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Grandes logros de proyectos - Hacia una conducción más segura

Imagínese una carretera que sirve de guía a la conducción mostrando sobre el pavimento la mejor trayectoria para acometer una curva o indicando en qué momento frenar. ¿No sería estupendo que este tipo de «carreteras autoexplicativas» pudieran mantener a los conductores alerta y concentrados para que lleguen a su destino sanos y salvos?
Grandes logros de proyectos - Hacia una conducción más segura
Los datos indican que muchos tipos de accidentes se concentran por zonas, sobre todo en «puntos negros» en los que la infraestructura de la carretera presenta deficiencias. Se sabe de la existencia de ciertos tramos de autovía que provocan mareos ligeros a los conductores o les inducen a cometer errores. Lo que no tantos saben es que las propiedades físicas de la carreteras podrían aprovecharse para desarrollar y mejorar dispositivos de seguridad de a bordo como los frenos antibloqueo y los programas electrónicos de estabilidad.

Una iniciativa europea de ingeniería aplicada a la seguridad vial se propuso reducir la cantidad de accidentes que se producen en las carreteras europeas mediante el estudio de tramos peligrosos de autovía y la recomendación de medidas necesarias para corregir deficiencias. El proyecto Rankers («Clasificaciones para la seguridad de las carreteras europeas») se propuso acercar las políticas comunitarias a las necesidades operativas de los ingenieros de caminos, los operadores de la red vial y los administradores de las carreteras.

En el consorcio, coordinado por el Centro de Investigación y Desarrollo en Transporte y Energía (CIDAUT, España), participaron diecisiete organizaciones de nueve Estados miembros con experiencia en distintos ámbitos científicos necesarios para lograr los ambiciosos objetivos del proyectos.

La prevención es lo primero

Los investigadores encargados del estudio identificaron medidas preventivas y las clasificaron conforme a una relación entre la efectividad de las mismas y su coste. Los resultados se utilizaron para desarrollar una serie de recomendaciones que evitasen la concentración de accidentes en puntos concretos. Para controlar y evaluar la seguridad vial se creó un índice de seguridad vial y un catálogo de medidas paliativas clasificadas en función de su eficiencia. Ambas medidas abarcaban una serie de recomendaciones prácticas que pretenden fomentar la seguridad vial en las autovías de toda Europa.

El proyecto Rankers desarrolló y publicó en Internet el «Libro electrónico de Rankers», una herramienta interactiva que permite la búsqueda de soluciones y contramedidas mediante palabras clave. Las autoridades de tráfico y otros usuarios pueden recurrir a ella para dar con soluciones a problemas específicos como por ejemplo el paso incorrecto de motocicletas por rotondas.

El índice creado por el proyecto es un instrumento para evaluar la seguridad de un tramo de carretera y se divide en seis temas. Según informó Guillermo Ramos, coordinador científico del proyecto, algunos de estos son el trazado de la carretera, los cruces y las incorporaciones y las distintas señales dirigidas a los conductores que adelantan en vías de doble sentido. El Sr. Ramos destacó también la creación de un índice para determinar la probabilidad de que se produzca un accidente en función de la distancia con respecto a la carretera a la que se sitúa un elemento de riesgo como un árbol u otro tipo de peligro.

«También se consideró el estado de la carretera y el factor humano, por ejemplo cómo modifica un conductor su comportamiento conforme al trazado de la carretera», añadió.

La infraestructura vial influye en un tercio de todos los accidentes, y por tanto la ingeniería de seguridad vial, apoyada en investigaciones sólidas, puede contribuir a mantener un nivel de seguridad homogéneo en las carreteras europeas.

Gracias a las directrices basadas en datos científicos desarrolladas por Rankers, las autoridades al cargo de la red vial podrán tomar decisiones más adecuadas. Esto les permitirá dar prioridad a unas inversiones sobre otras, erradicar gradualmente los tramos más peligrosos y, en último término, crear una red de carreteras más segura. Para hallar indicadores de la existencia de problemas que pudieran aplicarse al índice de seguridad vial se emplearon datos de investigaciones anteriores como la afluencia de tráfico, la cantidad de accidentes y el mantenimiento. También se incluyó información sobre la calidad y la geometría de la superficie de la carretera y la configuración del arcén y terreno adyacente.

