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Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la investigación.

Un consorcio de investigación europea ha logrado un importantísimo adelanto médico, al posibilitarle a un hombre parapléjico que se levantara de su silla de ruedas y caminara, a pesar de haber estado paralizado durante diez años. El Comisario de Investigación, Philippe Busquin...
Un consorcio de investigación europea ha logrado un importantísimo adelanto médico, al posibilitarle a un hombre parapléjico que se levantara de su silla de ruedas y caminara, a pesar de haber estado paralizado durante diez años. El Comisario de Investigación, Philippe Busquin, en presencia de periodistas de toda Europa, saludó a los investigadores y a sus pacientes, durante una reunión celebrada en Bruselas para analizar los resultados y debatir las vías para llevar adelante la investigación.
En un discurso lleno de emoción, el Sr. Marc Merger, el primer paciente en recibir implantes que le permitieron levantarse y caminar, expresó su agradecimiento a los científicos:
"Yo no me siento orgulloso de mí mismo. Pero quisiera darles las gracias, de parte de los parapléjicos que, en el futuro, se beneficiarán de esta investigación. También quisiera expresarles mi agradecimiento a todo el equipo de investigación y, personalmente, al Sr. Busquin y a la Comisión Europea, por haberlo hecho posible".
Hasta ahora, los pacientes parapléjicos no tenían la esperanza de poder volver a caminar. Pero el proyecto SUAW ("Stand up and walk" - "Levántate y anda") le ha dado nuevas esperanzas a los parapléjicos de todo el mundo. El 14 de febrero de este año, especialistas de la Universidad de Montpelier operaron satisfactoriamente al ciudadano francés Marc Merger y le pusieron un implante que le ha permitido alcanzar el objetivo de levantarse y caminar.
Europa tiene unos 300.000 parapléjicos, con una edad promedio de 31 años. La mayoría de ellos (aproximadamente el 65 por ciento) fue a parar a una silla de ruedas a causa de accidentes automovilísticos (el Sr. Merger pertenece a este grupo), mientras que cerca del 10 por ciento han quedado paralizados debido a lesiones deportivas. Más del 50 por ciento de los parapléjicos europeos están confinados a sillas de ruedas por haberse escindido los nervios de la médula espinal que controlan sus piernas, durante accidentes.
El daño es irreversible, pero los músculos que están debajo de los nervios dañados en tales accidentes siguen vivos y están conectados a la medula espinal a través de otros nervios. Al estar desconectados del cerebro, estos músculos se contraen y se ponen rígidos. Desde hace algún tiempo, los científicos habían teorizado que, si fuera posible generar las órdenes necesarias para mover los músculos, los pacientes podrían recuperar parcialmente el uso de sus extremidades.
Esta teoría condujo al desarrollo de las "técnicas de electroestimulación". Dos electrodos, colocados en la piel, estimulan los músculos debajo de ellos y los hacen contraerse. Pero el equipo europeo pensó que sería mejor poner un implante en los pacientes, controlado por una antena que le enviara señales de radio.
Gracias a esto, los pacientes con las extremidades inferiores paralizadas podrían utilizar dos muletas o un andador, con un panel computarizado, del tamaño de un radiocasete portátil, que tuviera botones de control para comandos tales como "arrancar", "disminuir la velocidad", "acelerar" o "cambiar de dirección".
"Levántate y anda" fue uno de los primeros proyectos de demostración en recibir financiación del programa BIOMED II de la Comisión, en julio de 1996. El consorcio incluye institutos de investigación de Alemania, Dinamarca, Francia, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido. La UE contribuyó con la mitad de los costes del proyecto. "Sin la financiación de la UE, el proyecto no se habría podido concretar", afirmó el coordinador del consorcio, el Profesor Rabischong.
Los investigadores planeaban poner implantes, simultáneamente, en seis pacientes de seis países europeos y comparar su recuperación durante un período de seis meses. Debido a dificultades técnicas (que no son raras durante los proyectos de demostración), los planes se han retrasado. Por consiguiente, el Sr. Merger es hasta ahora el único paciente que ha recibido implantes de este tipo.
Este ciudadano francés ya puede estirar sus piernas, levantarse y caminar, cuando los músculos debajo de la lesión reciben estímulos eléctricos. Aunque otros socios del proyecto, u otros equipos de investigación, podrían utilizar este tipo de estímulos, el enfoque no es muy práctico ya que requiere que el cuerpo del paciente esté cubierto de electrodos, conectados a un ordenador estacionario y a una fuente de electricidad.
Previendo esto, los investigadores establecieron, en 1992, una red europea de rehabilitación, destinada a determinar los protocolos clínicos que corresponden a las cinco fases del proyecto: selección del paciente, ejercicios preoperatorios (con el fin de reacostumbrar a los músculos al estímulo), implantación en los pacientes y ejercicios postoperatorios para el uso diario.
Durante el propio proyecto de demostración, los investigadores fabricaron los implantes (incluidos su sintonía y encapsulado) y diseñaron un equipo de programación portátil que, desde el cinturón del paciente, posibilita la transmisión de instrucciones al implante. Al mismo tiempo, el equipo escogió a los pacientes (que pasaron a recibir entrenamiento preliminar) y seleccionó los electrodos que se sintonizarían. Por último, el Sr. Merger recibió su implante en diciembre de 1999. Los planes sufrieron un revés en esta etapa, debido a problemas técnicos ocasionados por la interferencia entre dos tipos de electrodos, pero, después de volverlos a calibrar cuidadosamente, el Sr. Merger fue operado por segunda vez, el 14 de febrero de 2000, y pudo dar sus primeros pasos el 3 de marzo.
Su recuperación ha contado con el apoyo de un programa de fisioterapia, diseñado con mucho esmero por una red de centros de rehabilitación, llamada CALIES, y ha sido puesto a prueba por el socio neerlandés del proyecto, Roessingh.
El chip y el sistema de transmisión de señales fueron creados por los socios industriales IBM y Thomson-CSF; los diez electrodos, por el Instituto Fraunhofer de tecnología biomédica, y el implante completo fue ensamblado por una nueva empresa,"Neuromedics", con sede en Montpellier.

