Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo - CORDIS

Aprovechar las células asesinas naturales para luchar contra las enfermedades autoinmunes

Los anticuerpos monoclonales (AcM) están cobrando una importancia cada vez mayor en el tratamiento de cánceres y enfermedades autoinmunes tales como el linfoma de tipo no Hodgkin (NHL) y la artritis reumatoide (AR). Pero algunos anticuerpos monoclonales son más eficaces que otros a la hora de dirigirse a las células enfermas.
Aprovechar las células asesinas naturales para luchar contra las enfermedades autoinmunes
Los anticuerpos activan las células asesinas naturales (NK) del sistema inmunitario para que eliminen directamente las células diana enfermas (linfocitos B) a través de un mecanismo denominado citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC). No obstante, aún se desconocen los detalles sobre la dinámica molecular de la ADCC y los medios por los que los anticuerpos monoclonales artificiales consiguen inducirla.

Los socios del proyecto financiado por la Unión Europea ADCC han logrado captar imágenes de sinapsis inmunitarias (SI) durante la citólisis mediada por anticuerpos que ofrecen información útil a la hora de diseñar anticuerpos con los que se puedan optimizar los tratamientos.

Utilizando técnicas vanguardistas de microscopía de alta resolución, obtuvieron imágenes de SI que les permitieron desarrollar sistemas modelo. El rituximab es de por sí un potente AcM quimérico que media en la depleción de linfocitos B dirigiéndose específicamente a la proteína CD20 de la superficie de los mismos. El medicamento funciona desencadenando la activación de las células citolíticas NK que eliminan las células B enfermas recubiertas con rituximab.

Las imágenes de las SI pusieron de manifiesto cambios estructurales importantes que controlan la comunicación entre las células del sistema inmunitario durante la citólisis mediada por anticuerpos. Por otra parte, los miembros del consorcio estudiaron el comportamiento de las células humanas B y NK cultivadas conjuntamente con rituximab. De este modo descubrieron que el fármaco provocaba una agrupación de las CD20 que conducía a la polarización de las células B. Este efecto de polarización no se observó en otros fármacos que también se dirigen específicamente a las proteínas CD20 de los linfocitos B. Dicha polarización podría explicar la mayor eficacia del rituximab en la mediación de la ADCC.

Los resultados del proyecto de ADCC han desvelado un aspecto importante en el diseño de fármacos basados en AcM: la polarización celular. En el futuro se podrían seleccionar anticuerpos prometedores en función de su capacidad para inducir la polarización celular y modificar la organización del antígeno diana para conseguir una mejor ADCC. La capacidad para inducir la polarización podría así convertirse en un factor predictivo de la eficacia de los fármacos en tratamientos dirigidos.

Información relacionada

Síganos en: RSS Facebook Twitter YouTube Gestionado por la Oficina de Publicaciones de la UE Arriba