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Incrementar la resiliencia como posible única opción para gestionar el cambio climático

En un escenario idílico sería posible contrarrestar las fuerzas de la naturaleza desatadas por el cambio climático. Sin embargo, ya que el planeta se encamina al punto de no retorno, resulta imperativo optimizar la gestión de riesgos e incrementar la resiliencia frente a catástrofes naturales.
Incrementar la resiliencia como posible única opción para gestionar el cambio climático
El año 2016 fue el más caluroso del que se tienen registros, y se están observando indicios tempranos que indican la posibilidad de que en 2017 incluso se superen estas cotas. Dado que el cambio climático provoca condiciones meteorológicas extremas e impredecibles —desde inundaciones sin precedentes a incendios forestales de grandes proporciones—, un ambicioso proyecto financiado con fondos europeos y denominado ENHANCE (Enhancing risk management partnerships for catastrophic natural disasters in Europe) se ha propuesto minimizar estos peligros mediante estrategias de reducción de riesgos directos.

Centrándose en nuevas fórmulas para aumentar el grado de resiliencia social ante peligros naturales extremos, la iniciativa reunió a un grupo de socios expertos de toda Europa de los sectores público y privado para formar asociaciones multisectoriales (MSP, «multi-sector partnerships»). «La investigación realizada revela que las MSP pueden mejorar de forma significativa la gestión de riesgos relacionados con catástrofes y reducir tales riesgos en más de un 40 %», afirma Jeroen Aerts, coordinador del proyecto y perteneciente Stichting VU, de los Países Bajos. «Existe una necesidad acuciante de mejorar la cooperación entre el sector público, el sector privado y la ciudadanía para hacer frente a situaciones extremas», apunta.

El proyecto llevó a cabo diez estudios de caso relativos a la gestión de riesgos derivados de situaciones catastróficas como puedan ser incendios forestales, inundaciones, olas de calor, sequías, erupciones volcánicas y temporales. También se elaboraron directrices para ayudar a las MSP a reducir los riesgos y ganar resiliencia al ofrecer métodos que permiten a estas asociaciones acceder a los últimos avances científicos en materia de escenarios y evaluaciones de riesgos. «Creamos un conjunto de instrumentos económicos y medidas de mitigación no estructurales para evaluar riesgos y aumentar el grado de resiliencia social», explica el Sr. Aerts.

«Además de evaluar los riesgos directos provocados por las catástrofes, tales como que se produzcan daños en edificios e infraestructuras, la iniciativa desarrolló un método para determinar efectos indirectos de índole económica en áreas no afectadas directamente», añade. «Estos daños económicos indirectos pueden llegar a representar hasta el 40 % de los totales». No obstante, también señala que resulta necesario seguir investigando para evaluar en mayor medida las opciones de adaptación del sector privado a fin de disminuir dichos riesgos.

Pese a esto, no cabe duda de que las directrices, las recomendaciones políticas y los hallazgos del proyecto pueden capacitar a los grupos de interesados a la hora de reducir riesgos y gestionar el cambio climático. «Los planes de transferencia de riesgos tales como seguros y el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea sólo son viables en el contexto del cambio climático si se aumentan de manera considerable las medidas de protección física y se produce una reducción de los riesgos relacionados con catástrofes», asevera el Sr. Aerts. «Sin una reducción de los riesgos directos, algunas primas, como las de los seguros contra inundaciones, podrían incrementarse hasta en un 120 % en diversos países europeos en el marco de la visión sobre cambio climático para 2050 de la UE», avisa.

En consonancia con diversos organismos internacionales de la ONU, ENHANCE detectó que las iniciativas internacionales centradas en la reducción y la financiación de riesgos deben tener en consideración las situaciones extremas y los daños económicos. Disponer de información fiable y precisa sobre los riesgos es fundamental para que las MSP funcionen de manera adecuada. «Para que esto ocurra, la disponibilidad de datos empíricos sobre las pérdidas resulta imprescindible. También se necesita una actuación coordinada para hacer pública esta información», afirma el Sr. Aerts.

El proyecto determinó que la percepción de los riesgos es un factor relevante para impulsar su reducción. «La percepción de los riesgos se ve afectada en gran medida por diversos factores, como las experiencias relativas a catástrofes anteriores, los incentivos financieros y la situación socioeconómica de los ciudadanos», explica el Sr. Aerts. «La reducción de riesgos puede mejorarse en hasta un 35 % si se adoptan medidas más apropiadas —de comunicación o incentivos económicos, por ejemplo— para orientar las conductas individuales de los ciudadanos hacia una reducción de los riesgos directos».

ENHANCE demostró que todas las partes interesadas pueden contribuir a reducir los riesgos directos. En la actualidad, el cambio climático es un hecho, y los hallazgos del proyecto ayudarán a gestionar sus consecuencias de cara a garantizar el bienestar de las futuras generaciones.

Palabras clave

Cambio climático, gestión de riesgos, catástrofes naturales, ENHANCE, reducción de riesgos, asociaciones multisectoriales
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