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Fármacos antipsicóticos seguros para niños

Un trastorno de la conducta (TC) es una desviación recurrente con respecto a las normas y reglas sociales básicas adecuadas para cada edad. Los niños y los adolescentes que manifiestan continuamente este tipo de comportamiento antisocial son sometidos a tratamientos con fármacos antipsicóticos no indicados para ese uso, como la risperidona.
Fármacos antipsicóticos seguros para niños
El TC es un importante problema de salud pública, ya que la actividad social, académica y ocupacional de los afectados se resiente notablemente. El uso de psicoestimulantes y de otros antipsicóticos para tratar el TC fue reducido debido a efectos secundarios neurológicos no deseados y a problemas de eficacia.

La risperidona y el aripiprazol son los fármacos habituales para el tratamiento del TC, pero hasta el momento no existen indicaciones basadas en evidencias para su uso en el tratamiento del TC en adolescentes y niños con un coeficiente intelectual (CI) normal. Los artífices del proyecto financiado con fondos europeos PERS (Paediatric European risperidone studies) se propusieron realizar estudios clínicos para subsanar lagunas en el conocimiento sobre los efectos secundarios endocrinos y metabólicos, los efectos terapéuticos, la tolerancia a largo plazo y la seguridad de dichos fármacos.

Se lograron avances importantes de cara a realizar los ensayos clínicos. Se completaron los protocolos de estudio y se prepararon los formularios de recogida de datos y de consentimiento informado. Sin embargo, no fue posible cumplir el objetivo de obtener la autorización para la comercialización con vistas a un uso pediátrico del tratamiento del TC con risperidona, dado que no se pudo llevar a cabo los ensayos clínicos. El motivo es que el producto a usar en las pruebas fue retirado antes de la distribución y el comienzo del ensayo, en la segunda etapa del proyecto.

La risperidona y el aripiprazol son antipsicóticos de uso extraoficial y cuyas fichas de seguridad poseen escasa información. Los integrantes de PERS emprendieron un estudio observacional multinacional impulsado por investigadores y consiguieron incluir a más cuatrocientos pacientes de TC, esquizofrenia, trastorno bipolar, autismo, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y síndrome de Tourette.

Los investigadores recogieron una buena cantidad de datos sobre los efectos adversos asociados al uso de fármacos antipsicóticos en la población pediátrica. La base de datos formada es fenomenal, y contiene información muy extensa sobre diversas medidas de tipo clínico, endocrinológico o relativas al estilo de vida, el crecimiento y el laboratorio.

Entre los hallazgos preliminares destaca que el uso prolongado de risperidona afectaba a la función hepática e incrementaba el nivel de prolactina y también el peso corporal. Asimismo, medicamentos antipsicóticos como la olanzapina y la quetiapina también incrementaban el índice de masa corporal (IMC) y producían efectos secundarios cardiometabólicos. No obstante, al interrumpir esa medicación, se reducía notablemente el peso, el perímetro de la cintura y el IMC y mejoraban los parámetros metabólicos.

PERS amplió los conocimientos empíricos acerca de la seguridad y la eficacia de estos antipsicóticos atípicos en niños y adolescentes. Su amplia labor de difusión de los resultados de su estudio probablemente contribuya al desarrollo de mejores directrices para el manejo farmacológico de los trastornos psiquiátricos en menores. En última instancia, todo ello mejorará la calidad de vida de tales pacientes y de sus familiares.

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Palabras clave

Antipsicótico, niños, trastorno de la conducta, risperidona, PERS
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