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Tendencias científicas: Los ojos de los animales pueden desvelar su posición en la cadena trófica

Un estudio nuevo propone que la forma de la pupila de un animal indica si se trata de una presa o un depredador.
Tendencias científicas: Los ojos de los animales pueden desvelar su posición en la cadena trófica
Puede que los ojos sean el espejo del alma, pero de lo que cabe menos duda es de que pueden revelar la posición del animal en la cadena trófica. Un estudio publicado recientemente así lo afirma al encontrar una correlación sólida, en especies terrestres, entre la forma de las pupilas y el «nicho ecológico», esto es, entre el tipo de alimentación y el momento del día en el que la realizan.

En el estudio, publicado la semana pasada en Science Advances, se analizaron las pupilas de más de doscientas especies terrestres. Sus responsables descubrieron que aquellas con pupilas alargadas en vertical pueden identificarse con mayor probabilidad como depredadores activos de día y de noche. Por otro lado, es más probable que las especies con pupilas alargadas en horizontal sean presas y que sus ojos se encuentren a ambos lados de la cabeza.

Según se indica en el estudio, las pupilas verticales facilitan a los depredadores que tienden emboscadas el empleo de la estereopsis (la percepción de la profundidad y las estructuras tridimensionales) para calcular las distancias de los contornos verticales y la distorsión por desenfoque para calcular las distancias de los contornos horizontales. En el caso de las presas, las pupilas alargadas en horizontal permiten crear imágenes nítidas de los contornos horizontales que se encuentren tanto delante como detrás del animal y ofrecen una visión panorámica horizontal que facilita la detección de los depredadores en múltiples direcciones y el desplazamiento hacia delante en terrenos irregulares.

También se descubrió que cuando una presa baja la cabeza, su pupila es capaz de rotar hasta cincuenta grados para mantenerse horizontal. Martin Banks, uno de los autores del estudio y profesor de optometría en Berkeley, declaró lo siguiente a The Guardian: «La primera necesidad visual para estos animales es poder detectar el acercamiento de depredadores que suelen venir por el suelo, por lo que les resulta necesario contemplar una panorámica del suelo sin apenas puntos ciegos. El segundo requisito fundamental es que, al detectar al depredador, es necesario distinguir hacia dónde está corriendo. Deben ver lo suficientemente bien por el extremo del ojo como para poder salir corriendo y saltar obstáculos».

Claro que las pupilas horizontales o verticales no son las únicas a disposición del reino animal. Tal y como se informa en Science, algunas especies poseen pupilas circulares y suelen pertenecer a animales que persiguen a sus presas, como los guepardos, los leones y los tigres. Según se indica en la revista: «esta situación apunta a que una vez superada cierta altura de cruz —alrededor de los cuarenta y dos centímetros— se pierden las ventajas de las pupilas verticales. El instinto de supervivencia, al parecer, ha contribuido a que el tigre —y el zorro o el caballo— desarrollen las pupilas que más les ayudan a mantenerse vivos».

Para más información, consulte:

http://advances.sciencemag.org/content/1/7/e1500391

Fuente: Basado en un estudio publicado en Science Advances y en noticias de medios.

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