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Un nuevo biocombustible para aviones elaborado en la UE: el cielo es el límite

El proyecto financiado con fondos europeos ITAKA sentó las bases para el desarrollo de cadenas de valor de combustibles biojet a escala comercial, introduciendo así un nuevo e interesante elemento impulsor de la bioeconomía en Europa.
Un nuevo biocombustible para aviones elaborado en la UE: el cielo es el límite
ITAKA contribuyó al desarrollo de biocombustibles para la aviación viables a nivel económico, social y medioambiental y optimizó las tecnologías e infraestructuras existentes.

«El resultado más notable del proyecto ITAKA fue la demostración de la viabilidad técnica de la cadena de valor para su implantación a gran escala», afirmó la coordinadora del proyecto, Inmaculada Gómez Jiménez, de Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica (SENASA). «A pesar de existir barreras, ITAKA ayudó a vertebrar las futuras cadenas de valor de combustibles biojet a escala comercial».
De la materia prima al biocombustible

Uno de los aspectos clave del proyecto era decidir qué materia prima emplear como componente principal del biocombustible para la aviación. «La utilización de combustibles alternativos se encuadra en un entorno competitivo de recursos renovables, que no infinitos, y garantizar la sostenibilidad es una cuestión esencial para el sector de la aviación», señaló Gómez Jiménez.

Los socios se decantaron por el aceite de camelina debido a su potencial como materia prima que puede producirse de manera sostenible en Europa, sin competir con otros cultivos o usos del suelo, ya que se produce en tierras áridas en las que no pueden prosperar otros tipos de cultivos. ITAKA se nutrió de cuatro plantaciones de camelina de España y varias de menor tamaño de Rumanía.

El aceite de camelina resultaba además adecuado para la tecnología de conversión utilizada por el consorcio. Empleando HEFA (ésteres hidroprocesados y ácidos grasos) el aceite se convierte en biocombustible de aviación instantáneo, proceso este que se llevó a cabo en Porvoo, Finlandia. «En esta refinería se produce diésel renovable empleando una tecnología bastante similar», explicó Gómez Jiménez. «Sus instalaciones eran las únicas que empleaban un proceso tecnológico aprobado en el momento en que se puso en marcha el proyecto».

El aceite de cocina usado (UCO) también se contempló como complemento sostenible para aumentar el volumen de combustible. Los aceites constituían una buena opción también desde el punto de vista operativo, ya que el proceso ya aprobado de conversión mediante HEFA no requería modificación alguna en las aeronaves.

Instalación en el Aeropuerto de Oslo

Uno de los hitos más importantes del proyecto fue la llegada en diciembre de 2015 del biocombustible de ITAKA al Aeropuerto Oslo-Gardermoen, donde varias aerolíneas (KLM, Lufthansa y SAS), los proveedores de servicios y combustible para la aviación (AirBP) y la empresa gestora del aeropuerto (Avinor) se ofrecieron a utilizar y distribuir el combustible.

El bioqueroseno mezclado con combustible convencional se suministra directamente a la red de hidrantes del aeropuerto de Oslo. Se emplea el sistema de almacenamiento y distribución ya existente, por lo que no es necesario disponer de infraestructuras independientes. «Se trata de una cuestión fundamental para reducir la diferencia en los precios y los trastornos operativos derivados de utilizar combustibles biojet, y poder así competir con los combustibles fósiles y convencionales», comentó Gómez Jiménez. «Después de la experiencia de Oslo, también el Aeropuerto de Los Ángeles (LAX) implantó la tecnología, lo que animará a otros a hacer lo mismo. De este modo se creará el mercado necesario para incrementar la producción de combustible y abaratarlo».

Mirando al futuro

La implantación en Oslo supuso un verdadero punto de inflexión y el equipo se enorgullece de poder decir que fue todo un éxito. Aunque la conferencia de clausura de ITAKA se celebró en Madrid en septiembre de 2016, el consorcio prosigue la labor de divulgación de sus principales resultados y prevé dar continuidad a la iniciativa con el apoyo del programa Horizonte 2020.

«Nuestra intención es emprender nuevos proyectos e iniciativas para ampliar aún más la base de conocimientos e introducir algunas mejoras en aspectos tan diversos como la composición química del combustible o su introducción en el mercado», declaró Gómez Jiménez. «La iniciativa de la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión, gestionada por la Unidad de Fuentes de Energía Renovables y encaminada a desarrollar la cadena de valor en su conjunto y realizar ensayos a escala real, acercará sin duda la innovación a este segmento del mercado».

El proyecto ITAKA recibió cerca de 9,5 millones de euros de financiación europea procedente del Séptimo Programa Marco (7PM) —a través de las áreas temáticas «Energía» y «Transporte»— y de la Dirección General de Investigación e Innovación.

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Palabras clave

ITAKA, biocombustible, aviación, aceite de camelina, HEFA, UCO, materia prima, sostenibilidad, fuentes de energía renovable, biocombustibles, bioeconomía, biorrefinería
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