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Communication role on perception and beliefs of EU Citizens about Science

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Mejorar la divulgación científica en Europa

¿Qué fuentes de información usan los ciudadanos europeos para acceder a la información científica? ¿Son fiables?

Sociedad

Con una plétora de fuentes de noticias en línea, ¿cómo podemos estar seguros de que nuestras fuentes son creíbles? El proyecto CONCISE, financiado con fondos europeos, buscó proporcionar un conocimiento cualitativo a través de la consulta ciudadana sobre los medios/canales por los que los ciudadanos de la Unión Europea adquieren conocimientos relacionados con la ciencia y cómo estos influyen en sus creencias, opiniones y percepciones.

Visión global de las consultas

CONCISE organizó 5 consultas en 2019 con 100 participantes de España, Italia, Polonia, Portugal y Eslovaquia para identificar las fuentes de las que obtenían la información científica. «Estas consultas públicas ofrecieron una oportunidad excelente para que ciudadanos de todo tipo se encontraran e intercambiaran ideas sobre los temas del estudio», explica Carolina Moreno Castro, coordinadora del proyecto CONCISE. CONCISE se centró en cuatro temas científicos controvertidos: las vacunas, las medicinas complementarias y alternativas, los organismos modificados genéticamente (OMG) y el cambio climático. El objetivo principal era evaluar cuán fiables son sus fuentes, la manera en que las personas se forman opiniones y toman decisiones sobre temas científicos, y cómo percibe el público los esfuerzos actuales de comunicación científica de las instituciones y los medios de comunicación.

Publicaciones y hallazgos de la consulta

El consorcio de CONCISE transcribió y analizó las grabaciones de las consultas utilizando dos «software» de corpus lingüístico (T-Lab y N-Vivo). Los resultados principales fueron presentados en un evento público en noviembre de 2020 y además se prepararon varias publicaciones sobre las consultas. Los resultados mostraron que los niveles de confianza variaban entre países e individuos. Los participantes parecían confiar en las fuentes oficiales y en personas cercanas, como parientes, para obtener información científica sobre temas ambientales. Algunos participantes creían que tenían mucha información científica, mientras que otros pensaban que carecían de conocimientos sobre cuestiones esenciales para poder tomar una decisión «científica». Según las consultas, se desconfía de las empresas como fuentes de información sobre vacunas u OMG, y se considera que las instituciones públicas (Gobiernos, universidades) y los científicos son fuentes de información creíbles. Sin embargo, algunos ciudadanos pensaban que quienes financian las investigaciones tienen intereses adquiridos. Los medios de comunicación digitales son percibidos como un canal con información científica menos fiable, y se considera que el formato y el diseño son tan importantes como el contenido del mensaje. Además, a veces, una fuente con informaciones mal expresadas puede percibirse como menos precisa. Muchos ciudadanos explicaron las estrategias que usaban para comprobar la información: evaluar las fuentes (quién era el autor del estudio, quién lo financió, etc.) y realizar una verificación cruzada utilizando criterios personales como su propia experiencia, confiando en el sentido común. No hay diferencias destacables en las respuestas entre los países. CONCISE analizó los resultados teniendo en cuenta los distintos contextos nacionales. Por ejemplo, en Polonia y Eslovaquia, no había un colectivo de comunicadores científicos profesionales. En España, Italia y Portugal, había asociaciones y mucho activismo entre los comunicadores científicos.

Más formación para los comunicadores científicos

En todos los países, incluso en aquellos con asociaciones de comunicadores científicos, los ciudadanos pidieron un aumento de las capacidades y la formación de los periodistas que informaban sobre ciencia. Del mismo modo, en los cinco países, los ciudadanos solicitaron que la información científica sea clara, transparente y oficial, de manera que se eliminen los posibles sesgos de las empresas que financian los estudios o las investigaciones. Los hallazgos de CONCISE también pueden aplicarse a otros países europeos y pueden mejorar la comunicación de la ciencia. «Los ciudadanos deberían adquirir habilidades de comunicación científica al obtener sus grados universitarios independientemente de su campo de estudio, y los científicos y las instituciones públicas deberían contratar a comunicadores científicos especializados para difundir y comunicar la ciencia», concluye Moreno Castro.

Palabras clave

CONCISE, ciencia, ciudadanos, información, consulta, comunicación científica

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