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La Comisión designa a un grupo consultivo de expertos sobre biotecnología

El Comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, ha designado un grupo de figuras de las ciencias de la vida, encargado de asesorar a la Comisión Europea. El Comisario anunció esta decisión de constituir un grupo de alto nivel sobre biociencias en la presentación de lo...
El Comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, ha designado un grupo de figuras de las ciencias de la vida, encargado de asesorar a la Comisión Europea. El Comisario anunció esta decisión de constituir un grupo de alto nivel sobre biociencias en la presentación de los resultados preliminares de una encuesta Eurobarómetro de 1999 relativa a la actitud del ciudadano ante la biotecnología.
"Las ciencias de la vida están revolucionando nuestra forma de pensar en la Unión Europea. Engloban lo científico, lo económico y lo ético. Me pareció oportuno que pudiéramos contar, en el ámbito comunitario, con un grupo de eminentes científicos encargados de prestar asesoramiento a la Comisión y a la sociedad en general", según afirmó el señor Busquin.
Los miembros del grupo han sido elegidos por sus conocimientos especializados y su voluntad de comunicarse con neófitos.
El modelo organizativo exacto del grupo queda por determinar, ya que sólo se ha reunido en una ocasión y no ha definido aún sus parámetros de trabajo. Sin embargo, según informa la Comisión, el jefe del grupo tendrá como misión "examinar el arsenal de desafíos y cuestiones que plantean a la sociedad los avances en las ciencias de la vida".
"Europa, lejos de quedarse estancada en materia de biotecnología, debería adoptar una estrategia general prestando más atención a la opinión de los científicos sobre las oportunidades y los riesgos ligados a las biociencias", dijo el señor Busquin.
Lo primero que haga el grupo será establecer una base de diálogo con todas las partes interesadas, incluidos el Parlamento Europeo, el Consejo, la industria, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los consumidores y los medios de comunicación. Asimismo se dedicará a echar los cimientos de la convocatoria, para el próximo mes de noviembre, de la "cumbre de las biociencias", foro sobre las ciencias de la vida y la sociedad.
La Comisión entiende que es vital alimentar y mantener el diálogo sobre biotecnología entre la comunidad científica y la sociedad. Mientras las ciencias de la vida brindan a los científicos oportunidades largo tiempo inimaginables para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de Europa, no dejan de ir suscitando inquietudes de orden emocional y ético, generando incertidumbre entre el público y los responsables políticos, así como entre otros científicos. La primera encuesta Eurobarómetro sobre biotecnología, de 1991, puso de manifiesto la disparidad de modelos nacionales de conciencia biotecnológica en términos de aceptación, riesgo y percepción.
La última encuesta da cuenta de una preocupación pública permanente y creciente, y muestra concretamente una pérdida de confianza desde todas las organizaciones profesionales, en especial desde las ONG conservacionistas y en los círculos académicos.
Preguntados sobre si están o no de acuerdo con la afirmación "Considero que dispongo de información suficiente en materia de biotecnología" por ejemplo, tan sólo el 11 por ciento de las personas encuestadas dan una respuesta positiva, mientras que el 81 por ciento dice no estar de acuerdo y el 9 por ciento "no sabe/no contesta". A los investigadores de Eurobarómetro les sorprendió en particular el escaso conocimiento básico que tienen los europeos de lo que es la biotecnología.
"Un 33 por ciento de los europeos suscriben la afirmación 'Los tomates ordinarios no contienen genes, a diferencia de los modificados genéticamente', mientras que el 30 por ciento no sabe, con lo cual resulta que tan sólo el 35 por ciento parece saber que todos los tomates contienen genes".
Eurobarómetro reveló asimismo que, si bien los europeos no pueden ser calificados de tecnófobos, "sienten escaso entusiasmo por la biotecnología"; tan sólo la energía nuclear genera menos confianza. En Europa, los suecos, los españoles, los portugueses y los belgas son los más optimistas respecto a la biotecnología, mientras que los ciudadanos griegos, británicos e italianos son los más escépticos. No sólo eso, sino que el apoyo de los europeos depende de la aplicación que se dé a la biotecnología. Mientras que convienen en que es moralmente aceptable utilizar pruebas genéticas para curar enfermedades hereditarias o para limpiar las zonas contaminadas, por ejemplo, el nivel de aceptación desciende cuando se menciona la clonación de células o tejidos humanos para ayudar a pacientes o para transferir genes entre plantas de diversos tipos.
