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Aprender del pasado para proteger el futuro

Científicos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos han descubierto que el hombre moderno puede aprender sobre cómo mejor gestionar mejor el suelo estudiando el pasado. Su trabajo, publicado en la revista PNAS y dedicado a la zona amazónica, revela que sus primeros habitantes...
Aprender del pasado para proteger el futuro
Científicos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos han descubierto que el hombre moderno puede aprender sobre cómo mejor gestionar mejor el suelo estudiando el pasado. Su trabajo, publicado en la revista PNAS y dedicado a la zona amazónica, revela que sus primeros habitantes gestionaron sus zonas de cultivo de forma sostenible. Los datos sugieren que los indígenas que vivían en las sabanas alrededor del bosque amazónico roturaban las tierras sin emplear el fuego.

Bajo la dirección del Colegio de Humanidades de la Universidad de Exeter (Reino Unido), investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y de la Universidad de Montpellier (Francia), la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y la Universidad de Utah (Estados Unidos) afirmaron que sus hallazgos podrían aportar información nueva para el aprovechamiento y la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del planeta. En todo el planeta se están estudiando formas de salvar estos ecosistemas para evitar su rápida destrucción. En la sabana amazónica a la tierra se le está dando un uso en la cría de reses y la agricultura industriales.

Los investigadores encargados del proyecto evaluaron registros de polen, carbón y otros restos vegetales como fitolitos de más de 2 000 años. De esta manera lograron obtener una imagen precisa del empleo de la tierra en las sabanas amazónicas de la Guayana Francesa que ofrece una nueva perspectiva del terreno anterior y posterior a la llegada de los europeos en 1492.

Los datos apuntan a que los primeros colonos de esta zona utilizaron técnicas agrícolas de campo elevado. Este tipo de actividad implica la construcción de montículos pequeños mediante herramientas de madera que aumentan el drenaje, la aireación del suelo y la retención de humedad. Esta práctica se produjo sobre todo en la sabana, una zona proclive tanto a las sequías como a las inundaciones.

Según los investigadores el limo recogido de los fondos inundados entre montículos y depositado en la base de las plantas aumentó también la fertilidad de estos campos. El escaso empleo del fuego realizado por los agricultores les permitió conservar los nutrientes del suelo, su materia orgánica y su estructura.

«Utilizamos datación mediante radiocarbono para establecer la edad de los bancos elevados», informó el Dr. Mitchell Power de la Universidad de Utah, uno de los autores del estudio. «Concluimos que el polen de maíz encontrado tenía 800 años mediante la datación de depósitos de carbón situados tanto encima como debajo de la capa de sedimentos en la que se encontraba el polen.»

Este estudio contribuye a desechar la teoría de que los indígenas utilizaban el fuego como método para roturar las sabanas y gestionar la tierra. Los resultados apuntan a un aumento intenso de los fuegos tras la llegada de los primeros europeos, mencionada en algunas fuentes como el «Intercambio colombino».

En alusión a los resultados de este estudio, el Dr. José Iriarte de la Universidad de Exeter, primer firmante del artículo, afirmó: «Este empleo de la tierra prehistórico, comprobado y sin fuego podría dar paso a una implementación de la agricultura de campos elevados en zonas rurales del Amazonas. La agricultura intensiva de campo elevado podría suponer una alternativa a la quema de bosque tropical para artigar el terreno mediante la ocupación de ecosistemas de sabana abandonados o nuevos creados por deforestación. Posee la capacidad de reducir las emisiones de carbono y al mismo tiempo generar una seguridad alimentaria en las poblaciones rurales más vulnerables y pobres.»

Por su parte, el profesor Doyle McKey de la Universidad de Montpellier indicó: «La sabana amazónica es uno de los ecosistemas más importantes del planeta y da cabida a una enorme variedad de plantas y animales. Además son esenciales en la gestión del clima. Hoy en día las sabanas están asociadas con incendios frecuentes y un elevado nivel de emisiones de carbono, pero los resultados obtenidos muestran que esto no siempre fue así. Debido al calentamiento global es más importante que nunca que demos con un método sostenible de gestionar las sabanas. La información sobre cómo lograrlo podría estar en los 2 000 años de historia que acabamos de sacar a la luz.»

Fuente: Universidad de Exeter

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