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El Sol, fuente de agua de consumo humano

Una técnica simple y de bajo coste de abastecimiento de agua apta para el consumo humano en los países en desarrollo es objeto de un nuevo proyecto financiado con fondos europeos.

El proyecto SODISWATER, dotado con 1,9 millones de euros con cargo al VI Programa Marco de la U...

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Una técnica simple y de bajo coste de abastecimiento de agua apta para el consumo humano en los países en desarrollo es objeto de un nuevo proyecto financiado con fondos europeos.

El proyecto SODISWATER, dotado con 1,9 millones de euros con cargo al VI Programa Marco de la UE, tiene como propósito demostrar que la desinfección solar de agua potable ofrece una protección preventiva eficaz frente a las enfermedades transmitidas por el agua.

Más de 1.000 millones de personas viven en el mundo sin acceso a depósitos de agua tratada, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año, mueren por enfermedades diarreicas 1,6 millones de personas, la mayoría niños. Estas enfermedades epidémicas, como el cólera, tienen su origen en la inaccesibilidad de fuentes de agua adecuada para el consumo y la ausencia de mínimas condiciones de salubridad. Además, los parásitos patógenos del agua infectan a millones de personas. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio reclaman para 2015 reducir a la mitad el número de personas sin acceso a agua potable en correctas condiciones de salubridad.

El aprovechamiento del Sol con fines de desinfección del agua no es un método nuevo; de hecho, ya lo utilizaban en India hace 4.000 años. Pues bien, la desinfección solar (SODIS) está viviendo algo así como un renacimiento, cuya clave está en la facilidad de uso y bajo coste de esta técnica, requisitos idóneos para su implantación en los países en desarrollo pobres.

SODIS cuenta como único equipo con una botella de agua y un suministro regular de luz solar. La técnica es sencilla: primero se separan los sólidos del agua por decantación o filtración. A continuación, se vierte el agua en una botella transparente, que se agita para airear el agua. Por último, se expone la botella a la luz solar por un periodo aproximado de seis horas, o más en condiciones lumínicas parciales.

Bajo el efecto de la luz solar, el agua alcanza temperaturas superiores a los 50-60 grados centígrados. El factor térmico, combinado con la acción de los rayos ultravioletas del Sol, permite neutralizar, en unas horas, numerosos virus, bacterias y parásitos presentes en el agua. Con ello, esta técnica ofrece la posibilidad de reducir la incidencia del cólera, disentería, poliomielitis y todo tipo de enfermedades transmitidas por el agua.

El método SODIS, aprobado por la OMS, resulta útil en situaciones de emergencia, como la que dejó el tsunami que azotó Asia en diciembre de 2004.

Los socios del proyecto SODISWATER esperan demostrar que la desinfección solar ofrece un método eficaz de prevención de enfermedades transportadas por el agua, en particular en los países en desarrollo, que carecen de acceso al agua de consumo humano.

Asimismo, se proponen mejorar la facilidad de uso de la técnica mediante el desarrollo, por ejemplo, de indicadores de luz absorbida. Otro apartado del proyecto versará sobre fotocatálisis, esto es, el uso de catalizadores (en este caso, nanopartículas) para acelerar la eliminación solar de microbios. Este bloque es tanto más importante cuanto que la OMS ha determinado que el plazo necesario para matar microbios podría constituir una objeción del usuario al procedimiento.

«Nuestra investigación ha mostrado el potencial de mejora que ofrece el material fotocatalítico, sin grandes costes adicionales», explica el doctor Tony Byrne, de la Universidad de Ulster, socia del proyecto SODISWATER.

Asimismo, los socios del proyecto se dedicarán a estudiar los factores que afectan a la aceptabilidad de SODIS en las comunidades y a probar varias estrategias diseñadas para mejorar su implantación en diversos entornos socioculturales.

Por último, el consorcio organizará una campaña educativa en los países en desarrollo y una serie de talleres de información sobre el sistema y su utilización con varios organismos de ayuda.

El interés del proyecto radica en la participación de socios africanos, conocedores de la realidad sobre el terreno, afirma el doctor Byrne. De hecho, tres de los nueve socios proceden del continente africano.