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Cuál es el impacto que tendrá la ampliación de la UE en la investigación de Bulgaria, Rumania y la UE

Cuando la Comisión Europea aprobó la adhesión de Bulgaria y Rumania a la UE el 26 de septiembre, surgieron en toda Europa reacciones encontradas. Los comentaristas centraron su atención sobre la inmigración, los fondos estructurales, la reforma judicial o la despedida final al...

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Cuando la Comisión Europea aprobó la adhesión de Bulgaria y Rumania a la UE el 26 de septiembre, surgieron en toda Europa reacciones encontradas. Los comentaristas centraron su atención sobre la inmigración, los fondos estructurales, la reforma judicial o la despedida final al Telón de acero.

Pero, en un momento en que se habla de la investigación como una vía para llegar a una economía del conocimiento y, consecuentemente a la competitividad y el crecimiento, ¿qué sacará de la ampliación la comunidad investigadora europea y, en particular la de Bulgaria y Rumania? ¿Qué es lo que aportará la investigación de estos países a la UE? Y, al disfrutar desde hace tiempo los investigadores búlgaros y rumanos de la plena participación en los programas de investigación de la UE, ¿se notará realmente la diferencia?

La movilidad laboral ha sido tema de debate en muchos países y algunos de ellos han introducido restricciones en el número de rumanos y búlgaros con capacidad para desempeñar un puesto laboral en estos países tras su adhesión a la UE el 1 de enero de 2007. Siendo los problemas relativos a la ciencia y la investigación de naturaleza internacional, esto podría tener un impacto perjudicial a la hora de compartir el conocimiento entre los miembros más nuevos y los más consolidados de la UE.

Todos los investigadores y representantes con los que tuvo ocasión de conversar Noticias CORDIS expresaron su convicción de que la ampliación aportará cambios para la ciencia y la tecnología de Bulgaria y Rumania, a pesar de las restricciones a la movilidad. «La adhesión suscitará un mayor interés y confianza a la hora de incluir a los socios rumanos en las propuestas de proyectos del VIIPM [VII Programa Marco] y aumentará la calidad de sus contribuciones a las asociaciones», según comentó Mircea Sbarna, Consejero de Investigación y Educación de Rumania en Bruselas.

Vesselina Ranguelova, una investigadora búlgara que trabaja en el Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea cree que la adhesión de su país a la UE provocará una mayor concienciación acerca de los programas de investigación de la UE. «Aunque formamos parte del Espacio Europeo de Investigación, no todos los investigadores están al tanto de las posibilidades de la UE», explicó a Noticias CORDIS. Ella espera también que gracias a la adhesión se facilite la movilidad en Europa y los contactos con los socios potenciales de investigación.

Dan Dascalu, director del Instituto Nacional de I+D en Microtecnología de Rumania espera que la incorporación a la UE aporte una mayor correlación entre la investigación que se hace en su país y la que se hace a lo largo de la UE. «Rumania no es lo suficientemente fuerte como para tener una masa crítica en todas las áreas». Necesitamos cooperar en proyectos comunes. Espero que la adhesión traiga consigo una mayor consistencia en los programas nacionales», declaró.

Por supuesto que ambos países ya han recorrido un largo camino por sí mismos. En 2004, Rumania lanzó un programa nacional para preparar a su comunidad investigadora para la integración europea y el VIIPM. Se financiaron 2.052 proyectos dentro de las cuatro siguientes categorías: proyectos complejos de I+D; recursos humanos; participación en los proyectos europeos e internacionales; e infraestructuras de investigación. El Sr. Sbarna llama la atención sobre algunas de las retribuciones que se constataron en 2005: 11 investigadores de doctorado extranjeros decidieron trabajar en un instituto de investigación rumano; se crearon 18 plataformas tecnológicas; y el 36% del presupuesto disponible fue a parar a nuevos equipamientos.

El presupuesto de investigación e innovación de Rumania aumentó un 80% de 2005 a 2006 ascendiendo a un 0,4% del PIB. Para 2007 se espera que ascienda otro 52,5%. Según el Primer Ministro rumano, Calin Popescu Tariceanu, es un dinero bien gastado: «Después de un largo periodo de estancamiento o incluso de descenso, la investigación y la innovación comenzaron de nuevo a aumentar y los resultados de las asociaciones público-privadas presentadas aquí son buena prueba de ello», afirmó durante una feria internacional celebrada en octubre en Bucarest.

