Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo - CORDIS

La AEMA opina que Europa necesita una política medioambiental integrada

Según un informe publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente, órgano que vigila la ecología europea, la calidad general del medio ambiente europeo se está deteriorando a pesar de haber estado en vigor, durante más de 25 años, una política medioambiental comunitaria.
El...
Según un informe publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente, órgano que vigila la ecología europea, la calidad general del medio ambiente europeo se está deteriorando a pesar de haber estado en vigor, durante más de 25 años, una política medioambiental comunitaria.
El informe titulado Environment in the European Union at the turn of the century (El medio ambiente en la Unión Europea a Finales del Siglo) concluye que si no se toman las medidas complementarias pertinentes, el medio ambiente de la UE quedará a merced de las graves presiones a que le someten actividades tales como: transporte, producción industrial, actividades recreativas e incluso modos de vida individuales. Se prevé que a medida que el próximo siglo vaya avanzando, estas esferas incrementarán su presión sobre el medio ambiente y, puesto que van interconectadas, ejercerán un efecto de arrastre concatenado.
El responsable de comunicaciones de la AEMA, Ernst Klatte, comentó: En general el medio ambiente de la Unión Europea no experimenta mejora alguna y, en el caso concreto de los desechos, ha habido un deterioro. En realidad hemos tenido bastante éxito en la esfera de política ambiental, aunque de este informe se desprende que hay que integrarla con otras esferas que tienen también que responsabilizarse del medio ambiente.
La política medioambiental no puede aportar un desarrollo sostenible por sí sola. Si bien es cierto que ya se han tomado algunas medidas a este respecto -especialmente la iniciativa sueca, la asociación para la integración y la iniciativa de Cardiff- también lo es que es totalmente imprescindible que haya una integración apropiada y que ello se acelere.

El informe evalúa el avance ocurrido en los últimos cinco a diez años y examina tendencias hasta el 2010 y el 2050, en lo que respecta al cambio del clima y a las substancias debilitantes de la capa de ozono. Las principales esferas de preocupación que se destacan en el informe son las repercusiones que sobre el medio ambiente ejercen el crecimiento económico, el consumo energético, el turismo y la producción de sustancias químicas en la UE.
A pesar de haberse logrado cierto éxito en la eficacia ecológica -hay menos polución, expresada en razón al PNB- la producción y el consumo están abocados a aumentar, lo que exigirá más recursos naturales y la generación de más contaminantes y desechos. Tal desarrollo ha comenzado ya a erosionar los avances conseguidos por las iniciativas de la política medioambiental, tal como es el caso con las Directivas sobre la Calidad de Aire de la UE.
Si bien la eficacia energética ha mejorado también, se pronostica que el consumo energético de la UE se incremente en un 15 por ciento de 1995 al 2010, aumentando en un 30 por ciento el transporte en coches privados y en un 50 por ciento el transporte de fletes. Los incrementos en las emisiones de anhídrido carbónico que ello conllevará repercutirán negativamente en el cambio climático e impedirán cumplir el objetivo de la UE para reducir las emisiones de gases de invernadero, que es del 8 por ciento entre 1990 y 2008-12. De hecho, ocurrirá lo contrario, preveyéndose un incremento del seis por ciento.
El crecimiento del turismo tiene también repercusiones en el medio ambiente, incrementando la demanda de transporte y de energía, y ejerciendo presión en los recursos rurales. Se ha estimado que el 85 por ciento de las zonas costeras están ya sufriendo un riesgo entre moderado y alto como consecuencia de diversas presiones.
El total de la producción de productos químicos va también en alza, y las emisiones o descargas de ciertos metales pesados y productos químicos potencialmente peligrosos probablemente aumentarán. No obstante, se prevé que disminuyan otras emisiones, como las de plomo y las de dioxinas.
El escenario no es totalmente tenebroso. En el aspecto positivo del informe se confirma que ha habido progreso durante los últimos cinco a diez años en ciertas esferas, lo que sigue la línea de la política medioambiental de la UE.
Se han experimentado reducciones concretas y considerables en la emisión de substancias debilitantes de la capa de ozono y en la de contribuyentes a la acidificación, así como en las descargas de compuestos de fósforo a los ríos. Las emisiones contaminantes se han visto reducidas considerablemente en los principales sectores económicos, especialmente en los de energía, transporte e industria.
Nuestras ciudades están contemplando pequeños pero significativos cambios, como deja patente el creciente uso de las bicicletas como medio de transporte y el incremento de la agricultura biológica.
Sea como fuere, y a pesar de tales mejoras, la evaluación general es preocupante. Un portavoz de la Comisión Europea, DG XI -Medio Ambiente, Seguridad Nuclear y Protección Civil- comentó: El informe nos preocupa y confirma la necesidad de nuestra política de integración que comenzó en 1993 y cuya continuidad se ratificará sin lugar a dudas en la Cumbre de Helsinki. La estructura de la sociedad y el consumo de bienes es tal que otros sectores están experimentando una ingente demanda, tal como es el caso en el transporte, energía, etc., por lo que tenemos que dirigir nuestros esfuerzos a su favor.
Damos la bienvenida a este informe y le hemos encontrado sumamente útil para evaluar nuestra política ahora y para el futuro. Su contenido es algo más que palabras, constituye la base de las medidas a tomar.
Síganos en: RSS Facebook Twitter YouTube Gestionado por la Oficina de Publicaciones de la UE Arriba