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MAPS – Migrants And People Smugglers: A Comparative Study of Smuggling Networks in the Eastern Mediterranean and the Central American corridors

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Comprender la relación entre migrante y traficante

¿Qué papel tienen la solidaridad y la cooperación en el tráfico ilícito de personas? ¿Y quiénes son los facilitadores? Para lograr una mayor comprensión de esta dinámica social significativa, el proyecto MAPS se propuso responder a estas y otras preguntas.

Sociedad

A medida que mejora el tiempo en verano, aumenta el número de barcos que llevan migrantes sobre las olas del Mediterráneo. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), solo en 2021, hasta mediados de julio, habían muerto al menos 896 migrantes o se había informado de su desaparición. El apoyo de la Unión Europea (UE) a proyectos como MAPS ayuda a conseguir una perspectiva más clara de la dinámica tras las estadísticas. «Lo que intenté averiguar era por qué millones de personas seguían confiando sus vidas a gente a la que los medios de comunicación describían como la personificación del mal», afirma Luigi Achilli, investigador principal del proyecto MAPS, que se llevó a cabo en el Instituto Universitario Europeo en Italia. Motivado por la circulación de esta visión peyorativa en los medios de comunicación y el discurso general, Achilli investigó primero la migración irregular a Europa y luego a los Estados Unidos. Su objetivo era documentar qué implica ser un traficante para las personas que están en el centro de este drama en curso. «Todo comenzó —añade— con una pregunta: ¿hay algo más que motive a los traficantes de personas además de la codicia y la indiferencia por la vida humana?».

Una relación más matizada

Para la mayoría de los encuestados en su investigación (tanto traficantes como migrantes), el tráfico de personas no era solo una cuestión mercantil. «Las redes criminales pueden ser explotadoras y, a la vez, estar incluidas en las redes étnicas y las economías locales, que están profundamente basadas en los conceptos de solidaridad y reciprocidad», señala Achilli. Un ejemplo a destacar es el de uno de los encuestados, llamado Mahdi, a quien la necesidad de marcharse de Siria lo obligó a trabajar como «guía» en Turquía para la misma organización de traficantes que los había ayudado a él y a su familia a dejar el país. «Cuando lo conocí, Mahdi era un joven de veintipocos años. Él y sus traficantes procedían del mismo pueblo en Siria», explica. Durante los dos primeros años tras el inicio de la guerra civil en Siria, el pueblo se convirtió en el escenario de violentos enfrentamientos armados entre distintos grupos armados. Las intensas luchas privaron al pueblo de productos básicos e hicieron imposible el obtener provisiones de las áreas circundantes. Como explica Achilli: «El hambre, las enfermedades y la elevada mortalidad resultantes de esta situación llevaron a Mahdi a contactar con un traficante que accedió a llevarse a su familia a Europa con la condición de que Mahdi trabajara con él y su grupo para pagar el transporte». La investigación de Achilli hace hincapié en preguntas difíciles: ¿era el traficante un explotador temerario que se aprovechó de la vulnerabilidad de Mahdi, o un salvador que los rescató a él y a su familia de una situación de peligro inmediato allí donde los canales de protección oficiales habían fallado? ¿Y el propio Mahdi? ¿Era una víctima pasiva de una red criminal, o un agente hábil que sorteó restricciones estructurales? «El objetivo de mi investigación era problematizar categorizaciones simplistas como la de “criminales” y “víctimas” estudiando la compleja dinámica tras el tráfico de personas».

Patrones del tráfico de personas en el Mediterráneo y el continente americano

Entre 2017 y 2021,con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie de la UE, Achilli realizó una investigación etnográfica que se basó en gran parte en entrevistas y, en menor medida, en la observación participativa con refugiados y traficantes sirios en Grecia, California, Jordania, el Líbano, México y Turquía. «Se realizó en la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), situada cerca de la frontera entre los Estados Unidos y México y reconocida como centro de excelencia en tendencias migratorias desde Centroamérica», señala Achilli. Descubrió que el tráfico de personas tenía una importancia social y moral importante tanto para los migrantes como para los traficantes. A pesar de los supuestos engaños y mentiras, la confianza y la cooperación parecían ser la norma más que la excepción en la interacción entre los migrantes y quienes estaban detrás de sus viajes. «Cuando se producían situaciones de explotación entre los migrantes y los solicitantes de asilo, solía deberse más a su situación prolongada de privación e irregularidad que a unas intenciones criminales de organizaciones similares a la mafia. Uno ejemplo de ello es la situación de muchos refugiados sirios. La necesidad de mantener a sus familias en Siria aumentó de manera considerable su vulnerabilidad y la probabilidad de que tuvieran que trabajar en unas condiciones peligrosas y de explotación, o de que se vieran implicados en redes de tráfico de personas para mejorar su propia movilidad».

De los entrevistados a los resúmenes de políticas

MAPS ha abordado brechas del conocimiento examinando las perspectivas de migrantes irregulares, traficantes, autoridades y comunidades locales de forma simultánea y comparativa y a lo largo del tiempo. El resultado es un conocimiento empírico y en profundidad sobre el fenómeno, cuyo objetivo es evaluar el éxito/fracaso relativo de las políticas relacionadas de control migratorio/gestión del asilo. Estos se han establecido en publicaciones como los artículos «Beyond legality and illegality: Palestinian informal networks and the ethno-political facilitation of irregular migration from Syria» («Más allá de la legalidad y la ilegalidad: las redes informales palestinas y la facilitación etnopolítica de la migración irregular desde Siria») y «Waiting for the Smuggler: Tales Across the Border» («Esperando al traficante: historias entre fronteras»). Está previsto que en enero de 2022 se publique un libro titulado «2021 Global Human Smuggling» («El tráfico mundial de personas en 2021»). Esta cuestión resulta más importante aún, debido a que la ruta del Mediterráneo oriental y los corredores de Centroamérica están evolucionando con rapidez, lo que genera grandes preocupaciones políticas y humanitarias. «En términos de su posible repercusión en los objetivos de la política europea, el proyecto puede informar las políticas que pretenden gestionar la migración irregular y la lucha contra el tráfico de personas», añade Achilli.

Palabras clave

MAPS, Mediterráneo, migración, migrantes, tráfico de personas, migración irregular

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