Bulgaria aprobó un plan nacional dirigido a aumentar la inversión en investigación a un 3% del PIB. Esta es una ambición que comparten los Veinticinco. En septiembre de 2006, se actualizó el plan para incluir acciones orientadas a la creación de capacidades dentro del marco académico y a preparar el VIIPM. Ahora incluirá la cofinanciación de los equipos que accedan a las subvenciones del VIIPM. Albena Voutsova, del Ministerio de Educación y Ciencia de Bulgaria, ha recibido, como coordinadora nacional de PM6 y PM7, una respuesta informal aunque positiva de la Comisión Europea sobre el plan. El Ministerio está dirigido por el Viceprimer Ministro del país, lo confirma la importancia que tiene la ciencia para Bulgaria.

Bulgaria encargó asimismo la elaboración de una revisión internacional sobre su Fondo Nacional de Ciencia. El informe elaborado incluía algunas recomendaciones importantes aunque también elogiaba iniciativas como el plan de «Promoción de jóvenes científicos» y la financiación, en 2005, de las propuestas búlgaras que habían sido presentadas para ser financiadas como una Acción de Apoyo de la Ciencia de la UE, y que fueron rechazadas en la recta final por los evaluadores de la UE.

Las personas a las que tuvo acceso Noticias CORDIS destacaron también otras tendencias positivas como el avance hacia la creación de una base de investigación del sector privado en Bulgaria y Rumania, y el alza que han experimentado las publicaciones y las citas.

Para algunos al menos, estos cambios han hecho que Bulgaria y Rumania se conviertan en países de acogida para los investigadores. La Dra. Ranguelova ha sido testigo del retorno de búlgaros a su país después de pasar algún tiempo en el extranjero. La fuga de cerebros alcanzó su nivel máximo entre 1992 y 1995, pero ahora la tendencia prácticamente se ha detenido, según cree ella, quien lo achaca a la mejora de las condiciones y a un «ambiente dinámico, propicio para las buenas ideas», que ofrece mejores oportunidades de las que hay disponibles en otros países.

Rumania ha presenciado también la vuelta de sus investigadores, concretamente los 11 doctores mencionados anteriormente. Roumen Nikolov, Vicedecano de la Facultad de Matemáticas e Informática en la Universidad de Sofía, no muestra sin embargo demasiada confianza. Él espera que se produzca un cambio de tendencia desde la fuga de cerebros hacia la «circulación de cerebros», aunque pronostica que la ampliación producirá una nueva ola de búlgaros dispuestos a hacer las maletas y marcharse a los resplandecientes nuevos laboratorios y a disfrutar de las tentadoras oportunidades que ofrecen otros lugares. «Europa tiene una carencia de un millón de investigadores y nos estamos convirtiendo en el principal proveedor», informó a Noticias CORDIS. Sin embargo, destaca con vehemencia que no está en contra de la adhesión de su país a la UE y que, de hecho, ha estado haciendo campaña a favor de ello durante muchos años.

Bulgaria y Rumania han estado asociados a los programas marco de investigación de la UE desde la cuarta edición, operativa de 1994 a 1998. Durante ese tiempo, la participación aumentó, y en el VIPM pudieron disfrutar por primera vez de los mismos derechos y obligaciones que los Estados miembros de la UE, permitiendo que sus investigadores lleguen a ser líderes de proyectos y crearan consorcios constituidos exclusivamente por socios de los entonces países candidatos.

Esto propició que la investigación pasase a convertirse en el primer ámbito en el que la ampliación se hizo realidad. Echando un vistazo a las últimas estadísticas, éstas demuestran que 332 búlgaros participaron en 268 contratos firmados bajo los auspicios del VIPM, y que la UE realizó una contribución total a los participantes búlgaros que ascendía a aproximadamente 31,2 millones de euros. 407 equipos rumanos participaron en 317 contratos firmados del VIPM, con una contribución total de la UE a los participantes rumanos de alrededor de 39,8 millones de euros.

Ambos países han alcanzado su mayor éxito en el programa de Tecnologías de Sociedad de la Información (IST), seguido por el de «Desarrollo sostenible, cambio planetario y ecosistemas», si bien la participación todavía es significativamente menor a la de los Estados miembros de la UE. Hasta el momento, los equipos alemanes han participado en 3.027 proyectos, los de Polonia en 1.005 proyectos, los de Portugal en 597 proyectos, y los equipos de Hungría en 655 proyectos. Todas estas cifras son claramente superiores a los 268 participantes de Bulgaria y los 317 de Rumania.

