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No existen historias fantásticas sobre las técnicas de traducción

Los traductores automáticos son tecnologías relativamente nuevas. A pesar de que han avanzado mucho, su precisión y su versatilidad son aspectos cuestionables. Una universidad española ha desarrollado un traductor automático que ofrece un alcance mucho mayor en estos dos aspectos.
No existen historias fantásticas sobre las técnicas de traducción
Una de las dificultades más importantes en la traducción son los términos técnicos y los diferentes significados que se esconden detrás del uso de las palabras. Además, en las empresas que requieren grandes volúmenes de traducciones también resulta esencial la velocidad.

Por tanto, las tecnologías de procesamiento del lenguaje se ven presionadas para proporcionar unas traducciones precisas en tiempos récord. La tecnología actual traduce unas diez mil palabras por segundo con una precisión del ochenta y cinco al noventa y cinco por ciento.

Para lograr esto, los desarrolladores han trabajado con motores modulares, y cada uno de ellos funcionando por separado en técnicas de estado finito. Estos estados finitos proporcionan la velocidad (que se puede conseguir con un ordenador de oficina normal). Gran parte del alto nivel de precisión se debe al Unicode en el que se basa. Unicode permite usar el formato de texto enriquecido (RTF) que puede contener caracteres especializados, como los que tiene el polaco. De este modo minimiza las incompatibilidades.

Son otras ventajas también las que hacen que este producto sea viable comercialmente, como su fuente código abierto y la sencilla integración en las tecnologías de Internet que no cuentan con tecnologías de traducción automática integradas. Esto proporciona los medios necesarios para adaptar mejor la tecnología a las necesidades personales, y permite mejorar las técnicas de depuración.

El traductor automático presta especial atención a las lenguas que provienen del latín (lengua romance), y es capaz de tratar tanto estructuras específicas como sencillas. Esto incluye características especiales, como la concordancia de género y número, el tratamiento de las preposiciones y la colocación correcta de los elementos sintácticos.

Además, la traducción automática desarrollada actualmente también aborda los pares de idiomas minoritarios, como el occitano, el corso y el sardo. En la actualidad existe un prototipo para realizar pruebas, y los desarrolladores buscan socios en la industria, las universidades y los centros tecnológicos.
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