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La EDA pide una mayor inversión en I+D sobre defensa

Según el último informe realizado por la Agencia Europea de Defensa (EDA), Europa necesita invertir más en investigación y desarrollo (I+D) sobre defensa para mantener su ventaja militar en el futuro.

Publicado el 3 de octubre, el informe "Long-term vision of European defenc...

Políticas y directrices

Según el último informe realizado por la Agencia Europea de Defensa (EDA), Europa necesita invertir más en investigación y desarrollo (I+D) sobre defensa para mantener su ventaja militar en el futuro.

Publicado el 3 de octubre, el informe "Long-term vision of European defence capabilities and needs" (Visión a largo plazo de las competencias y necesidades europeas de defensa) señala el tipo de desafíos a los que se enfrentará Europa en los próximos 20 años, y de qué forma debería responder mejor una Política Europea de Seguridad y Defensa a dichos desafíos.

Basado en análisis realizados por funcionarios y expertos de gobiernos, organismos de defensa, el sector académico y la industria en toda Europa, el informe presenta un sobrio panorama de una Europa envejecida y relativamente menos próspera, que tiene que luchar contra el impacto de la globalización sobre sí misma, los países vecinos y otras potencias mundiales. El informe sostiene que la globalización conducirá a una mayor inestabilidad y desigualdad, produciendo "ganadores y perdedores tanto entre países y regiones como en las sociedades".

Y, a medida que la globalización vaya alterando irreversiblemente el panorama geopolítico, la ciencia y la tecnología seguirán transformando el mundo a un ritmo cada vez mayor: Sobre todo en fuerza militar donde ya desempeña un papel directivo, según las conclusiones del informe.

La mayoría de las tecnologías que se espera sean determinantes clave de esas competencias militares necesarias en 2025 ya son, según el consenso científico, conocidas hoy en día. "Existe una pequeña duda acerca de si los continuos avances en microelectrónica (la ley de Moore no muestra signos de laxitud) y en tecnologías de detección y comunicación respaldarán la función, cada vez más dominante, del conocimiento en las operaciones militares", conjetura el informe. De manera similar, la precisión, velocidad y seguridad de las operaciones militares deberían beneficiarse del rápido progreso en ciencias biológicas y materiales.

Sin embargo, el informe destaca que dicho progreso supone una desventaja. "Nuestros propios medios de comunicación universales ya han sido explotados a fondo por adversarios tanto en calidad de plataformas para la propagación de ideas e ideologías, como a modo de redes de comunicación. Las aplicaciones disponibles comercialmente tales como GPS y Google Earth [...] están evidentemente abiertos al abuso. Y cuanto más dependamos de la tecnología, más interés tendrán nuestros adversarios en atacarnos a través de nuestra infraestructura tecnológica. Los adversarios también trabajarán duro para adoptar y explotar nuestros propios avances en contra nuestra".

Actualmente Europa guarda una base tecnológica e industrial de defensa (DTIB) de amplia capacidad. Pero el pronóstico no es alentador. El informe sostiene que si Europa quiere preservar una DTIB con una base amplia y mundialmente competitiva, debe aumentar su inversión en I+D sobre defensa. Estados Unidos ya realiza un gasto seis veces superior al de Europa en I+D sobre defensa, dedicando un 35 por ciento de su gasto en defensa a la inversión (a partir de un presupuesto más de dos veces superior a los presupuestos de Europa conjuntos), comparado con el nivel de gasto europeo, equivalente a un 20 por ciento aproximadamente.

El aumento de la inversión tiene que ser complementado por la inversión al mejor efecto, expone el informe. Esto supone asegurar que la inversión se dirija hacia futuras necesidades de competencia y superar la muy conocida fragmentación del escenario industrial europeo de defensa, con el fin de eliminar duplicaciones excesivas y alcanzar una escala económicamente viable. Los autores del informe mostraron su satisfacción por el último compromiso que adquirieron los 22 Estados miembros para abrir el mercado europeo de material de defensa a la competencia, calificándolo de "valeroso" paso en la dirección adecuada, a condición de que se siga. También se requiere intensificar los esfuerzos para lograr la consolidación en la demanda del mercado, y para facilitar el progreso hacia la disposición de una consolidación lateral. "En resumen, es necesario aceptar que la DTIB en Europa sólo puede sobrevivir como un todo europeo, no como una suma de capacidades nacionales diferentes", expone el informe.

Además de aumentar la inversión y hacer el mejor uso de ella, el informe recomienda hacer uso de los avances de la tecnología civil, tales como los financiados por la Comisión Europea en el ámbito de la seguridad. En el presupuesto propuesto para el VII Proclama Marco (VII PM), se ha destinado un total de 1.350 millones de euros a proyectos de investigación en el ámbito de la seguridad.

Asimismo propone explotar mejor el abundante capital humano y las fuentes de innovación que pueden encontrarse en universidades, pequeñas y medianas empresas (PYME) y empresas que no se consideran tradicionalmente como "industrias de defensa" en Europa - así como los muchos ingenieros e investigadores que han entrado en la UE con su última ampliación. "Ningún instituto, y menos aún una persona, puede ser competente en el ensanchado río de la tecnología. La innovación dependerá cada vez más de redes de investigadores excelentes que colaboren para combinar su pericia en diferentes disciplinas", afirman los autores del informe.

Los ministros de defensa de la UE que se reunirán de manera informal en Levi (Finlandia) el 3 de octubre, apoyaron en gran medida el informe, acordando que la Visión a Largo Plazo (LTV) debería ser la base de la Agencia para presentar nuevas propuestas sobre un Plan de Desarrollo de Competencia de la Política Europea de Seguridad y Defensa.