Mircea Sbarna por una vez no está satisfecho con el rendimiento de Rumania, aunque señala que «después de realizar la inversión los resultados no vienen de manera inmediata. Ahora tenemos una buena estrategia y un crecimiento económico óptimo». También llamó la atención sobre el número de rumanos en el extranjero que podrían estar participando en proyectos de la UE.

Los investigadores entrevistados por Noticias CORDIS tenían opiniones diversas en torno a lo que necesita su país para que estas cifras aumenten y mejorar así la calidad de la investigación en general. El Dr. Nikolov cree que en las subvenciones, concretamente en las destinadas a infraestructuras, reside la respuesta. «Está bien la libertad de mercado, pero necesitamos medidas adicionales, por ejemplo de financiación de las infraestructuras dentro de los Estados miembros », informó a Noticias CORDIS. «Es una cuestión política, no de dinero� Con ello se garantizará que nuestras universidades atraigan a investigadores al igual que lo hacen otras». Y, sugiere que las políticas concebidas por los actuales Estados miembros de la UE no siempre «encajarán» en las circunstancias particulares de los países en vías de adhesión. El apoyo a las infraestructuras podría comenzar con la tramitación del acceso a Internet de alta velocidad de los institutos de investigación búlgaros.

Para la Dra. Ranguelova, la creación de redes y la fijación de prioridades son importantes. Bulgaria es un país pequeño y no puede convertirse en un gran agente. Sin embargo, a través de una red el país es capaz de compartir sus pericias y aprender de otros socios.

Las redes son también claves para el Dr. Dascalu, quien cree que la adhesión a la UE aumentará el acceso a estas redes. «Rumania no es lo suficientemente fuerte como para tener una masa crítica en todas las áreas. Necesitamos cooperar en proyectos comunes». El Dr. Dascalu espera también que se produzca una mayor correlación entre las prioridades nacionales de investigación de Rumania y las de la UE.

Dumitru-Dorin Prunariu, director de la recientemente inaugurada Oficina rumana para la Ciencia y la Tecnología (ROST) con sede en Bruselas, es bien conocido entre la comunidad científica rumana por ser el primer cosmonauta del país. Según él, lo que necesita Rumania para aumentar su rendimiento científico y los resultados en este ámbito es que el país sea incluido en la comunidad internacional. Esta es la razón de que Rumania envíe a algunos de sus estudiantes al extranjero para que realicen estudios de master o doctorado. «Contamos con buenos expertos, pero que no son necesariamente expertos en gestión científica», explicó a Noticias CORDIS. «Será difícil si no aprendemos a ser parte eficaz de la comunidad internacional».

Dentro de Bulgaria y Rumania parece que los científicos se muestran unánimes a la hora de esperar rendimientos positivos de su adhesión a la UE. Y, ello a pesar de las restricciones que hay en materia de movilidad y del hecho de que ambos países participen ya en los programas marco. ¿Pero, qué es lo que pasa con el resto de la UE? ¿Conseguirán los investigadores de los actuales Estados miembros beneficiarse también de la ampliación?

La Dra. Ranguelova se muestra muy positiva al respecto. Los investigadores búlgaros y rumanos aportarán un componente de diversidad así como nuevas formas de trabajo y de pensar, según su opinión. «Los investigadores búlgaros han estado expuestos a un entorno muy dinámico. Han tenido que adaptarse rápidamente. En la UE las cosas van mucho más lentas, hay más apatía. Los investigadores búlgaros tuvieron que pensar mucho sobre cómo sobrevivir y por lo tanto son más innovadores», explica la doctora, quien también señala el rendimiento académico alcanzado en disciplinas como las ciencias de los materiales, la energía solar, las pilas de combustible y la seguridad nuclear.

Rumania cuenta con notables fortalezas en tecnología de la información, nanotecnología, ciencias de los materiales y aeroespacial y los expertos rumanos ya han compartido su conocimiento con los países menos desarrollados como Moldavia y Azerbaiján, según el Dr. Prunariu.

Además de las capacidades técnicas y las pericias, los investigadores de Rumania y Bulgaria podrían también aportar nuevos aires de optimismo cuando se conviertan en nacionales de la UE el próximo 1 de enero. Las actitudes son abrumadoramente positivas, afirma, y hay una cierta expectativa ante la llegada de la adhesión.

El futuro se presenta brillante. En 2007 seremos testigos no sólo de la adhesión de Bulgaria y Rumania a la UE, sino del nuevo VIIPM, lo podría venir a representar ciertamente un momento definitivo para la investigación europea.

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Bulgaria, Rumanía