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Personalización del tratamiento inmunodepresor

Mejorar el desenlace clínico a largo plazo y disminuir los efectos adversos asociados al tratamiento inmunodepresor aún son importantes desafíos clínicos. En un estudio europeo se plantea la utilización de biomarcadores para diseñar el régimen de tratamiento inmunodepresor según las necesidades de cada paciente.
Personalización del tratamiento inmunodepresor
En muchos casos el trasplante de órgano es la única posibilidad de cura para el paciente con insuficiencia terminal de la función de un órgano. Los avances logrados en los tratamientos farmacológicos inmunodepresores permiten la supervivencia del injerto a corto plazo, pero las tasas de supervivencia del paciente y del injerto a largo plazo aún son insatisfactorias.

Los tratamientos clínicos actuales buscan minimizar cuanto antes el uso de fármacos inmunodepresores, en lugar de aumentar la inmunodepresión como era común hasta hace poco. No obstante, se trata de una decisión basada en estudios de observación que cuentan con muy poca información inmunitaria o molecular.

Es por esta razón que el objetivo del proyecto financiado por la Unión Europea BIO-DRIM es desarrollar estrategias a base de biomarcadores para personalizar la inmunodepresión. El consorcio propone la caracterización de los perfiles de respuesta inmunitaria individuales y la monitorización de la inducción de la tolerancia como estrategias para minimizar el riesgo de una depresión excesiva. A largo plazo, esto permitirá clasificar a los pacientes trasplantados según sus necesidades de inmunodepresión individuales, lo que se espera reducirá al mínimo la toxicidad del injerto, las infecciones adquiridas, además de otras comorbilidades como la diabetes y los problemas cardiovasculares.

Los tratamientos inmunodepresores con biomarcadores se basan en los avances logrados en los proyectos anteriores IOT y RISET, en los cuales se seleccionaron algunos posibles biomarcadores. El objetivo del proyecto BIO-DRIM es continuar este trabajo e introducir el uso de biomarcadores en la práctica clínica.

Para cumplir los objetivos, los equipos de investigación de BIO-DRIM realizarán cinco estudios clínicos en más de mil pacientes inscritos con trasplante de hígado o riñón y tratados con diferentes dosis de inmunodepresores. Los investigadores utilizaron diferentes grupos de biomarcadores validados por profesionales para estudiar el efecto que causa retirar al paciente del tratamiento con inmunodepresores.

El trabajo de investigación incluye estudiar un modelo de ratón con rechazo agudo de injerto para conocer mejor los mecanismos inherentes a los beneficios de una menor inmunodepresión. En esta etapa del proyecto participan los linfocitos T, y debería conducir a la identificación de biomarcadores nuevos asociados al rechazo crónico o a la tolerancia.

Utilizar biomarcadores para personalizar el tratamiento con medicamentos inmunodepresores es un abordaje nuevo. Los primeros datos obtenidos a partir del trabajo en el proyecto BIO-DRIM sugieren que al menos 10 % de los pacientes con trasplantes de largo plazo podrían beneficiarse de esta estrategia. Esto a su vez disminuiría los costes en servicios sanitarios y mejoraría el desenlace clínico de los trasplantes.

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Palabras clave

Inmunodepresión, biomarcadores, trasplante de órganos, supervivencia del injerto, respuesta inmunitaria
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