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H2020

HANK — Resultado resumido

Project ID: 699796
Financiado con arreglo a: H2020-EU.2.
H2020-EU.3.
País: España
Dominio: Sociedad, Tecnologías industriales

Levantarse de la silla de ruedas

¿Es hora de deshacerse de las sillas de ruedas? El exoesqueleto de HANK ofrecerá a personas con daños cerebrales adquiridos y discapacidad física la posibilidad de ponerse en pie, caminar e incluso escalar por sí solos.
Levantarse de la silla de ruedas
Financiado en el marco del programa H2020 de la UE, el proyecto HANK diseñó, produjo y, en breve, pondrá en práctica un exoesqueleto que ayudará a los supervivientes de lesiones neurológicas, principalmente accidentes cerebrovasculares, en su proceso de rehabilitación para volver a caminar.

Con tan solo 12 kg de peso, el exoesqueleto está formado principalmente por aluminio 7075, con diferentes niveles de flexibilidad, lo que da lugar a un dispositivo vestible ligero pero robusto. Fabricado específicamente para la zona de las extremidades inferiores, HANK puede ayudar a pacientes con una altura comprendida entre 1,50 y 1,95 metros y un peso máximo de 100 kg a independizarse de la silla de ruedas. Mediante exclusivas funciones de tobillos motorizados, los usuarios podrán realizar de forma autónoma acciones como ponerse de pie, caminar, girarse y sentarse.

Dominar el mercado

Coordinado por Gogoa Mobility Robots S.L., en asociación con otros tres participantes de España, Francia e Italia, HANK fue un proyecto orientado hacia la industria desde sus inicios y se propuso alcanzar una serie de objetivos clave. La meta fundamental, según indica el socio fundador de Gogoa, el señor Carlos Fernández Isoird, era «diseñar un producto que se adapte a pacientes reales y a las necesidades de los usuarios, principalmente en materia de usabilidad y funcionalidad».

A continuación, era necesario garantizar un proceso de producción sostenible con proveedores cualificados y situar a la marca de exoesqueletos HANK, así como a Gogoa, en una posición competitiva dentro de su mercado objetivo. Tras las pruebas de validación y ensayos clínicos certificados, HANK está en trámites para obtener la marca CE como dispositivo médico, un paso esencial para la homologación del producto.

Superar los obstáculos

El principal desafío que tuvieron que afrontar, según Isoird, fue la cooperación con los organismos de certificación oficial, puesto que el exoesqueleto HANK fue clasificado como un dispositivo médico de categoría 2A. En consecuencia, todos los componentes, incluida la electrónica del exoesqueleto, tuvieron que ser rediseñados de acuerdo con las normas de evaluación para garantizar la elegibilidad del producto para obtener la marca CE para el dispositivo.

Un éxito rotundo

Tras la finalización del proyecto en febrero de 2018, los coordinadores pueden afirmar que han alcanzado sus objetivos iniciales. Tras la fabricación de veinte prototipos de exoesqueleto y la comprobación satisfactoria de dos de ellos, se ha puesto en marcha la producción de preseries de dispositivos HANK.

Isoird afirma que «además de disponer de un producto listo, tenemos una empresa posicionada en el mercado como el primer fabricante europeo de exoesqueletos de rehabilitación». Los ensayos clínicos desarrollados durante HANK han demostrado efectivamente las ventajas de utilizar el exoesqueleto durante la rehabilitación para volver a caminar, específicamente en pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular.

Alcanzar la escala global

Obviamente, tras la exitosa conclusión del proyecto, el siguiente paso es la comercialización. Se requieren inversores para abordar el mercado con garantías y ya existen planes de expansión a los mercados japonés y estadounidense en cuanto se obtenga la aprobación de la FDA (Organismo estadounidense para el Control de Alimentos y Medicamentos).

En el mundo existen alrededor de ochenta millones de personas que utilizan una silla de ruedas a diario y la OMS prevé que, de aquí a 2020, en torno a treinta millones de personas podrían sufrir un accidente cerebrovascular en cualquier momento. La rehabilitación con tecnología robótica ofrecerá a los pacientes con movilidad reducida una solución alternativa a las sillas de ruedas, permitiéndoles llevar a cabo tareas de forma independiente, y podría acelerar significativamente el proceso de recuperación para volver a andar de los supervivientes de accidentes cerebrovasculares.

Palabras clave

HANK, exoesqueleto, rehabilitación, accidente cerebrovascular, dispositivo
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