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Cerrar la brecha en cuanto al tratamiento de la salud mental en los países de rentas bajas y medias

Los sistemas sanitarios de los países de rentas bajas y medias no están consiguiendo satisfacer las necesidades en cuanto a la salud mental de sus ciudadanos. Con el objetivo de ayudar a cerrar esta brecha, el proyecto financiado con fondos europeos EMERALD se centró en el desarrollo de las capacidades y la generación de datos que permitiesen mejorar los sistemas de salud.
Cerrar la brecha en cuanto al tratamiento de la salud mental en los países de rentas bajas y medias
Aunque los sistemas sanitarios de todo el mundo se enfrentan a unas demandas y retos cada vez mayores, esta situación afecta muy especialmente a los países de ingresos medios bajos (PIMB). De hecho, muchos PIMB están experimentando una transición epidemiológica, o una duplicación de la carga de morbimortalidad, allí donde los niveles cada vez menores de mortalidad por afecciones transmisibles, maternas, perinatales y nutricionales están siendo sustituidos por unas tasas crecientes de enfermedades crónicas no transmisibles, entre las que se incluyen los trastornos mentales.

Según afirma José L. Ayuso Mateos, un psiquiatra de la Universidad Autónoma de Madrid que participó en el proyecto financiado con fondos europeos EMERALD (Emerging mental health systems in low- and middle-income countries): «Los sistemas sanitarios de los PIMB no están logrando satisfacer las necesidades de salud mental de sus ciudadanos. Partiendo de la premisa de que no puede haber salud sin salud mental, un sistema sanitario no puede funcionar correctamente si no es capaz de proteger y cuidar los derechos y las necesidades sanitarias básicas de las personas enfermas y vulnerables, lo cual incluye las enfermedades mentales».

Partiendo de este principio, el proyecto EMERALD se diseñó para mejorar la salud mental en Etiopía, la India, Nepal, Nigeria, Sudáfrica y Uganda. Para ello, se centró en el desarrollo de las capacidades y la generación de datos para la mejora de los sistemas sanitarios, mejorando así el cuidado de la salud mental y contribuyendo a reducir la brecha en cuanto a su tratamiento.

Mejoras sustanciales

Los investigadores del proyecto demostraron que, si bien resulta fundamental ampliar el acceso a los cuidados integrados de salud mental en los PIMB, antes de ello es necesaria la creación de capacidades de los usuarios del servicio y sus cuidadores, gestores del servicio e investigadores del país. Los gobiernos y los donantes pueden facilitar este desarrollo de capacidades requiriendo la implicación de los usuarios del servicio y de los cuidadores, así como ofreciendo los recursos necesarios.

«El proyecto EMERALD mostró que, en el marco de una planificación eficaz, los países pueden beneficiarse de llevar a cabo una evaluación de los recursos humanos y financieros que se necesitan para impulsar un paquete de cuidados basados en datos y de estrategias de prevención para los trastornos mentales prioritarios», explica Ayuso Mateos.

Al utilizar un nuevo módulo para calcular los costes y el impacto de la ampliación de los servicios de salud mental, los investigadores concluyeron que, aunque los costes son bajos en términos absolutos, también se sitúan considerablemente por encima de las asignaciones actuales. Sin embargo, las mejoras resultantes en la salud gracias a este redoble de esfuerzos son sustanciales. Tal como afirma Ayuso Mateos: «Observamos que para integrar la salud mental en la atención primaria (AP) se requiere algo más que la formación técnica y la supervisión de los profesionales sanitarios en cuanto a las competencias clínicas requeridas. Esta capacitación debe ir acompañada por un fortalecimiento de los sistemas de la estructura básica de la AP para apoyar la integración del cuidado de la salud mental».

Según Ayuso Mateos, esto incluye intervenciones en el sistema para apoyar a nivel organizativo una atención continuada de forma integrada, centrada en el paciente y colaborativa de las afecciones crónicas y multimórbidas. Además, se requiere la preparación de los profesionales con competencias como las destrezas de liderazgo relacional, de comunicación clínica y de afrontamiento emocional.

Ayuso Mateos añade: «Con el fin de ayudar con este proceso, EMERALD ha desarrollado un conjunto de indicadores que pueden utilizarse de forma rutinaria en los sistemas de información sobre salud mental de los PIMB para supervisar la prestación de los servicios de salud mental en el marco de la atención primaria. Estos indicadores muestran que resulta posible, útil y aceptable integrar los indicadores para la supervisión rutinaria del cuidado de la salud mental en las estructuras existentes de información sanitaria de los PIMB».

Resultados tangibles

El trabajo de EMERALD con los usuarios de los servicios de salud mental ha permitido obtener resultados tangibles. Por ejemplo, ha contribuido a mejorar los servicios en la India y Nigeria, así como al establecimiento de la primera organización de representación de los usuarios de servicios de salud mental en Etiopía. En Sudáfrica, el proyecto ha influido sobre el desarrollo y la puesta en marcha de un conjunto integrado de directrices de cuidados crónicos para garantizar la competencia clínica en el diagnóstico y el tratamiento de las afecciones crónicas. Por su parte, en Nepal, se han incluido medicamentos psicotrópicos en el listado nacional de fármacos gratuitos, lo que ha impulsado el acceso al tratamiento.

Palabras clave

EMERALD, salud mental, atención sanitaria, PIMB
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