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Fármacos contra la malaria y el cáncer desarrollados a partir de plantas camerunesas

La demanda de productos naturales y orgánicos por parte de los consumidores ha aumentado de forma constante durante los últimos años y los medicamentos a base de plantas, antiguamente ignorados u olvidados, no constituyen una excepción. En Camerún, un equipo de investigadores financiados con fondos europeos ha investigado el potencial de ciertas plantas de los bosques tropicales para la cura del cáncer y la malaria.
Fármacos contra la malaria y el cáncer desarrollados a partir de plantas camerunesas
La medicina moderna como la conocemos ha ido evolucionando a tal velocidad que a veces nos olvidamos de lo joven que es. La medicina tradicional a base de plantas, por otro lado, se ha empleado durante siglos y se basa en compuestos que llevan miles de años adaptándose a las amenazas medioambientales. Aunque puede parecer que existe un abismo entre estos campos, para acortar la brecha solo se requieren estudios científicos meticulosos y un proceso de desarrollo de fármacos capaz de conservar los beneficios de estas materias primas.

El profesor Jean-Claude Ndom es uno de los muchos investigadores que personifican el vínculo entre la medicina moderna y su homóloga tradicional, basada en las plantas. Con la financiación concedida en el marco del proyecto PLANTMEDS (Potential Antimalarial and Anticancer Lead Compound Discovery from Cameroonian Medicinal Plants), pasó dos años en Camerún intentando identificar moléculas activas anticancerígenas y antipalúdicas para el desarrollo de nuevos fármacos a partir de plantas.

«Un buen número de las moléculas descubiertas en las plantas muestran una gran diversidad de propiedades bioactivas cuando se orientan no solo hacia las amenazas para la planta, sino también hacia la malaria, el cáncer y otras enfermedades humanas», explica. «El bosque tropical camerunés ofrece una fuente inestimable de nuevos compuestos bioactivos y estructuras moleculares de material vegetal, dado que es uno de los ecosistemas con mayor diversidad biológica del planeta».

En Camerún, la gente lleva utilizando plantas tropicales desde la antigüedad para preparar recetas medicinales desarrolladas a lo largo de siglos de prueba y error; algunas de ellas, como «Rutaceae» y «Simaroubaceae», se emplean tradicionalmente contra la malaria y el cáncer. Con esta investigación, el profesor Ndom y su equipo se propusieron encontrar pruebas de sus beneficios con la esperanza de captar la atención de la industria farmacéutica.

«Hay unas 137 plantas de 48 familias utilizadas por los curanderos tradicionales que nunca han sido investigadas por sus supuestas propiedades antipalúdicas, algo muy similar a lo que ocurre con plantas anticancerígenas y plantas empleadas para tratar infecciones bacterianas», destaca el profesor Ndom. «En su lugar, el sector farmacéutico europeo decidió concentrarse en la química sintética y en el cribado de alto rendimiento, y falló».

El resultado de este fracaso y de la creciente farmacorresistencia ha sido un cambio de paradigma hacia productos naturales y PLANTMEDS aportó su granito de arena entrevistando a curanderos tradicionales, recogiendo plantas y extrayendo sus compuestos más prometedores mediante los métodos cromatográficos de la cromatografía en columna y la cromatografía líquida de alta resolución (HPLC, por sus siglas en inglés), con ayuda de bioensayos antipalúdicos y anticancerígenos.

«Una vez aislados, los compuestos puros se someten a la caracterización estructural mediante diferentes métodos espectroscópicos; después, se realizan ensayos de bioactividad combinados con valoraciones de toxicidad empleando líneas celulares humanas. Los compuestos prometedores se someten a reacciones semisintéticas asociadas a bioensayos/ensayos de toxicidad para mejorar las propiedades de las moléculas (mayor actividad, menor toxicidad). Entonces se lleva a cabo una evaluación de la relación entre la actividad y la estructura (QSAR por sus siglas en inglés) para seleccionar los casos prometedores identificados para estudios de formulación y preformulación farmacéutica».

Los resultados fueron prometedores. Los compuestos aislados de la corteza del tallo de «Citrus reticulata» obtuvieron efectos inhibitorios en al menos dos tipos de cáncer: se observó una actividad significativa de un extracto contra la línea celular MCF7 de cáncer de mama y una fracción cromatográfica mostró unos valores de concentración de inhibición al 50 % extremadamente bajos contra la línea celular A549 de adenocarcinoma de pulmón en humanos, la línea celular MCF7 de adenocarcinoma de mama en humanos y la línea celular PC3 de adenocarcinoma de próstata en personas caucásicas. «Cabe destacar que los ensayos realizados con una línea celular humana normal indicaron que esta fracción cromatográfica presentaba una toxicidad muy baja», señala el profesor Ndom.

Aunque el proyecto concluyó a finales de 2016, el equipo ha continuado con su trabajo, en particular realizando pruebas antipalúdicas con algunas partes de la planta «Hannoa ferruginea». Además, tiene previsto realizar ensayos con mezclas de siete compuestos de la fracción activa de la corteza del tallo de «Citrus reticulata» para identificar la composición que presenta la mayor actividad y la menor toxicidad. «Entonces, combinaremos las composiciones más prometedoras con los fármacos actuales para el cáncer de pulmón, mama y próstata en diferentes mezclas con el fin de identificar la mayor actividad/menor toxicidad “in vitro”. Posteriormente, se realizará una valoración de toxicidad aguda y crónica en modelos animales para detectar las mejores opciones farmacológicas y, tras superar la fase de valoración “in vivo” satisfactoriamente, se tomarán en consideración ensayos clínicos», explica el profesor Ndom.

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Palabras clave

PLANTMEDS, Camerún, bosque tropical, medicamento a base de plantas, cáncer, malaria, compuestos, Hannoa ferruginea, Citrus reticulata
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