Skip to main content

Article Category

Article available in the folowing languages:

Auténtica diversidad cultural: sin escatimar esfuerzos

Europa puede lograr una diversidad cultural auténtica, pero aún queda mucho por hacer para alejarse totalmente del etnonacionalismo. El proyecto CHIEF identificó una serie de medidas para garantizar que no quede ninguna forma de patrimonio cultural por tener en cuenta.

Sociedad

Europa se enorgullece de su diversidad cultural. Con todo, las formas de nacionalismo al alza en muchos Estados miembros ponen en entredicho la eficacia de este enfoque. La idea del «otro» está lejos de haber desaparecido; la sed de reconocimiento de las minorías culturales, nuestra visión de la cultura, la alfabetización y el patrimonio culturales siguen siendo profundamente etnonacionalistas. El proyecto CHIEF (Cultural Heritage and Identities of Europe’s Future), financiado con fondos europeos, ha arrojado una nueva luz sobre esta realidad. Mediante una colaboración con jóvenes que experimentan la sensación de exclusión, espera poder ofrecer una definición más exhaustiva de «alfabetización cultural», es decir, de nuestra comprensión de las tradiciones, las actividades y la historia de nuestra cultura. «Existen diferentes factores que plantean retos a la diversidad cultural y la inclusión», afirma Anton Popov, coordinador del proyecto y profesor adjunto de Sociología en la Aston University. «En primer lugar, los migrantes suelen considerarse externos a las identidades culturales nacionales y europeas. Se les trata como sujetos de las políticas de integración. Por otro lado, las diferentes culturas pueden mostrarse a través de medios como la religión, o incluso una perspectiva colonialista de la historia. Además, la diversidad tiene muchos significados diferentes en los distintos países y existe un fundamento posétnico de la cultura nacional. Esto último tiene la consecuencia adversa de considerar que las minorías y los migrantes "necesitan educación"».

Abordar los retos de los valores europeos

Para romper este círculo vicioso, CHIEF se ha centrado en la juventud europea considerándola el «futuro en potencia». El equipo del proyecto estudia sus prácticas culturales aplicando un enfoque innovador a la alfabetización cultural: analiza los entornos educativos y una serie de interacciones humanas informales que se han pasado por alto de forma frecuente. «Investigamos cómo se representan los conocimientos, las prácticas y las identidades culturales en colegios, escenarios de la sociedad civil, yacimientos patrimoniales y grupos informales de compañeros, así como en la comunicación intergeneracional dentro de un contexto familiar. Por último, realizamos revisiones sistemáticas de las políticas culturales y educativas y de los planes de estudio nacionales», explica Popov. El proyecto, que abarca a Estados miembros de la Unión Europea (UE), al Reino Unido posterior al Brexit, a países que «podrían ser europeos» (Turquía y Georgia) y la India poscolonial, aún se está desarrollando. Sin embargo, ya ha ofrecido algunas sugerencias interesantes para luchar contra la creciente exclusión.

Creación de una auténtica alfabetización cultural

La primera recomendación, y puede que la más radical, de CHIEF es que nos alejemos de nuestra comprensión etnonacional de la cultura y la diversidad. Para ello, hay que tener en cuenta no solo lo que se aprende en los entornos educativos oficiales, sino también en la familia como fuente importante de conocimientos culturales. «Si hacemos esto, podemos elaborar unos planes de estudio más diversos e inclusivos que incorporen la cultura mixta y pongan de manifiesto la descolonización del conocimiento. La idea es que todos tenemos cultura y que las políticas educativas nacionales deben alejarse de los modelos de deficiencia», añade Popov. Más allá de un replanteamiento de las identidades nacionales, el proyecto admite que la identidad europea hace frente a sus propios retos. Los valores de apertura y libertad de la UE tienden a chocar con las narrativas que los contraponen a la identidad nacional y étnica extendida especialmente entre los ciudadanos de más edad. La UE también lleva una carga política, por lo que ha sido muy divisiva, en particular durante la década pasada, desde la crisis financiera de 2008-2009. Tal como explica Popov: «Europa se ha obsesionado con la memoria y la historia, hasta un punto tal que los discursos cosmopolitas sobre su difícil pasado ahora son parte de nuevas formas de nacionalismos populares». Para estos casos, una recomendación importante del equipo del proyecto es contar con la juventud. En primer lugar, esto significa que hay que conseguir que entiendan que Europa es una fuente de identidad cultural que defiende valores liberales. Sin embargo, el proyecto también recomienda empoderar a los jóvenes más desfavorecidos a través de formas accesibles de educación y fomentando la diversidad de las ONG que trabajan con personas jóvenes. El equipo el proyecto incluso creó un sitio web para animar a los jóvenes a expresarse a través de publicaciones en blogs o vídeos. «Aún estamos en la fase de análisis de datos y redacción en una serie de paquetes de trabajo. En octubre de 2020, publicaremos un informe sobre nuestras encuestas a estudiantes y en colegios, tras lo cual nos centraremos en comparaciones transnacionales y en dos conjuntos de recomendaciones políticas a nivel nacional e internacional», concluye Popov. Con todos estos datos extremadamente valiosos, no cabe duda de que CHIEF contribuirá a establecer una nueva visión de la alfabetización cultural en Europa.

Palabras clave

CHIEF, alfabetización cultural, patrimonio cultural, minorías, nacionalismo, diversidad, colonialista, etnicidad, UE

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación