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Una mano tendida a los kurdos que han sobrevivido a la violencia

Diversos activistas kurdos han sido agredidos y torturados por las fuerzas turcas. Este estudio incide en el modo en que estos activistas expresan y abordan sus experiencias.
Una mano tendida a los kurdos que han sobrevivido a la violencia
Los kurdos son un pueblo de Oriente Medio que habla una lengua de la familia del persa y que se concentra principalmente en una región conocida como Kurdistán, al norte de Irán. Tras el desmembramiento del Imperio Otomano, los poderes coloniales occidentales repartieron el Kurdistán entre lo que actualmente es Irán, Irak, Siria, Turquía y la antigua Unión Soviética. Los kurdos siguen hoy en día siendo un pueblo apátrida.

Turquía sigue albergando a la mayor población kurda existente, lo que la convierte en su grupo minoritario más importante. Dicho país intenta desde hace tiempo reprimir su cultura, lo que ha dado lugar a un conflicto civil y armado por el que los kurdos siguen sufriendo atrozmente.

El estudio danés financiado con fondos comunitarios «Violence expressed - a comparative study of testimonies of violence amongst Kurdish activists» (VIOLEX) se puso en marcha para estudiar cómo asimilan la violencia las personas que viven en sociedades sumidas en conflictos. VIOLEX analizó cómo narraban y racionalizaban sus experiencias de violencia activistas kurdos residentes en Dinamarca y Turquía.

Esta iniciativa hizo especial hincapié en la tortura, ya que se trata de un factor esencial para determinar el acceso de los supervivientes a la rehabilitación y el asilo. La evaluación se basó en los testimonios de los solicitantes de asilo, dado que los métodos modernos de tortura no suelen dejar secuelas físicas. No obstante, los supervivientes se muestran a menudo reticentes a hablar de ello, lo que dificulta la tarea de esclarecer la verdad.

Aparte de estos relatos en primera persona, VIOLEX extrajo información de los informes médicos de personas asistidas por el Instituto Danés contra la Tortura (Dignity). Estos informes muestran las consecuencias de la tortura, cómo han evolucionado sus métodos en los últimos treinta años y la evolución del debate sobre esta materia durante dicho periodo de tiempo.

Esta información deja patente la necesidad de mejorar los métodos de investigación para evitar generar malestar entre los participantes en el estudio y los investigadores. A tales efectos, la Fundación Nacional para la Investigación de Dinamarca prestó su apoyo a VIOLEX para organizar un congreso sobre estas cuestiones.

Las indagaciones llevadas a cabo en el marco de este proyecto se han plasmado en dos capítulos de un libro que se encuentra en imprenta y en otros dos artículos que aparecerán próximamente en una revista. Esta labor ha promovido además la colaboración con otros investigadores escandinavos y se verá ampliada tres años más bajo los auspicios del Consejo de Investigación de Noruega.

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