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Adoptado un acuerdo multilateral relativo al Protocolo sobre Bioseguridad

Las negociaciones para el establecimiento de un Protocolo sobre Bioseguridad finalmente se vieron coronadas por el éxito a finales de enero, después de más de cinco años de debates y continuos retrasos. El Protocolo sobre Bioseguridad es el primer acuerdo mundial sobre el movi...
Las negociaciones para el establecimiento de un Protocolo sobre Bioseguridad finalmente se vieron coronadas por el éxito a finales de enero, después de más de cinco años de debates y continuos retrasos. El Protocolo sobre Bioseguridad es el primer acuerdo mundial sobre el movimiento transfronterizo de organismos modificados genéticamente y tiene por objetivo proteger al público y al medio ambiente, a través de la instauración de procedimientos prácticos de seguridad. Es un acuerdo multilateral internacional, que toma como base el acuerdo sobre la biodiversidad adoptado en Río en 1992, y aunque no afecta a la legislación actual, tampoco se le subordina.
"Éste es un momento histórico y constituye un avance importantísimo para los acuerdos internacionales sobre el comercio y el medio ambiente", afirmó, al concluir la reunión de Montreal, Margot Wallström, Comisaria europea de Medio Ambiente.
El objeto del protocolo es alcanzar un equilibrio entre las preocupaciones medioambientales y las comerciales, que peque por exceso de precaución ante ámbitos controvertidos de las ciencias biológicas. Estará especialmente dirigido a tratar cuestiones relacionadas con la liberación al medio ambiente de organismos vivos modificados. La UE espera que, al adoptar el Protocolo, los países que importen estos organismos puedan contar con cierto nivel de seguridad y tomar "decisiones bien razonadas, basadas en un análisis científico" antes de dar ese paso.
"Sin lugar a dudas, la consecuencia más importante de este acuerdo es que requiere que los importadores y exportadores obtengan autorización si desean liberar, intencionadamente, organismos vivos modificados al medio ambiente", opinó, al anunciarse el acuerdo, una portavoz de la Comisión.
Hasta el año pasado, se temía que el Protocolo sobre Bioseguridad nunca se aprobaría, pues se veía continuamente obstaculizado por las posiciones extremas de los principales exportadores de organismos modificados genéticamente, quienes querían limitar las disposiciones que estipula el Protocolo, y por una serie de países en vías de desarrollo, que defendían posiciones para las que la Comisión no encontraba una salida adecuada.
¿Qué ha cambiado desde entonces? Según la portavoz de la Comisión, un factor clave ha sido el notable aumento, en los últimos doce meses, de la sensibilización y la preocupación del sector público en lo relativo a los organismos modificados genéticamente, como se reflejó en las demostraciones que se llevaron a cabo durante la Ronda del Milenio de la OMC en Seattle. La seriedad del Protocolo sobre Bioseguridad se hizo cada vez más evidente para las partes que estaban renuentes a llegar a un acuerdo.
En el Protocolo sobre Bioseguridad, los "organismos vivos modificados" se definen como "cualquier organismo vivo que posea una combinación novedosa de material genético, obtenida mediante la utilización de la biotecnología moderna".
El Protocolo reafirma el principio de precaución y requiere que las partes garanticen que "la creación, manipulación, transporte, utilización, transferencia y liberación de cualquier organismo vivo modificado se lleve a cabo de forma tal que evite o reduzca los riesgos para la diversidad biológica, teniendo también en consideración los riesgos para la salud humana".
El Protocolo atañe al "movimiento o tránsito, manipulación y utilización transfronterizos de todos los organismos vivos modificados que puedan tener efectos adversos sobre la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo también en consideración los riesgos para la salud humana" y establece leyes relativas a la notificación y autorización de la importación de los organismos vivos modificados.
De conformidad con el Protocolo, cualquier movimiento de organismos vivos modificados tendrá que ir acompañado de una notificación con información sobre el exportador y el importador, el nombre e identidad del organismo vivo modificado, la fecha prevista para su movimiento, información sobre el organismo parental y el organismo receptor (biológica/taxonómicamente), una descripción del tipo de manipulación genética a que ha estado sujeto el organismo vivo modificado, la cantidad o volumen que se transferirá, información detallada sobre evaluaciones previas de riesgo, y métodos sugeridos para la manipulación, el almacenamiento, la transportación, el etiquetado, el embalaje, la utilización, la documentación, la eliminación y, en caso de necesidad, los procedimientos de emergencia.
También se deberá dar a conocer el estado normativo del organismo vivo modificado en el país de exportación, incluida la información sobre cualquier prohibición o el resultado y propósito de cualquier notificación previa por parte del exportador para transferir un organismo vivo modificado. La legislación también exigirá evaluaciones de riesgo de la transferencia de cualquier organismo vivo modificado y establecerá la información específica que se deberá suministrar en relación con cualquier organismo vivo modificado destinado a ser utilizado directamente como alimento o para el procesamiento con fines alimenticios.
El acuerdo todavía es un anteproyecto. Para que entre en vigor, deberá concluirse y ser ratificado por 50 países, que se espera que firmen el Protocolo en mayo del año en curso, en Nairobi. El paso siguiente será perfeccionar los procedimientos para el etiquetado de productos que contengan organismos modificados genéticamente.

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