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Un proyecto europeo contempla el futuro de 2010

Predecir el futuro viene a ser un ejercicio notablemente complicado, envuelto en un ambiente de secretismo y superstición. Con todo, en ello está un proyecto financiado por la Comisión Europea, dedicado a trazar los contornos científicos y sociales de la Europa del año 2010.
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Predecir el futuro viene a ser un ejercicio notablemente complicado, envuelto en un ambiente de secretismo y superstición. Con todo, en ello está un proyecto financiado por la Comisión Europea, dedicado a trazar los contornos científicos y sociales de la Europa del año 2010.
El proyecto "Futures", iniciativa del Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPT), se creó a mediados de 1998 para analizar los efectos de los motores tecnológicos, económicos, políticos y sociales en la sociedad.
Se encomendó a cerca de 200 expertos reunidos por el IPT, uno de los ocho institutos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, la tarea de determinar los elementos que tendrán un impacto destacado en nuestra manera de trabajar y vivir en los próximos 10 años. Ha llegado el momento de que el equipo del proyecto empiece a averiguar a dónde nos van a llevar dichos elementos.
Con motivo de una conferencia celebrada hace poco en Bruselas se invitó a más de 600 responsables políticos y expertos a prestar asistencia al trazado de posibilidades. Entre los asistentes estuvieron Philippe Busquin, Comisario europeo de Investigación, y el profesor José Mariano Gago, ministro portugués de Ciencia y Tecnología, y presidente en funciones del Consejo de Investigación.
"De lo que se trata con este proyecto es de establecer un cuadro de éstos y de otros desafíos, y de incorporarlos a la agenda política", dijo José Mariano Gago. "Queremos dejar muy claro que estamos en los albores de un cambio radical y que necesitamos estudiar otras formas de organizar nuestros sistemas económicos, sociales y de gobierno. El proyecto está examinando temas privativos de Europa y contemplando la salida más adecuada".
"Por ejemplo, lo que tenemos en Europa que no tienen en Estados Unidos en idénticas proporciones es diversidad cultural. Si bien puede ser una desventaja, no deja de brindar un inmejorable yacimiento de ideas, que deberíamos aprovechar".
Presentando el proyecto "Futures", el director del IPT, el doctor Jean-Marie Cadiou, señaló que los modos de vida europeos ya están cambiando bajo el impulso de las tecnologías de la información y la comunicación, y de los avances en las ciencias de la vida. La moneda única, la ampliación de la Unión Europea, la evolución demográfica, las cuestiones de sostenibilidad y el tema más amplio de la mundialización están transformando nuestra economía. La concurrencia e interacción de dichas mutaciones traen implícitos nuevos retos para la definición de políticas, en particular aquéllas relacionadas con la tecnología, la competitividad y el empleo. A estas áreas, pues, se dedicará con prioridad el proyecto "Futures".
Presidente de la sesión inaugural, el Comisario Busquin recalcó el papel determinante que corresponde a la investigación y la tecnología en la definición de nuevos modelos de conocimiento y, finalmente, en la generación de riqueza y empleo. Abogando nuevamente por la creación de un espacio europeo de investigación, hizo un llamamiento a la constitución de nuevas sinergias, en especial en los sectores de investigación aerospacial y biotecnología. "Es preciso mantener, reforzar y aprovechar al máximo el potencial científico y tecnológico de Europa".
Aunque la coordinación de políticas nacionales conste en el Tratado (marco jurídico de la Unión Europea), Europa nunca ha definido prioridades concretas de investigación en el marco institucional de la UE, aseveró José Mariano Gago. El programa marco asciende a tan sólo el 5% del gasto total en investigación en la UE, añadiendo el ministro portugués: "En mi opinión, el 95% restante también es competencia de la UE, por lo que es preciso obrar por concretarlo". Con todo, la apertura de los programas nacionales de investigación es una decisión política que, afirmó el señor Gago, debería dejarse al cuidado de los jefes de Gobierno en el Consejo Europeo.
