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Se inicia el proceso de conciliación sin vislumbrarse una fórmula de transacción para el V Programa marco

Al iniciarse, el 29 de septiembre de 1998, el proceso de conciliación para resolver las diferencias entre el Parlamento y el Consejo con respecto al V Programa marco de IDT, fue muy poco lo que se avanzó para salvar la distancia entre las dos instituciones. A pesar de numeroso...
Al iniciarse, el 29 de septiembre de 1998, el proceso de conciliación para resolver las diferencias entre el Parlamento y el Consejo con respecto al V Programa marco de IDT, fue muy poco lo que se avanzó para salvar la distancia entre las dos instituciones. A pesar de numerosos contactos extraoficiales en los últimos meses entre representantes del Parlamento y del Consejo, por una parte, y de la Comisión, por la otra, en la primera reunión oficial ninguno de los dos lados se mostró dispuesto a transigir. En vista de que el plazo para llegar a un acuerdo se vence dentro de sólo seis semanas, se celebrará una segunda reunión el 12 de octubre, la víspera del próximo Consejo de Investigación.

Como la diferencia más significativa radica en el presupuesto total para el V Programa marco -para el cual el Parlamento y la Comisión piden 16.300 millones de ecus y el Consejo aprueba un total de sólo 14.000 millones de ecus- la Comisión se ve forzada a esperar en lo que respecta a los planes detallados para la aplicación del programa. Si bien sólo quedan por resolver relativamente pequeños pormenores relativos al contenido y la estructura del programa, hasta que no se fije el presupuesto la Comisión no puede estar segura de la cantidad de apoyo con la que podrá contar para sectores determinados. Lo que es más, la Comisión ha advertido que, si se llegara a confirmar la suma más baja, no va a ser posible ejecutar ciertas medidas de manera efectiva, entre las que se cuentan varias actividades del Centro Común de Investigación.

Si bien las diferencias subsisten, ambas partes reconocen que es necesario llegar a un acuerdo, ya que hay toda una serie de medidas legislativas que debe adoptarse antes de que se ponga en marcha el programa. El objetivo sigue siendo finalizar el proceso en la reunión del Consejo de Investigación programada para el 10 de diciembre de 1998, permitiendo así que las primeras convocatorias de propuestas se publiquen ese mismo mes o en enero de 1999. Queda por ver si ese plazo se cumplirá, pero ni el Parlamento ni el Consejo querrán verse juzgados como responsables de demorar en extremo el nuevo programa, que es lo que va a suceder si no se puede llegar a una fórmula aceptable para ambas partes antes de mediados de noviembre.

Incluso hace muy poco, el 3 de septiembre, el Parlamento y el Consejo reconfirmaron su posición con respecto al presupuesto, en ocasión de la reunión de Caspar Einem, ministro austriaco de Transporte y Ciencia y actual presidente del Consejo de Investigación, con la Comisión de Investigación del Parlamento. De acuerdo con el Dr. Einem, el Consejo -cuya decisión debe ser unánime- opina que la necesidad de imponer un rigor presupuestario y límites estrictos en lo que respecta al gasto público debe aplicarse a todo el presupuesto de la UE, sin excepción. Si bien reconoce que países como EE.UU. y Japón invierten mucho más en investigación que la UE y cuentan con innovadores de mucho más éxito que los europeos, destacó que "no es cuestión de uno, dos o tres mil millones de ecus más... invertidos en el V Programa marco para poder eliminar, como por arte de magia, los puntos débiles en la estructura de la investigación industrial en Europa".

En lo que respecta al Parlamento y la Comisión, la suma de 16.300 millones de ecus sigue siendo imprescindible para ejecutar el programa en su totalidad. La Comisión, en particular, señala las actividades adicionales incorporadas por el Parlamento y el Consejo, que ha aceptado llevar a cabo sin elevar la asignación presupuestaria inicial. Esas actividades, alega, vuelven a la suma propuesta por el Consejo aún más insuficiente.
%Entre otras diferencias entre el Parlamento y el Consejo que quedan por resolver se cuenta la situación de las PYME con plantillas de 250-500 empleados. La Comisión se propone normalizar todas las actividades orientadas hacia las PYME para evitar las confusiones a las que podrían dar lugar distintas definiciones. No obstante, el Parlamento alega que es muy probable que las empresas que sobrepasen el umbral de los 250 empleados sean las que se beneficien más de las iniciativas especiales para fomentar la participación de las PYME en el programa. El Parlamento también insiste en un examen de mitad de periodo, que permita modificar los objetivos del programa en una etapa intermedia en caso de que las circunstancias llegaran a cambiar. Como el marco financiero para el periodo 2000-2006 no se ha acordado todavía, el Consejo y el Parlamento difieren con respecto al mecanismo que se va a utilizar para resolver toda diferencia entre el presupuesto aprobado para el programa y el marco financiero una vez que se haya finalizado.

A medida que se aproxime la fecha límite para llegar a un acuerdo dentro del proceso de conciliación, ambas partes se verán obligadas a reexaminar su posición, a fin de evitar el fracaso del programa. Como ninguna de las partes desea aceptar la responsabilidad de una interrupción forzada en la financiación de la investigación comunitaria, es prácticamente seguro que se va a encontrar una fórmula de transacción. Y como, aparentemente, la posición del Consejo en el extremo más bajo de la escala es inconmovible, es más probable que el Parlamento se vea forzado a reducir sus exigencias. Una barrera simbólica, señalada con frecuencia en los últimos meses, es el nivel que podría mantener al presupuesto del V Programa marco en condiciones iguales a las del IV en términos reales.

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