Al hablar en Bruselas, de parte del equipo de investigación, el Profesor Rabischong, coordinador del proyecto, explicó que el Sr. Merger había sido más que un simple "paciente":
"Marc es una persona muy motivada, que comprendió el riesgo y se ha convertido en nuestro "piloto de pruebas". Es, sin dudas, un socio de investigación y un miembro legítimo de este equipo."
El Profesor Rabischong también hizo hincapié en la importancia de la colaboración internacional con que ha contado el proyecto:
"Ningún equipo de investigación aislado podría haber llevado a cabo este tipo de trabajo. Era necesario preparar los músculos del paciente, diseñar los electrodos y el trasmisor, y realizar la operación. Esto sólo se podía lograr mediante un enfoque multidisciplinario, que reuniera a los mejores investigadores de Europa."
De parte de la Comisión Europea, el Sr. Busquin destacó la importancia de la financiación de proyectos como "Levántate y anda". "Este proyecto arroja resultados reales y beneficios específicos." - planteó - "No es abstracto, sino que tiene que ver con personas de carne y hueso."
Haciéndose eco de la posición del Sr. Busquin sobre un Área de Investigación Europea, el Profesor Rabischong manifestó que el trabajo de su equipo constituye un excelente ejemplo de lo que Europa puede alcanzar.
"La financiación comunitaria está posibilitando que los investigadores europeos trabajen conjuntamente", planteó, y destacó la necesidad de que se cuente con una financiación y un apoyo públicos constantes.
El proyecto europeo también ha abierto el camino para el proyecto "Free hand" ("Mano libre") de Cleveland, EEUU, donde un grupo de investigadores está tratando de ayudar a tetrapléjicos a mover la parte superior de sus cuerpos.
"Devolverle a personas tetrapléjicas la capacidad de caminar sería extremadamente difícil" - opina el Profesor Rabischong - "ya que tendrían que contar con brazos lo suficientemente fuertes para apoyar y asistir su modo de andar. En estos momentos, eso no es algo factible".
El Sr. Merger se desplaza, con paso tembloroso, asistido por un andador. Aunque nunca podrá volver a caminar como lo hacía antes del accidente, al menos le es posible volver a aprender a caminar. Lamentablemente, no todos los pacientes paralizados se podrán beneficiar de la nueva tecnología, ya que muchos de ellos no tienen músculos. Además, los pacientes deben tener, en general, buena salud, la lesión tiene que haber sido entre la cuarta y la undécima vértebra, y el resto de su sistema nervioso tiene que estar intacto.
Otra restricción importante es el coste del tratamiento. Cada implante costaría, según el Profesor Rabischong, unos 200.000 FF (30.489 euros). Por eso, él sugiere que se establezca, en el futuro, un fondo europeo para la financiación de implantes, de manera que también se puedan beneficiar de este tratamiento los pacientes que no tengan dinero para pagarlo.

"Lo que ustedes están presenciando es el resultado final. Llegar hasta aquí, ha sido una tarea ardua y difícil. A nivel comunitario, ustedes cuentan con los medios necesarios para ayudarnos [a los parapléjicos] y eso es, precisamente, lo que están haciendo," afirmó el Sr. Merger.
La fase comunitaria del proyecto termina el 31 de marzo de 2000. El equipo de "Levántate y anda" espera poder persuadir a la Comisión de que continúe financiando su trabajo en el ámbito del V Programa Marco.

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