalmente nuevo de métodos de tratamiento y cura de toda una serie de enfermedades mortales. La investigación de que aquí se trata demuestra la posibilidad de alterar genéticamente las células de pacientes y convertirlas en productoras de anticuerpos terapéuticos.
Células terapéuticas obtenidas mediante ingeniería genética
La función de defensa contra las enfermedades la asume el sistema inmune. Éste utiliza células altamente especializadas capaces de identificar cualquier agente que pudiera resultar infeccioso y, a través de la producción de anticuerpos, de acabar neutralizando al invasor. Aun cuando no todas las células puedan comportarse de la manera antes descrita, la investigación en curso da prueba de que es factible modificar genéticamente la identidad celular de modo que se las pueda transformar en células defensivas.

La terapia génica ya es una realidad clínica, habiendo quedado ampliamente reconocido su potencial terapéutico desde sus primeros éxitos. Actualmente se están desarrollando numerosos ensayos humanos. La ingeniería y modificación genéticas de la función de una célula determinada entrega una solución potente de remediar deficiencias genéticas y centrarse en tejidos específicos. Dedicado principalmente al cáncer y enfermedades víricas, este proyecto ha alcanzado a modificar ex vivo e in vivo células procedentes de un paciente.

Así, mediante ingeniería y modificación genética ex vivo una muestra de células pasará a producir anticuerpos monoclonales terapéuticos dentro del sistema vascular del paciente. Puesto que las células proceden del cuerpo del paciente, no son consideradas como cuerpos extranjeros cuando, una vez modificadas genéticamente, se reintroducen en la sangre del paciente. De ahí la subsistencia y gran efectividad del tratamiento.

También pueden implantarse células no autólogas productoras de anticuerpos, esto es, células procedentes de un cuerpo extraño, encapsulándolas en dispositivos inmunoprotectores, tales como cápsulas de sulfato de celulosa. Una vez implantadas en la sangre, las cápsulas forman neoorganos vascularizados, de buena estabilidad temporal y capaces de proteger las células productoras de anticuerpos y de permitir que éstas suministren en buenas condiciones los imprescindibles anticuerpos.

Se admite otro enfoque, el de modificar genéticamente las células del paciente directamente in vivo mediante vectores virales y no virales para la necesaria transferencia o modificación génica.

El potencial terapéutico de dichos planteamientos se ha experimentado con buenos resultados en ratones infectados con el retrovirus de la leucemia murina, que causa neurodegeneración letal. Protegidos los enfoques por patentes, ya están disponibles los ensayos de demostración. Los resultados de estas células modificadas darán una protección perpetua contra formas incurables de cáncer y enfermedades víricas como el sida.
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