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Análisis de la Comisión sobre el problema del efecto 2000

Los trastornos potenciales para las empresas debido al problema del año 2000 han figurado en muchos estudios, pero, hasta ahora, sus efectos sobre los consumidores no han recibido la atención merecida. Un informe publicado por la DG XXIV de la Comisión Europea, bajo el título ...
Los trastornos potenciales para las empresas debido al problema del año 2000 han figurado en muchos estudios, pero, hasta ahora, sus efectos sobre los consumidores no han recibido la atención merecida. Un informe publicado por la DG XXIV de la Comisión Europea, bajo el título "Y2K bug and the consumer" ("El efecto 2000 y el consumidor"), busca corregir ese desequilibrio.
El informe, preparado por Berlioz and Co, afirma que los consumidores europeos posiblemente tendrán que afrontar problemas de considerable importancia. "Ya que el consumidor es el destinatario final de los productos y servicios, no le satisface ser testigo de la adaptación por parte de las empresas de sus sistemas informáticos y electrónicos. Las dificultades de las empresas tendrán repercusiones en sus consumidores, quienes serán, a todas luces, las víctimas de los contratiempos que surjan durante la transición al año 2000".
En el informe se incluye un análisis exhaustivo de las posibles consecuencias para los consumidores, con consejos sobre las precauciones que pueden tomarse y los remedios disponibles.
Se afirma que el alcance del problema es tan grande que cualquier corrección sólo podría ser parcial, pues el mismo continuaría enclavado en el hardware, los programas y microprocesadores, con efectos difíciles de predecir. Los consumidores serán vulnerables de manera directa a dichos errores potenciales y, por consiguiente, deberían tomar precauciones para minimizar los daños. También deberían estar informados sobre las protecciones legales existentes, incluyendo las garantías comerciales, certificados y etiquetas.
Las herramientas jurídicas que ofrecen la legislación de protección al consumidor, las regulaciones sobre las ventas y las normativas ordinarias relativas a la disponibilidad varían de manera significativa entre los diferentes Estados miembros, aunque algunas directivas europeas han tratado de alcanzar cierto grado de armonización.
Según el informe, los riesgos son mayores en los sectores alimentario y médico, pues las consecuencias podrían resultar fatales. En casos con riesgos tan elevados, muchos consumidores preferirán tomar sus propias precauciones y el informe les ofrece consejos, así como un análisis de los recursos jurídicos.
La vulnerabilidad podría ser especialmente alta durante algunas de las muchas fechas críticas y resultar en un efecto dominó. A pesar de la existencia de protección legal, la cantidad de acciones jurídicas resultantes de una situación como esa podría representar el fin de las empresas implicadas. El informe subraya la necesidad de que los Estados miembros sensibilicen a los consumidores para que "sin dejarse arrastrar por el pánico, se preparen, estén atentos y traten de evitar los daños, en lugar de tener luego que recibir una indemnización".
El problema del efecto 2000, potencialmente catastrófico, consiste en la posibilidad de fallos informáticos masivos debido a que casi todos los mecanismos de cronometraje sólo reconocen los dos últimos dígitos del año y, por ello, podrían interpretar incorrectamente el cambio de siglo.
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