"Conforme disminuye la utilidad percibida, la gente piensa que aumenta el riesgo y mengua el apoyo moral", informa el Profesor Gaskell, de la "London School of Economics", quien presentó los resultados de la encuesta Eurobarómetro. "La utilidad parece centrar la preocupación de los ciudadanos europeos y determina la dosis de apoyo a diferentes categorías de investigación en el sector biotecnológico".
La Comisión confía en que el recién creado grupo sobre biociencias contribuirá a atender tales preocupaciones. "Ofrecerá una perspectiva de corte científico sobre los avances en biotecnología y sus implicaciones, y aconsejará a los científicos sobre cómo mejor participar en la necesaria base de diálogo con la sociedad". Asimismo, cabe la posibilidad de que prepare dictámenes a instancias del Comisario; será libre de emitir dictámenes sobre los temas que elija.
El Profesor Kahn, presidente recién designado del grupo de alto nivel sobre biociencias, recalcó la necesidad de mantener un diálogo ininterrumpido entre los científicos y la sociedad. "Es imprescindible que la Comisión cree este foro", aseveró.
"Estamos hablando de la consecución del proyecto del genoma humano, que ayudará a luchar contra el VIH y otro virus. Ahora, los biotecnólogos temen el rechazo de la sociedad. Ésta está haciéndose partícipe de la ciencia, planteando las preguntas siguientes: ¿Dónde está lo legítimo? ¿Dónde no está? ¿Cuáles son los riesgos?
"Los científicos siguen, como finalidad humana, la vía del conocimiento; nadie tiene derecho a decir que no pueden, por ser un derecho humano fundamental. Además lo hacen en nombre de la sociedad, a menudo gracias a la contribución de la propia sociedad, tales como los fondos de la UE. Puede que no se acerque un futuro sereno si no mejora el diálogo entre la ciencia y la sociedad. Los valores compartidos no deberían pasar por alto las vías de influencia de la comunidad científica y la sociedad".
Presentando ante la prensa el grupo de alto nivel sobre biociencias y agradeciéndole el reto asumido, el Comisario Busquin hizo hincapié en los retos que tenía por delante.
"No son cuestiones que vamos a resolver de inmediato. Quiero establecer un verdadero diálogo sobre ciencias de la vida en Europa. Es un proceso entre la ciencia y la sociedad. El espacio europeo de investigación (ERA) ha sido diseñado para dar una plataforma a la sociedad y para ayudarla a hacer frente al siglo XXI. Es éste un primero punto de contacto".
Componen el grupo de alto nivel sobre biociencias: Sir Tom Blundell, de la Universidad de Cambridge (UK), Profesor Patrick Cunnigham, del Trinity College (IE), Profesor Axel Kahn, del Instituto Cochin de Genética Molecular (FR), Profesor Leonardo Santi, del Centro di Biotecnologie Avanzate (IT), Profesor Hans Wigzell, del Karolinska Institute (SE), Profesor Rolf Zinkernagel (CH); Profesor Derek Burke, de Cambridge (UK), Profesor Víctor de Lorenzo, del Centro Nacional de Biotecnología (ES), Profesora Anne McLaren, del Wellcome CRC Institute (UK), Profesor Marc Van Montagu, de la Universidad de Gante (BE) y Profesor Ernst Ludwig Winnacker, de Deutsche Forschungsgemeinschaft (DE).
La Comisión insistió en que el grupo de alto nivel sobre biotecnología no sustituía al Grupo Europeo de Ética, que mantendría su línea de actividad. La Profesora McLaren es el único miembro de aquél que también asesora al Grupo de Ética. Éste ya ha publicado dictámenes sobre clonación humana y ética médica. Se encuentra actualmente examinando la ética en la sociedad de la información y contemplando, entre otras cosas, el impacto de la selección genética en las prácticas laborales en Europa.

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