Alejo Vidal-Quadras Roca, vicepresidente del Parlamento Europeo, añadió que lo mismo se necesita compromiso financiero que voluntad política. "No importa cuántas ideas buenas puedan arrojarse en el espacio europeo de investigación, se quedarán en nada como no haya voluntad política de invertir un verdadero esfuerzo financiero".
El premio Nobel y profesor de Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) Robert Solow opina que la Unión Europea llevaría las de ganar si ejerciera mayor coordinación de sus políticas de investigación, con los consiguientes efectos en cuanto a ahorro a gran escala, eliminación de duplicaciones y mejora de la gestión de recursos financieros. Tomando una perspectiva americana, señaló que las prioridades de investigación de EEUU se definen y coordinan a nivel federal. "Imagínese lo que ocurriría si los 50 Estados federados pasaran todos a participar en la toma de decisiones". A su parecer, son imprescindibles líneas directrices centralizadas: "Aquí tiene Europa su problema más acuciante".
La perspectiva americana sirvió para nutrir los debates entre los participantes. Así, Max Metzger, de la representación permanente alemana, comentó: "No resulta complicado entender cómo la coordinación, tal y como la que conciben en Norteamérica, beneficiará a Europa, en particular en la sociedad de la información. Ya estamos experimentando la necesidad de armonizar normas en el ámbito del comercio electrónico, por ejemplo. Sin cooperación corremos el riesgo de quedarnos atrás".
Al cabo de dos jornadas de debates y sesiones en grupo, Jean-René Fourtou, vicepresidente de la empresa del grupo farmacéutico y agrícola francés Aventis, puso el cierre de la conferencia, abogando por que Europa hiciera frente a los desafíos de la mundialización. La tendencia imperante en Europa se observa en la fusión de las empresas dedicadas a las ciencias de la vida, para aprovechar los beneficios de la compartición de los costes de desarrollo y el fortalecimiento de la posición competitiva (Aventis se formó de la fusión de Hoechst y Rhône-Poulenc). A Jean-René Fourtou no le cabe la menor duda de que estrechando la cooperación, quizás constituyendo un organismo europeo de coordinación, los países de la UE también podrían sacar fruto de sus esfuerzos.
Alejo Vidal-Quadras Roca convino en que toda Europa saldría beneficiada de la intensificación de la cooperación en investigación. Se refirió a la necesidad de trabajar con los países candidatos a la adhesión. Éstos gozan de plenos derechos de participación en los programas marco de la Comunidad. Añadió el eurodiputado español: "Podrá lograrse la prosperidad si pasan a participar del proceso dinámico de crecimiento por el que está atravesando la UE, y siempre que se acaten y ejecuten las directrices y sugerencias del proyecto 'Futures".
Refiriéndose a la necesidad de mantenerse al día de los avances en las tecnologías de la información y la comunicación: "Se está produciendo una explosión de oportunidades como nunca jamás. Las nuevas tecnologías constituyen la salida para que la sociedad europea basada en el conocimiento se convierta en realidad halagüeña para el futuro".
El profesor Jarl Forstén, director general adjunto del Centro de investigación técnica de Finlandia, apuntó la necesidad de que la cooperación desbordara las fronteras de Europa. "Deberíamos contemplar modalidades de cooperación con Estados Unidos y Japón. Todos saldríamos beneficiados del aprendizaje mutuo, la cooperación y el acceso a las tecnologías".
La sociedad de la información ha tenido un despegue impresionante en Finlandia, tras el éxito de empresas de alta tecnología como Nokia. "La ciencia y la tecnología no encabezan la agenda política en Europa. Todo lo contrario de lo que ocurre en Finlandia. El Parlamento cuenta con un grupo activo encargado de definir estrategias de futuro".
El proyecto "Futures" durará mientras permanezca vigente el VPrograma Marco, hasta el año 2002. Ya ha sido publicada una serie de 11 informes. Fruto de todo esto, informan en el IPT, es "un considerable análisis comparativo y prospectivo llevado a cabo a plena escala europea".

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