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Preocupación acerca de la seguridad nuclear en Europa central y oriental

En la sesión del Parlamento Europeo del 11 de marzo de 1999 en Estrasburgo los diputados votaron la mejora de las disposiciones de seguridad vigentes en los reactores nucleares instalados en Europa oriental.

La resolución pedía a la Comisión Europea y al Banco Europeo de Desa...
En la sesión del Parlamento Europeo del 11 de marzo de 1999 en Estrasburgo los diputados votaron la mejora de las disposiciones de seguridad vigentes en los reactores nucleares instalados en Europa oriental.

La resolución pedía a la Comisión Europea y al Banco Europeo de Desarrollo Regional (BEDR) que no concedieran fondos para reactores de primera generación salvo para mejoras de seguridad a corto plazo y que no dieran préstamos Euratom para la modernización de otros reactores hasta que se llegara a un compromiso claro para la clausura definitiva de reactores de primera generación considerados inseguros.

El diputado Gordon Adams (Northumbria, PSE) había advertido que la Unión Europea tenía problemas con sus intentos por mejorar la seguridad en centrales térmicas nucleares de Europa central y oriental.

Manifestó que la política de la UE para mejorar la seguridad en reactores originalmente de primera generación se había concretado hasta cierto punto. Pero señaló que hay serios problemas relacionados con el resentimiento de los países pertinentes acerca de lo que consideran como una "interferencia injustificada" de la UE, que está interesada en trabajar por intermedio de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) con el fin de asegurarse de que se respeten las normas internacionales.

Adams afirmó que la política de la UE debería basarse en cooperación y negociaciones auténticas y que los intentos de la UE por imponer su deseo a los países pertinentes estaban destinados al fracaso. La Comisión, que se manifestó de acuerdo con Adams, declaró que la UE reconoce ahora que debe entenderse con estados soberanos que poseen su propia política en materia de energía nuclear.

En nombre de la Comisión, Hans Van Den Broek manifestó que no es posible insistir en la clausura de los reactores nucleares, pero que se habían hecho progresos en la mejora de las normas de seguridad con, por ejemplo, algunas mejoras en las prácticas de funcionamiento que ya se han alcanzado parcialmente mediante la modernización de procedimientos para la gestión de residuos nucleares.

Señaló, sin embargo, que a pesar del costo astronómico de las medidas destinadas a volver seguros y a clausurar los reactores nucleares, la Comisión continuará insistiendo en la clausura de centrales térmicas cuando no sea posible la modernización y el cierre definitivo sea la única estrategia realista.

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