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Las actividades humanas provocan el cambio de los ecosistemas marinos

El proyecto financiado por la Unión Europea BIOWEB ha descubierto que ciertas acciones humanas y factores medioambientales están provocando cambios importantes en los ecosistemas marinos.
Las actividades humanas provocan el cambio de los ecosistemas marinos
Los ecosistemas marinos están constantemente sujetos a factores antropogénicos y medioambientales que inducen cambios en ellos. Desde la pesca hasta la contaminación, pasando por el cambio climático y las invasiones de especies alóctonas, algunos de estos factores existen desde la prehistoria, pero existe poca información sobre su efecto acumulado.

Para conocer mejor estos procesos, los responsables de BIOWEB estudiaron la red de influencias que se acumulan en los entornos marinos con el paso del tiempo y su importancia para los servicios que ofrecen los ecosistemas, como por ejemplo la producción de alimentos y el turismo.

Los efectos acumulados en los ecosistemas marinos

«BIOWEB descubrió que los impactos acumulados en los ecosistemas marinos son fundamentales para explicar las dinámicas pretéritas y presentes de los cambios que se observan en los recursos marinos —aclaró Marta Coll, coordinadora del proyecto BIOWEB—. Por norma general, los ecosistemas marinos contemporáneos contienen menos organismos de gran tamaño, como mamíferos acuáticos, peces grandes y tiburones, y mayor cantidad de peces pequeños e invertebrados, como crustáceos pequeños, y cnidarios pelágicos, como las medusas. Estos organismos suelen poseer un valor comercial menor. Además se detecta una mayor cantidad de especies invasoras. En algunos casos pueden resultar rentables, pero en otros pueden incluso ser venenosas y entrañar peligro para los humanos».

Otra tendencia detectada en el proyecto es la fluctuación en la productividad del mar. Los niveles de productividad aumentan en las zonas costeras a causa de la contaminación orgánica derivada del alcantarillado y la escorrentía agrícola, causantes de eutrofización. En otros casos se produce una reducción del oxígeno en estas zonas e incluso condiciones anóxicas en las proximidades del fondo.

Además, la productividad de los sistemas en mar abierto podría encontrarse en retroceso. «Esto puede deberse a una mayor estratificación de la columna de agua y a una menor mezcla de nutrientes en el fondo oceánico al aumentar las temperaturas de la superficie. La menor potencia de los vientos de superficie y la disminución de la cantidad de agua recibida de las desembocaduras fluviales podrían también influir en estos fenómenos», explicó Coll.

Ecosistemas más vulnerables

Estos cambios tienen consecuencias de gran calado al aumentar la variabilidad de los ecosistemas, reducir su resiliencia y exponerlos a cambios impredecibles. Según se extrae del proyecto, todo ello podría reducir la productividad de las especies marinas comerciales y socavar los esfuerzos de conservación de las especies no comerciales.

La pesca y la conservación son solo dos de las actividades afectadas. «Cuando aumenta la población de especies como las medusas o los peces exóticos, los cuales pueden ser tóxicos, cabe esperar consecuencias para el turismo», explicó Coll.

Los responsables de BIOWEB también advirtieron que los cambios pueden ser incluso de mayor calado en ciertos entornos marinos. La pesca influye sobremanera en los recursos marinos en todo el planeta, pero su impacto es notorio en zonas en las que la gestión de los recursos es deficiente, como es por ejemplo el caso del mar Mediterráneo, donde cerca del 90 % de las poblaciones pesqueras están sobreexplotadas.

La pérdida de hábitats y los cambios en los litorales, dos procesos que según el proyecto continuarán al alza, tienen la capacidad de perturbar los ecosistemas marinos. La prospección y la minería en el mar mediante actividades como la extracción submarina de petróleo y la pesca de altura también podrían generar cambios en un futuro.

BIOWEB descubrió que el cambio climático ejerce un efecto destacado. «Ya influye sobremanera en algunas especies y zonas en las que las temperaturas y la acidez del mar han aumentado, un proceso que se intensificará en adelante y cuyas consecuencias son imposibles de predecir», confesó Coll. «Por último cabe señalar que los mares parcialmente cerrados como el Báltico y el Mediterráneo son aún más vulnerables a las invasiones de especies no autóctonas, otra amenaza que no dejará de agravarse».

Para más información, consulte:
Página del proyecto en CORDIS

Fuente: Basado en una entrevista al coordinador del proyecto

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