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El comisario Bangemann pide que se establezca una Carta Internacional de las Comunicaciones

El comisario Martin Bangemann, encargado de asuntos industriales y de telecomunicaciones, ha hecho un llamamiento para que se establezca una nueva Carta Internacional de las Comunicaciones. Este documento permitiría a los gobiernos, industria y reguladores operar en un marco m...
El comisario Martin Bangemann, encargado de asuntos industriales y de telecomunicaciones, ha hecho un llamamiento para que se establezca una nueva Carta Internacional de las Comunicaciones. Este documento permitiría a los gobiernos, industria y reguladores operar en un marco mundial en el próximo milenio, garantizando la coherencia y el reconocimiento mutuo a nivel mundial.

Bangemann dirigía la palabra en Ginebra el 8 de septiembre de 1997 en la conferencia y exposición Telecom Interactive, una importante manifestación organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

El comisario recalcó el hecho de que a pesar de las medidas ya adoptadas en la UE para la liberalización de las telecomunicaciones, y de las recientes iniciativas de la Organización Mundial del Comercio a favor de la liberalización mundial de las telecomunicaciones, el desarrollo de la sociedad de la información va a requerir un enfoque mucho más amplio en todas las esferas de política. Manifestó que la sociedad de la información tendrá que convertirse en un factor impulsor clave de todas las otras políticas, en particular en lo que se refiere a la creación de puestos de trabajo. Agregó que, sin embargo, para sacar partido de la sociedad de la información en desarrollo, Europa debe adaptarse con mucha más rapidez que antes.

A continuación el comisario se refirió a dos esferas clave que podrían formar la base de la carta internacional:

a convergencia -la reducción de los límites entre las industrias de las telecomunicaciones, sistemas audiovisuales, sistemas multimedios y editorial-, que haría cada vez menos viables las actuales estructuras de regulación. Es necesario establecer en Europa un nuevo marco reglamentario abierto, flexible y adaptable para las comunicaciones y los medios de información. Con este fin, la Comisión publicará un Libro verde sobre Convergencia a finales de 1997, el décimo aniversario de la publicación del Libro verde de 1987 que dio como resultado la liberalización de las telecomunicaciones a partir de 1998.

Segundo, como resultado de las redes digitales de comunicación mundiales, las fronteras geográficas han perdido importancia. Esto quiere decir que la regulación a escala nacional, a menos que se desarrolle de una forma armonizada, puede resultar en la aplicación de normas contradictorias para el contenido de las comunicaciones. Además, sin una seguridad jurídica y confianza en la esfera de la electrónica, el desarrollo del sector electrónico, y del comercio en particular, se verá obstaculizado.

De acuerdo con el comisario Bangemann, la mejor solución es convenir, a nivel internacional, en un marco de trabajo basado en una serie de principios y de reglas básicas. En su opinión, esta Carta Internacional de las Comunicaciones tendrá que ser flexible y abierta, con el fin tanto de mantenerse a la altura de las innovaciones tecnológicas como de no obstaculizarlas. La Carta se cimentaría en acuerdos existentes, como los de la Organización Mundial del Comercio y de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Señaló que, ello no obstante, los nuevos acuerdos tendrían que trascender las organizaciones internacionales existentes con el fin de que diferentes organizaciones no establezcan diferentes reglas con diferentes grupos de países. También animó a los países en desarrollo a participar en el proceso de establecimiento de una carta internacional, ya que los debates mundiales en la materia hasta ahora han tendido a incluir tan solo a los países más ricos.

Concluyó diciendo que el objetivo de la UE es doble. Consiste, primero, en preparar a Europa para una transición sin problemas a la sociedad de la información mundial, y, segundo, en desempeñar un papel activo en la configuración del nuevo marco de comunicaciones global. El desafío reside en encontrar nuevos mecanismos de política para hacer frente a los adelantos tecnológicos y en lograr que los beneficios de estos adelantos lleguen a todo el mundo.


Fuente: Comisión Europea, Servicio del Portavoz

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