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¿Puede Europa tener el Telescopio Gigante en 2018?

La comunidad astronómica europea ha alcanzado un consenso sobre las especificaciones técnicas para lo que será el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo. El proyecto del Telescopio Gigante Europeo, financiado parcialmente por la UE, debe disponer de un presupues...

La comunidad astronómica europea ha alcanzado un consenso sobre las especificaciones técnicas para lo que será el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo. El proyecto del Telescopio Gigante Europeo, financiado parcialmente por la UE, debe disponer de un presupuesto de aproximadamente 1.000 millones de euros para que el Observatorio Europeo Austral (ESO) construya este innovador telescopio de 42 metros de diámetro. El consenso alcanzado por los astrónomos en su reunión acaba de presentarse al Consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO) que se espera conceda su aprobación en las próximas semanas. Si es aprobado, el E-ELT podría empezar a observar los primeros mil millones de años del Universo en 2018 con más detalle que el Telescopio Espacial Hubble, lo que permitiría el estudio de las atmósferas de planetas extra solares. Según el Dr. Henri Boffin, agente de prensa del Observatorio Europeo Austral (ESO), «hubo un claro consenso por parte de la Comunidad Astronómica Europea para adoptar la propuesta del ESO de un Telescopio Gigante que estuviera disponible en 2018 a más tardar». [...] Sabemos que en diciembre de 2004, el Consejo del ESO había establecido como prioridad indiscutible que el ESO conservara el actual liderazgo europeo en astronomía terrestre en la era del ELT y avanzara hacia el ELT europeo en una escala de tiempo competitiva». El espejo del nuevo telescopio sería cuatro veces mayor que los dos telescopios americanos Keck de 10 m de diámetro y estaría basado en el revolucionario espejo de éstos, compuesto por 36 segmentos hexagonales que trabajan en concierto como una sola pieza de cristal reflector. También tendría que ser equipado con una óptica adaptable que compense el desenfoque debido a la turbulencia atmosférica. Podrían ser necesarios hasta cuatro años más de estudio antes de que se lance el proyecto en una ubicación que aún queda por determinar. Si todo va bien, el ELT empezaría las operaciones en 2018. El plan original tenía como objetivo un telescopio OWL («Abrumadoramente Grande») con un espejo de 100 metros. Pero el plan fue recortado en 2005 porque era demasiado costoso y complejo para ajustarse al plazo presupuestario del ESO, declaró la Directora General del ESO, Catherine Cesarsky.