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El desarrollo sostenible depende del liderazgo transatlántico

En el temario internacional, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible han adquirido el mismo grado de prioridad y de importancia que la política de seguridad y el mantenimiento de la paz, la gestión del sistema financiero mundial o la lucha contra el crimen ...
En el temario internacional, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible han adquirido el mismo grado de prioridad y de importancia que la política de seguridad y el mantenimiento de la paz, la gestión del sistema financiero mundial o la lucha contra el crimen internacional organizado, manifestó la comisaria europea de medio ambiente Ritt Bjerregaard durante le conferencia EE.UU.-Alemania sobre liderazgo estatal, que se celebró en Washington el pasado 13 de marzo.

La comisaria destacó la necesidad de una voluntad política

"Sólo con liderazgo y empeño a ambos lados del Atlántico podremos dar un primer plano a la orientación ambiental. La Unión Europea (UE) y los EE.UU. tienen una responsabilidad muy especial. Ambos tenemos los sistemas de producción más agresivos, que agotan los recursos del planeta a gran velocidad, pero también tenemos los ciudadanos más conscientes desde el punto de vista ambiental, los mejores conocimientos científicos y la mayor riqueza económica. De modo que no tenemos excusa para no avanzar resueltamente".

La comisaria Bjerregaard manifestó su sorpresa y su desilusión ante el fracaso de las negociaciones de un protocolo sobre bioseguridad al Convenio de la ONU sobre biodiversidad.

"Ese no fue el mejor ejemplo de liderazgo internacional," dijo."Europa lamenta el hecho de que EE.UU. se niegue a contraer compromisos dentro del sistema de la ONU, que es el foro más importante para aportar soluciones a los problemas mundiales de medio ambiente".

En la conferencia de Río de Janeiro de 1992, los gobiernos del mundo acordaron desarrollar sus economías de una manera sostenible e integrar las preocupaciones de orden ambiental en todos los sectores de la política para permitir el uso racional y equitativo de los recursos naturales y proteger el medio ambiente para el beneficio de las generaciones futuras, señaló Bjerregaard.

"En Europa, hemos incorporado esos principios en nuestra Constitución. En los Tratados de Maastricht y de Amsterdam, la UE contrajo, de hecho, la obligación de integrar las exigencias de Río de Janeiro en todas las políticas europeas", añadió.

"La Asociación Económica Transatlántica podría adquirir particular importancia si se formara un frente común entre EE.UU. y la UE en la próxima ronda del milenio de la OMC. El comercio y el medio ambiente van a desempeñar una función determinante en esas negociaciones. Si no logramos reducir nuestras diferencias, se podría producir una confrontación en Ginebra.

"Salud, seguridad, aire limpio, naturaleza y agua son exigencias absolutas de nuestros ciudadanos. Debemos conciliar esos deseos con nuestro comportamiento económico, con nuestro sistema de comercio y con la manera en que tratamos estas cuestiones en las negociaciones internacionales. Eso exige mucho más que salas de reuniones, discursos y diálogos. Requiere visión y liderazgo," añadió la comisaria Bjerregaard.

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