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Las normativas sobre desechos peligrosos y no peligrosos pasarán a formar parte de una sola Directiva

Ritt Bjerregaard, comisaria europea en funciones, planteó al Parlamento Europeo, en la sesión del 14 de abril de 1999 que la Comisión Europea está a favor de fusionar las normativas sobre desechos peligrosos y no peligrosos en una sola Directiva, aduciendo que cumple con el ob...
Ritt Bjerregaard, comisaria europea en funciones, planteó al Parlamento Europeo, en la sesión del 14 de abril de 1999 que la Comisión Europea está a favor de fusionar las normativas sobre desechos peligrosos y no peligrosos en una sola Directiva, aduciendo que cumple con el objetivo de racionalizar la legislación europea sobre este tema.
A las dos propuestas de la Comisión sobre incineración de desechos peligrosos y no peligrosos que fueron presentadas a la cámara se propusieron un total de 71 enmiendas, 42 de ellas de la Comisión del Medio Ambiente.
El objetivo de las propuestas es evitar o minimizar los efectos medioambientales negativos de la incineración de desechos, especialmente la contaminación del aire, el suelo y el agua. Para ello, las propuestas establecen condiciones operativas y límites de emisión que se impondrán a las plantas dedicadas a la incineración y sustituirán a una serie de directivas vigentes. El establecimiento de normas a nivel europeo es necesario para evitar el "turismo" de desechos, que se transportan de un país a otro en busca de normativas menos restrictivas.
El periodista y eurodiputado Johannes Blokland subrayó la importancia del tema, especialmente a causa de los efectos dañinos que la incineración tiene en la salud humana y la calidad del aire, en toda la Unión Europea (UE). Recomendó que las dos propuestas se fusionaran en una sola legislación.
Presentó, asimismo, una serie de enmiendas adicionales relativas a las definiciones de los tipos de desechos y las plantas de incineración, e insistió en la necesidad de que existan niveles constantes de emisión y regulaciones precisas respecto a las entradas, ya que éstas son más importantes que las salidas.
El Sr. Blokland sostuvo también que las mismas normas deberían aplicarse a todas las plantas de incineración, incluyendo la incineración en hornos de cemento. Solicitó la purificación de las salidas de gases, para evitar emisiones de amoníaco a la atmósfera. También expresó su descontento con el hecho de que muchas plantas de combustión no estaban cumpliendo con regulaciones en vigor desde 1989, debido a las implicaciones de los costes. Como conclusión, planteó que es necesario adoptar normativas adecuadas y uniformes con el fin de mejorar la salud y la calidad del aire.
En representación del grupo socialista, Kirsten Jensen advirtió que fusionar las dos directivas podría resultar un poco peligroso.
Karl-Heinz Florenz lamentó el hecho de que los 13 Estados miembros no esten aplicando las estrictas medidas actuales en cuanto a las emisiones y planteó que no se podía permitir que los incineradores de algunos países se quedaran atrás. Se mostró a favor de valores rigurosos y del empleo de la "Mejor tecnología disponible". Apoyó la propuesta de la Comisión y subrayó que deberían existir sistemas homogéneos de medición en todos los países de la UE.
La división más clara se produjo entre aquellos que respaldaban el informe que optaba por una Directiva comunitaria única sobre desechos peligrosos y no peligrosos y aquellos que preferían dos documentos normativos diferentes. Ambos contaban con un apoyo aparentemente equilibrado y que trascendía los intereses partidistas. El argumento a favor de una Directiva única se basaba en la idea de que así se simplificaría la situación legal y se facilitaría la aplicación de la legislación. Sin embargo, sus opositores expresaron que cualquier intento de unir los dos tipos de desechos sólo produciría confusión y dificultaría la verificación de la correcta eliminación de desechos, que debe ser según el tipo de éstos.
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