El consorcio compuso también indicadores relevantes para estudiar tendencias en la seguridad vial y detectar a tiempo la formación de puntos negros. Hasta ahora se calculaba la peligrosidad de un tramo de carretera en función de la cantidad de accidentes mortales sucedidos en él. El proyecto Rankers permitió a las autoridades anticiparse a estas tragedias y descubrir puntos negros sin esperar a que se produzcan víctimas.

El lado humano

Los tres factores más importantes que influyen en la seguridad vial son la persona que conduce el vehículo, el propio vehículo y la infraestructura de la carretera por la que circula. En conjunto constituyen los «tres pilares de la seguridad», que reflejan la forma en la que las características de una autovía influyen en la probabilidad de que se produzca un accidente, y por ello se estudió con detenimiento la relación entre ellos.

Se analizaron carreteras de todo tipo, desde autovías hasta carreteras comarcales, mediante tecnología de última generación para observar su influencia en los conductores y sus vehículos. Se instaló equipo de grabación de vídeo tanto en el interior como en el exterior de un vehículo experimental para registrar de qué manera puede afectar la geometría de la vía al estado mental del conductor. De este modo los investigadores estudiaron la conducción, la posición del vehículo y su velocidad.

En opinión del ingeniero José Miguel Perandones, se puede medir el grado de concentración de un conductor según el tiempo que tarda en realizar una acción, por ejemplo frenar, girar o acelerar. «También es importante la posición del coche dentro de su carril», añadió, «porque estando confuso no se puede mantener estable».

Se llevaron a cabo experimentos en condiciones de conducción reales para determinar la influencia de la infraestructura vial en el comportamiento de los conductores. El proyecto definió y desarrolló dos tipos distintos de experimentos y realizó dos pruebas de campo diferentes. La finalidad de la primera prueba era analizar la infraestructura vial y su influencia en el conductor, principalmente del radio de curvatura, mientras que la segunda prueba pretendía examinar el efecto de la señalización en los conductores, el llamado factor humano.

La hipótesis inicial era que una carretera secundaria irregular y con curvas afectaría al comportamiento del conductor de manera diferente a como lo haría una vía llana y recta de doble carril. Un aspecto estudiado fue la forma en que la curvatura de la carretera condicionaba la velocidad a la que se conducía el vehículo. Al mismo tiempo se investigó cómo influía el diseño y la ubicación de las señales de tráfico en su correcto reconocimiento, y también cómo afectaban otras características de la vía al grado de alerta de los conductores con respecto a su entorno.

«Las señales de tráfico pueden repercutir en las expectativas de los conductores», explicó el Sr. Perandones. «Si las señales son en exceso abundantes y muestran demasiados colores distintos, el conductor es incapaz de comprender toda la información y se desconcentra. No se puede asimilar demasiada información de una vez.»

Carreteras autoexplicativas

Puesto que en la mayoría de accidentes de tráfico entra en juego el factor humano, es de suma importancia brindar a los conductores toda la ayuda necesaria para completar su viaje sin percances. Desde la década de los años ochenta se viene investigando la manera de proporcionar a los conductores información de utilidad a través de la infraestructura vial de forma que influya positivamente en su conducción y en sus interacciones con los demás usuarios de la vía pública. Esto ha dado lugar al desarrollo de «carreteras autoexplicativas» que brindan asistencia al conductor indicándole la trayectoria que debe seguir el vehículo. De este modo es fácil circular y orientarse en ellas.

Este planteamiento se basa en la posibilidad de que el entorno vial facilite información importante que oriente a los conductores y determine sus interacciones con los demás usuarios de la vía pública. Para ello el diseño de todas las autovías debe regirse por los mismos principios y tener en cuenta las necesidades de los distintos usuarios.

El proyecto Rankers fue cofinanciado por la iniciativa «Transporte de superficie sostenible» del Sexto Programa Marco de la Comisión Europea. Su finalidad era crear carreteras más seguras contribuyendo, por un lado, a mitigar los efectos de los accidentes y, por otro lado, evitando que estos se produzcan, todo lo cual redunda en beneficio de la calidad de vida de los ciudadanos de la UE.

Los esfuerzos por reforzar la seguridad vial en Europa no acaban en el fructífero proyecto Rankers. «Se han puesto en contacto con nosotros entidades de los Estados Unidos y de otras partes del mundo que están muy interesadas en nuestro trabajo», aseguró el Sr. Ramos.

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