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Descubierto el primer púlsar de la galaxia de Andrómeda

Responsables del proyecto financiado con fondos europeos EXTRAS, dedicado al estudio de los datos obtenidos por el telescopio espacial XXM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA), han anunciado el descubrimiento del primer púlsar en la vecina galaxia de Andrómeda.
Descubierto el primer púlsar de la galaxia de Andrómeda
La galaxia de Andrómeda (M31) es la más cercana a la Vía Láctea y por tanto es una de las más estudiadas. En una noche sin nubes lejos de la contaminación lumínica de las ciudades es posible observarla a simple vista, y los observatorios de gran potencia pueden incluso indagar en su interior, circunstancia que ha permitido estudiarla a fondo durante décadas en todo el espectro electromagnético.

A pesar de toda la atención recibida, no se había descubierto hasta ahora en su interior un tipo concreto de objeto: estrellas de neutrones que giran sobre sí mismas, es decir, púlsares.

Este tipo de estrella, pequeña y enormemente densa, se genera tras el estallido en una supernova de una estrella gigante al final de su vida. Su giro suele ser muy rápido, es capaz de enviar pulsos continuos hacia la Tierra y es uno de los objetos estelares conocidos de menor tamaño. Se calcula que en la Vía Láctea existen más de cien millones de púlsares, pero hasta ahora no se había descubierto ninguno en Andrómeda.

El proyecto EXTRAS (Exploring the X-ray Transient and Variable Sky), que perseguía un programa científico sin precedentes, se dedicó a la búsqueda y caracterización de las fuentes variables de rayos X detectadas por el telescopio XXM-Newton. En esta labor también se buscaron transiciones rápidas no detectadas en análisis de imagen estándar, y se indagó en la variabilidad de decenas de miles de fuentes en una amplia gama de escalas temporales. Este proceso de búsqueda sistemática en los archivos de XXM-Newton realizado por los responsables de EXTRAS sacó a la luz la señal de una fuente poco común en Andrómeda que se ajusta al perfil de un púlsar.

Este púlsar, denominado 3XMM J004301.4+413017, gira cada 1,2 segundos y parece estar alimentándose de otra estrella vecina que orbita alrededor de ella cada 1,3 días. Muchas estrellas de neutrones se encuentran en sistemas binarios, circunstancia que facilita su detección, y extraen gas de la estrella que las acompaña atrayéndolo hacia su campo magnético.

«Esperábamos detectar señales periódicas entre los objetos de rayos X más brillantes de Andrómeda, en línea con lo que ya encontramos en las décadas de 1960 y 1970 en nuestra galaxia —declaró Gian Luca Israel, astrónomo del proyecto EXTRAS y perteneciente al Instituto Nacional de Astrofísica de Italia (INAF)—. Sin embargo, los púlsares de rayos X como este siguen siendo peculiares, en cierto modo, por lo que no podíamos estar seguros de que encontraríamos uno en Andrómeda».

El equipo al cargo del proyecto estudió los datos de Andrómeda a partir de los archivos recabados por el telescopio desde 2000 hasta 2013, y en 2015 se logró identificar este objeto en la espiral exterior de la galaxia, en tan solo dos de las treinta y cinco mediciones. Cabe añadir que la naturaleza exacta del sistema sigue sin estar clara, pero los datos apuntan a que se trata de algo poco usual y exótico.

La astronomía europea se encuentra ahora en mejores condiciones para descubrir objetos como 3XMM J004301.4+413017, tanto gracias al telescopio XMM-Newton como a través de misiones futuras como ATHENA, el observatorio de alta energía de nueva generación de la ESA.

El proyecto EXTRAS se puso en marcha en septiembre de 2013 y permanecerá activo hasta enero de 2017.

Para más información, consulte:
Sitio web del proyecto

Fuente: Basado en información del proyecto

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