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Derecho del consumidor a una alimentación sana

David Byrne, comisario europeo de Sanidad y Protección del Consumidor, recalcó la importancia de la opinión pública en cualquier examen de los méritos relativos de la biotecnología, con motivo del discurso que pronunció ante la asistencia a la conferencia "Biotecnología: cienc...
David Byrne, comisario europeo de Sanidad y Protección del Consumidor, recalcó la importancia de la opinión pública en cualquier examen de los méritos relativos de la biotecnología, con motivo del discurso que pronunció ante la asistencia a la conferencia "Biotecnología: ciencia e impacto", celebrada en La Haya (Países Bajos) el pasado mes de enero.
"La única forma de hacer frente a la polémica que rodea a la biotecnología es impulsando un diálogo abierto y equilibrado entre todas las partes", dijo el comisario. "Además, debemos aceptar y respetar el derecho del consumidor a disponer de información clara para poder elegir con conocimiento de causa aquellos productos que desee consumir".
Según indicó el comisario Byrne, a la hora de comprar comida el primer criterio que tiene en cuenta el consumidor es la seguridad. Hizo referencia a la EEB y la crisis de la dioxina como referentes en la desconfianza del consumidor respecto a los sistemas e instituciones, tanto en los ámbitos nacional como internacional, responsables, sin embargo, de garantizar "los mayores niveles de seguridad alimentaria".
En un intento de recuperar la confianza del consumidor en la seguridad de los alimentos en venta, la Comisión Europea adoptó hace poco un Libro Blanco sobre seguridad alimentaria. Este documento establece los planes de la Comisión para renovar la política alimentaria de la UE.
"Las medidas programadas se sustentan en un planteamiento plenamente integrado de la cadena alimentaria (.) diseñado para fomentar la coherencia, la comprensibilidad y la flexibilidad de la legislación comunitaria. Las más de 80 medidas formuladas incluyen propuestas relativas a los transgénicos, siendo como somos muy conscientes de la necesidad de dictar un marco coherente y predecible para los alimentos, piensos y semillas a base de OMG, por ejemplo", informó el comisario.
En el Libro Blanco, la Comisión hace hincapié además en que el asesoramiento científico se mantenga abierto al control de la opinión pública y que, a efectos de mantener la confianza, el sistema vele por que la evaluación científica incumba únicamente a "científicos eminentes y con independencia de intereses industriales y políticos". Siendo así, recomienda la constitución de una autoridad alimentaria europea independiente, encargada de la evaluación y comunicación de riesgos.
Sin embargo, este organismo no guardará parecido con la estadounidense "Food and Drug Administration" (organismo para el control de alimentos y medicamentos). No ejercerá potestades reglamentarias, siendo competencia privativa de las instituciones europeas, sino que trabajará en estrecha cooperación con las agencias e instituciones científicas nacionales al cargo de la seguridad alimentaria.
A continuación, el comisario Byrne pasó a insistir en el derecho que entiende la Comisión que tienen los consumidores a tomar decisiones informadas acerca de los alimentos que vayan a comprar, elemento éste determinante en las recién aprobadas revisiones de la legislación comunitaria sobre etiquetado de los alimentos, sobre todo de aquéllos que contienen sustancias modificadas genéticamente (véanse CORDIS Noticias RCN 13820, 14146 y 14145).
La legislación vigente de la UE se rige por criterios científicos que previenen la comercialización en Europa de alimentos modificados genéticamente hasta que hayan sido sometidos a pruebas de evaluación científica, y una vez considerados sanos para la salud humana y el entorno. Ahí donde no sean suficientes o concluyentes las pruebas científicas de seguridad alimentaria, la Comisión aboga por la adopción de medidas conformes al "principio de cautela". En este sentido, la Comisión está elaborando una comunicación por la que se defina el principio de cautela, estudiando cómo y cuándo aplicarlo.
"Lo primero", afirmó David Byrne, "es la seguridad de los transgénicos. Se deja sentir la necesidad de disponer de información relevante; es preciso garantizar la rastreabilidad de los piensos y alimentos nuevos; las autorizaciones deberán ser de plazo limitado, y deberá ejercerse una vigilancia ajustada".
Así y todo, el comisario Byrne cerró la alocución destacando algunas de las ventajas de la biotecnología, y expresó su preocupación por la falta de responsabilidad que podría generarse si se pasara por alto el potencial de la biotecnología para atender un número ingente de importantes desafíos médicos, medioambientales y nutricionales.

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