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El valor de los residuos para la economía circular

Existe una necesidad imperante de dar con prácticas e ideas nuevas que reduzcan la presión que ejercen la industria, la agricultura y las poblaciones sobre el medio ambiente. De hecho, seguir como hasta ahora es del todo insostenible. Un proyecto financiado por la Unión Europea ofrece un plan para no desperdiciar tantos recursos.
El valor de los residuos para la economía circular
El proyecto financiado por la Unión Europea NO-WASTE se propuso examinar y comprobar métodos nuevos que aprovechen al máximo la energía renovable y reduzcan los residuos y las emisiones. Los procesos de catálisis son fundamentales para su cometido, en concreto los empleados en la producción de hidrógeno y gas de síntesis a partir de residuos, el aprovechamiento del CO2, los gases orgánicos y los residuos agrícolas y en la elaboración de productos nuevos creados y optimizados mediante carbonización hidrotérmica. La red internacional del proyecto reunió a expertos multidisciplinarios de Alemania, Brasil, China, Finlandia, Francia y Marruecos.

Elección de materiales con vistas a un uso sostenible de los recursos naturales

Uno de los objetivos principales del proyecto NO-WASTE fue fomentar la economía circular. Un ejemplo de ello fue su labor destinada a aprovechar los productos residuales como materias primas secundarias. Tal y como expuso la profesora Riitta Keiski, coordinadora del proyecto: «Una de las singularidades del proyecto fue que no nos limitamos a residuos sólidos, como suele ocurrir, sino que también consideramos líquidos y gases».

Los productos de desecho se eligieron en función de su potencial de reutilización sostenible. En el proceso de selección se emplearon una herramienta de evaluación de la sostenibilidad y criterios de apoyo desarrollados en Finlandia. En el método cualitativo utilizado se optó por los Principios de la Química Ecológica para orientar la selección en los primeros pasos del diseño del proceso, y para la adsorción y la producción de materiales.

Otro criterio de selección fue la prevalencia de productos residuales en los países participantes. Por ejemplo, se extrajo carbón activado de residuos agrícolas, dado que tras su procesamiento, la microporosidad que deja tras de sí aumenta el área de su superficie y permite utilizarlo en reacciones químicas y de adsorción.

El procesamiento destacó la naturaleza internacional del proyecto. La Dra. Satu Ojala, miembro del proyecto, lo explicó en estos términos: «La materia prima marroquí fue residuos de la aceituna y el argán. Un investigador marroquí procesó primero la materia prima en Marruecos, y se desplazó después a Alemania para aplicar un proceso de carbonización hidrotérmica. Posteriormente viajó a Finlandia para utilizar los resultados en un proceso de depuración del agua que resultó adecuado en la eliminación de herbicidas, fármacos y disruptores endocrinos».

Un catalizador para ayudar a la UE a lograr sus objetivos medioambientales

NO-WASTE se propuso contribuir a las estrategias europeas destinadas a lograr que la energía del continente sea más sostenible, asequible y segura. El empleo de catalizadores permite que la velocidad de reacción de algunos procesos de conversión aumente y sea necesario emplear por tanto menos energía. Además, los catalizadores pueden emplearse una y otra vez al no consumirse. Uno de los objetivos fue la producción de hidrógeno a partir de materiales residuales, lo que contribuyó al desarrollo de combustibles alternativos de bajas emisiones. El Dr. Nicolas Bion, también miembro del equipo, declaró: «Investigamos además la sustitución de los combustibles fósiles utilizados en la industria metalúrgica por energía extraída de residuos, y empleamos biogás para producir gas de síntesis, que a su vez puede emplearse para reducir minerales. Este es un ámbito que aún estamos investigando».

El proyecto también tuvo en cuenta los objetivos de la UE en pos de la reducción de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, al reducir las emisiones de metano de las minas de carbón en China mediante oxidación catalítica. La oxidación catalítica también se empleó para reducir emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV). Si se evita la incineración de COV al aprovecharlos como materia prima, también se reducen las emisiones de CO2 dado que el carbono se conserva en el compuesto químico.

De hecho, el equipo estudia formas de aprovechar los COV para producir sustancias químicas valiosas mediante la creación de materiales catalíticos selectivos en la producción de formaldehído, tolerantes al azufre sin perdidas de actividad y capaces de funcionar en condiciones diluidas y a bajas temperaturas.

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Palabras clave

NO-WASTE, energía renovable, emisiones, biogás, economía circular, desarrollo sostenible, compuestos orgánicos volátiles, oxidación, Principios de química ecológica, aceituna, argán, depuración de agua
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