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Hacia una mejor orientación espacial de los invidentes gracias a una pulsera

Para los niños invidentes puede ser abrumador el tratar de orientarse en el espacio que les rodea. Próximamente, un conjunto nuevo de dispositivos que proporcionan estímulos acústicos en respuesta a los movimientos de su cuerpo podría permitirles controlar mejor su postura, la coordinación motora y la orientación espacial.
Hacia una mejor orientación espacial de los invidentes gracias a una pulsera
El proyecto ABBI, que dio comienzo en 2014, se marcó el ambicioso objetivo de mejorar las tecnologías que tienen a su disposición quienes padecen discapacidades visuales. Se fundamenta en el convencimiento de que es básico intervenir en una etapa temprana, que los dispositivos actuales no tienen una buena aceptación en todos los adultos y no se ajustan bien a las necesidades de los niños y que, en muchos casos, no están pensados para su uso en rehabilitación.

«Son dispositivos demasiado complejos; exigen aprender un lenguaje nuevo por medio de largos programas de formación y también la integración de numerosas señales sensoriales», declaró la Dra. Monica Gori, coordinadora de este proyecto en representación del Instituto Italiano de Tecnología (IIT).

La propuesta de ABBI no precisa de aprender lenguajes nuevos y se puede utilizar ya en la infancia. Cuando el usuario se coloca el dispositivo, éste empieza a percibir el movimiento del cuerpo, emite un sonido y ofrece información espacial sobre el lugar y el modo en el que se está moviendo. Si se coloca a varias personas de una misma vivienda, por ejemplo, permite percibir con mayor precisión cuanto ocurre y mejora las aptitudes sociales de quienes padecen discapacidades visuales. ABBI puede almacenar datos de movimiento para su análisis fuera de línea e incluso emitir mensajes de aviso a modo de balizas que pueden ser captados por smartphones que se encuentren en las proximidades. ABBI tiene el firme propósito de estimular los demás sentidos.

Se hicieron ensayos con distintos prototipos en niños de entre tres y diecisiete años de edad, para lo cual se llevó a cabo un programa de formación longitudinal de rehabilitación de tres meses de duración. En ese plazo, la mitad de los niños (el grupo experimental) recibió la formación empleando el sistema de ABBI, mientras que el otro grupo (el de control) se sometió al proceso típico de rehabilitación, sin refuerzo alguno.

En palabras de la Dra. Gori: «Según nuestros resultados, la formación audiomotora ayuda a rehabilitar el sentido del espacio y las capacidades motoras, y la consiguiente mejora se mantiene incluso un año después de recibida la formación. En cambio, el grupo de control no dio muestra alguna de mejora».

También se impartieron cursos didácticos de interacción social para evaluar la capacidad de comunicación entre numerosos dispositivos ABBI. «En este experimento, varias personas llevaban puesto el sistema ABBI, que indica la ubicación en una estancia y en el marco de determinada actividad. Se han creado juegos especiales para promover actividades lúdicas en grupos reducidos de niños. Constatamos que es posible mitigar problemas que podrían surgir de tener mermado el sentido del espacio, como por ejemplo el sedentarismo, un sentido de la orientación deficiente y una interacción reducida con los demás», explicó la Dra. Gori.

Comercialización en un año

Gracias a la participación de niños con discapacidades visuales, personal de rehabilitación y otros terapeutas, se ha podido demostrar que ABBI mejora las aptitudes espaciales, sociales y motoras con tan sólo tres meses de uso.

Según una encuesta del IIT entre interesados y autoridades en el tema, existe una gran carencia de nuevas tecnologías y servicios médicos que permitan integrar los métodos que se utilizan para asistir a quienes padecen discapacidades visuales. A este respecto, el sistema ABBI podría utilizarse como complemento a otras herramientas y técnicas que se pueden utilizar en casa y en espacios públicos.

El equipo responsable ya ha realizado preparativos para la comercialización de ABBI. También ha editado un libro que recoge todos los juegos acústicos creados a lo largo del proyecto. La Dra. Gori prevé la comercialización en el plazo de un año: «El dispositivo ya se ha patentado y actualmente estamos tramitando el marcado CE. Estamos listos para transformar ABBI en un producto comercial, para lo cual se necesitarán socios tecnológicos dispuestos a invertir en él. Opinamos que esta nueva tecnología podría suponer un avance importante si la ponemos al alcance de los niños y adultos con discapacidades visuales de toda Europa».

Palabras clave

ABBI, pulsera con sonido, invidente, discapacidad visual, niños, movimiento corporal, orientación espacial, rehabilitación, señales sensoriales, datos de movimiento, formación audiomotriz, interacción social
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