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Cómo las estrategias de gestión forestal deben tener en cuenta el potencial de captura de carbono de los bosques

Los bosques europeos capturan actualmente cerca del 10 % de las emisiones de CO2 del continente. El proyecto FORMIT se propuso incorporar esta función de los bosques en las prácticas de gestión para que los gestores forestales puedan afrontar mejor las consecuencias del cambio climático sin comprometer la producción de biomasa y madera.
Cómo las estrategias de gestión forestal deben tener en cuenta el potencial de captura de carbono de los bosques
Una de las batallas que Europa parece estar ganando en la guerra contra el cambio climático es, sin duda alguna, la protección de sus bosques. Mientras que la superficie forestal está disminuyendo alarmantemente en otras regiones del mundo, en Europa ha aumentado cada año el equivalente a 1 500 campos de fútbol. Este hecho tiene una gran importancia para la biodiversidad, por supuesto, pero también posiblemente para las empresas madereras y de captura de carbono.

Por lo tanto, la verdadera pregunta en liza es, ¿cómo debemos gestionar estos bosques para aprovechar al máximo su potencial? Los investigadores del proyecto FORMIT (FORest management strategies to enhance the MITigation potential of European forests) se propusieron responder a esta pregunta. Para ello desarrollaron un «simulador de crecimiento forestal» basado en varios supuestos de cambio climático, lo que les permitió obtener estimaciones del almacenamiento de carbono y de los flujos de carbono superficiales y subterráneos en diferentes bosques. Asimismo, fueron capaces de estimar la cantidad de productos madereros recolectados y la biomasa forestal utilizada como fuente de energía en los supuestos climáticos elegidos, así como en diferentes supuestos de gestión forestal.

Una de sus observaciones es que los bosques europeos están creciendo, pero esto no significa que los gestores forestales puedan sentarse y relajarse.

«La captura de carbono por parte de los bosques sigue siendo de extrema importancia y vemos un aumento continuo del interés en este papel. También existe un interés creciente en el papel potencial de la biomasa como fuente de energía, aunque a menudo se argumenta que su eficacia es muy baja y depende en gran medida de la escala», comenta el profesor Frits Mohren, que coordinó el proyecto FORMIT. Y añade: «En resumen, tenemos que favorecer el crecimiento de los bosques para mantener el almacenamiento de carbono cuando queremos utilizar parte de ese incremento para la bioenergía. Cualquier uso de biomasa como fuente de energía que conduzca a una disminución sustancial del almacenamiento de carbono no es neutro desde el punto de vista de las emisiones de carbono y, por lo tanto, debe evitarse».

En conjunto, los investigadores evaluaron el almacenamiento de carbono de los bosques de la Unión Europea, los efectos de las estrategias de gestión forestal en este almacenamiento, la contribución de los productos forestales al almacenamiento y la mitigación del carbono y los aspectos socioeconómicos de la gestión forestal para el almacenamiento y la mitigación del carbono. Por último, desarrollaron supuestos y procedimientos que incluyen medidas y estrategias de gestión que tienen en cuenta las diferencias regionales en Europa, las posibles repercusiones del cambio climático y los cambios en la composición de las especies.

Aunque el profesor Mohren admite que la repercusión real de estas estrategias en las prácticas de gestión forestal es difícil de evaluar, dice que «todos los socios participan en debates nacionales sobre gestión forestal adaptativa para contribuir a la mitigación del cambio climático, y las estrategias de gestión forestal desarrolladas en el marco del proyecto son opciones claras que se están examinando. Los resultados de FORMIT no son necesariamente únicos en este aspecto, ya que nos mantuvimos cerca de las prácticas actuales de gestión forestal».

En un futuro próximo, los resultados de FORMIT también deberían ser útiles para otros proyectos en los que se están utilizando datos de inventarios forestales para realizar evaluaciones de la mitigación del carbono.

Mientras tanto, los miembros del equipo continúan con su trabajo. «Hemos puesto en marcha nuevos proyecto de doctorado en la Universidad de Wageningen relacionados con estrategias de gestión forestal, por ejemplo, con respecto a las repercusiones del cambio climático en la competencia entre especies arbóreas, y estrategias de gestión forestal adaptativas para los bosques de los Países Bajos. La mayoría de los socios de FORMIT que siguen trabajando en este ámbito están haciendo lo mismo. Asimismo, estamos estudiando las relaciones de carbono en los bosques tropicales, por ejemplo, a través del análisis del ciclo de vida de la gestión de los bosques tropicales», señala el profesor Mohren.

Los resultados de FORMIT se están utilizando también en nuevos proyectos piloto que forman parte del programa Climate-smart forestry de los Países Bajos destinado a investigar y demostrar el potencial de la gestión forestal en la lucha contra el cambio climático, mientras que en otras partes de Europa se están llevando a cabo acciones similares.

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Palabras clave

FORMIT, captura de CO2, cambio climático, bosque, mitigación, carbono, biodiversidad, biomasa
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